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28 diciembre 2025.- Un nuevo estudio revela que la Península Ibérica no sigue dócilmente el movimiento del continente europeo. Actuando como una microplaca independiente, España y Portugal giran lentamente en el sentido de las agujas del reloj, desacoplándose del resto de Europa en una maniobra geológica que, dentro de millones de años, terminará por fusionarlas con el norte de África.
Si miramos un mapa político, España es innegablemente parte de Europa. Sin embargo, desde el punto de vista geológico, la Península Ibérica tiene sus propios planes. Un reciente estudio científico ha confirmado con una precisión sin precedentes lo que los geólogos sospechaban: la corteza terrestre bajo España y Portugal está rotando en el sentido de las agujas del reloj, un movimiento distinto y en ocasiones opuesto a la dinámica general de la placa euroasiática estable.
España y Portugal están bailando a un ritmo diferente al del resto de Europa. Se están moviendo en el sentido de las agujas del reloj y la consecuencia es clara: un cierre del Mediterráneo a largo plazo que conecte la península ibérica directamente con el norte de África. La convergencia entre continentes es lenta, de unos pocos milímetros al año, pero hay algo claro: otra Pangea está en camino.
Este hallazgo, que analiza la velocidad y dirección de la tierra bajo nuestros pies, confirma que la península actúa como una "pieza suelta" atrapada en el gran choque entre dos gigantes: Europa y África.
El "divorcio" tectónico de los Pirineos
Aunque la Península Ibérica está soldada a Europa a través de los Pirineos, no se comporta como un bloque rígido y uniforme unido al continente. Según los datos obtenidos mediante sistemas de posicionamiento global (GNSS) de alta precisión y análisis de fallas sísmicas, el bloque ibérico está sufriendo una rotación diferencial.
Mientras que la placa Euroasiática tiene su propia inercia, Iberia está siendo "empujada" y pivotada. La causa de este giro rebelde es la inmensa presión de la placa Africana (Nubia), que empuja hacia el norte-noroeste. Al encontrar la resistencia del bloque europeo estable al norte, la península no tiene más remedio que rotar y deformarse para acomodar esa energía, girando lentamente sobre su eje.
Si bien los límites de otras placas sí están bien definidos, esto no ocurre en la del Mediterráneo Occidental. Ahí, los procesos son mucho más grises, y hay algo llamado “Arco de Gibraltar” que desempeña un papel interesante en esta dinámica tectónica. Al este del estrecho, la corteza absorbe la deformación causada por la colisión entre las placas euroasiática y africana.
Este ‘Arco de Gibraltar’ actúa como un amortiguador, pero tiene una consecuencia: en el oeste del estrecho hay un choque directo entre las placas, mientras que en el este se absorbe por el Arco de Gibraltar. Esa ausencia de amortiguación del suroeste es lo que provoca la rotación horaria.
Objetivo final: cerrar el Mediterráneo
Este movimiento no es errático; forma parte de un plan geológico a largo plazo conocido como el Ciclo de Wilson. El Mar Mediterráneo está condenado a desaparecer. La convergencia entre África y Europa está estrechando el mar poco a poco.
El estudio apunta a que el destino final de este giro es la colisión total. La Península Ibérica y el Magreb (norte de África) se están acercando inexorablemente. En un futuro lejano —hablamos de millones de años—, el Estrecho de Gibraltar se cerrará definitivamente y ambas masas de tierra se fundirán, elevando nuevas cadenas montañosas donde hoy hay mar.
El problema es que, aunque afirman que es un movimiento tectónico rápido, esto es así en términos geológicos. Para nosotros es inapreciable, pero además entra en juego que sólo tenemos datos satelitales desde 1999 y datos sísmicos detallados desde la década de los 80. Aun así, si con un abanico tan corto de datos hemos llegado a esa conclusión en el acercamiento anual, es porque el fenómeno no tiene prisa, pero tampoco pausa.
Y lo más interesante es que eso sólo afecta a la península Ibérica. No es que nos vayamos a separar de Francia, ya que ‘arrastramos’ el resto del continente gracias al efecto del Arco de Gibraltar, pero no giramos en el mismo sentido que otros vecinos. Italia, por ejemplo, experimenta una rotación antihoraria que ejerce presión en la zona alpina, y en la placa de Anatolia (donde está la mayor parte de Turquía), también está esta rotación antihoraria.
El peligro oculto: fallas desconocidas en el Sur
Más allá de la curiosidad teórica sobre el futuro lejano, el estudio tiene una aplicación vital e inmediata para la seguridad pública. Al mapear con exactitud cómo gira España (milímetro a milímetro), los científicos pueden detectar dónde se está acumulando la tensión elástica en la corteza terrestre.
La rotación no es suave; genera fricción. El informe destaca que esta deformación es crítica en el sur de España (Cordillera Bética y Mar de Alborán). Al identificar las zonas donde la velocidad del terreno cambia bruscamente, los investigadores pueden señalar la ubicación de fallas sísmicas activas pero ocultas (fallas ciegas) que no tienen una cicatriz visible en la superficie pero que tienen el potencial de generar terremotos.
Entender que España "va por libre" en su rotación es clave para reevaluar los mapas de riesgo sísmico y preparar las infraestructuras del sur peninsular ante el inevitable empuje de África.
Esto permite anticiparnos al tipo de terremoto que habrá y su magnitud en zonas como los Pirineos occidentales o la región de Cádiz y Sevilla en la que sabemos que existen numerosos lugares con deformación significativa, pero no tenemos bien identificadas las estructuras tectónicas activas que los causan.
Y, si bien falta muchísimo para que los Alpes y una nueva cordillera se fundan recorriendo la península y todo el norte de África hasta Arabia, conocer mejor qué tenemos justo bajo nuestros pies sí es mucho más útil.
Fuente: Asier Madarieta-Txurruka, Juan F. Prieto, Joaquín Escayo, Federico Pietrolungo, José A. Peláez, Jesús Galindo-Zaldívar, Jesús Henares, Federica Sparacino, Gemma Ercilla, José Fernández, Mimmo Palano. New insights on active geodynamics of Iberia and Northwestern Africa from seismic stress and geodetic strain-rate fields. Gondwana Research, Volume 149, 2026, Pages 314-336, ISSN 1342-937X, https://doi.org/10.1016/j.gr.2025.08.020. (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1342937X25002849)

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