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Mientras todo pasa — Rafael Ortiz
19 abril 2026.- La historia de Rafael Ortiz es, en sí misma, la materia prima del libro que ha escrito. Para este escritor venezolano, Alcalá de Henares no fue solo una parada en su viaje migratorio, sino el lugar donde su dolor se transformó en literatura. Tras emigrar por amor en 2018 y enfrentar la dureza de vivir sin hogar en Madrid, Ortiz llegó a la ciudad complutense buscando un nuevo comienzo.
Su formación literaria tiene raíces familiares: Rafael es hijo de una profesora de lengua, y fue entre las calles que vieron nacer a Cervantes donde recuperó el valor de la palabra. No se trata de un escritor de academia ni de despacho, sino de alguien que encontró en la escritura una herramienta de supervivencia emocional. El autor, tras un periplo por Chile y su Venezuela natal, regresó a España en 2023 con un propósito renovado. Es, en palabras que él mismo reconocería, un escritor cuya voz se forjó entre continentes y en condiciones de extrema precariedad.
Esta trayectoria —la de un venezolano que abandona su país, enfrenta la calle en Madrid, encuentra refugio espiritual en Alcalá y regresa con una obra— le otorga una autenticidad que no puede fingirse ni aprenderse. Ortiz no escribe sobre el dolor desde la distancia: lo ha habitado.
La obra: de la herida a la esperanza
Mientras todo pasa explora el tránsito silencioso por el dolor y la pérdida, pero sobre todo, el renacer. En palabras del propio autor: "Aprendí que el dolor no es un enemigo, sino un maestro. Y Alcalá fue el aula donde mejor aprendí esa lección".
El título encierra ya toda una filosofía. Mientras todo pasa habla del tiempo como medicina involuntaria, de esa zona intermedia entre lo que se ha roto y lo que aún no se ha reconstruido. No promete que el dolor desaparecerá —solo constata que transcurre, que se mueve, que no es permanente aunque en su momento lo parezca. Es una obra que se instala en el presente continuo del sufrimiento para observarlo con calma y, desde ahí, trascenderlo.
Lo que comenzó como un ejercicio de supervivencia emocional en las plazas de Alcalá se convirtió en un libro que conecta con miles de lectores a través de la introspección y la esperanza. Este origen —textos escritos en espacios públicos, en la intemperie literal y metafórica— explica la naturaleza de la obra: directa, sin artificios académicos, accesible y profundamente humana.
La obra combina reflexiones, fragmentos de prosa poética y textos de carácter testimonial. Su estructura no es lineal ni argumental en el sentido novelístico, sino acumulativa: cada pieza añade una capa de comprensión sobre la experiencia del desplazamiento, el duelo, el amor perdido y la resiliencia. La portada —dos figuras con mochilas en la cima de una montaña oscura— sintetiza visualmente su espíritu: personas cargadas que, sin embargo, han llegado arriba. La soledad compartida del migrante.
Mensajes y aportaciones
El libro opera en varios registros temáticos simultáneos:
El duelo migratorio. Ortiz captura con precisión una experiencia que afecta a millones: la pérdida de país, de identidad, de pertenencia. No lo hace desde el victimismo, sino desde la observación lúcida de quien ha procesado ese duelo y puede nombrarlo.
La resiliencia sin triunfalismo. A diferencia de los libros de autoayuda convencionales, Mientras todo pasa no vende soluciones. Reconoce el peso del camino sin aligerarlo falsamente, y eso lo hace más honesto y más útil para quienes atraviesan procesos similares.
La palabra como salvación. Implícitamente, el libro es también una reflexión sobre el poder de la escritura como herramienta terapéutica. El propio acto de haber escrito el libro —de haber nombrado el dolor— es parte del mensaje.
La pertenencia provisional. El encuentro con Alcalá de Henares como "ciudad que devuelve el aliento" habla de cómo los lugares pueden convertirse en hogar inesperado, de cómo el arraigo no siempre es donde uno nació.
Perfil del lector
Este libro encontrará resonancia especialmente en personas que atraviesen o hayan atravesado procesos de pérdida o cambio profundo: duelos afectivos, migraciones, rupturas vitales, períodos de incertidumbre. También interpela a la creciente diáspora latinoamericana en España y Europa, que puede reconocerse en la experiencia narrada con una intimidad difícil de encontrar en obras de autores que no han vivido ese tránsito desde dentro.
No requiere formación literaria previa. Su lenguaje es claro, sus imágenes accesibles y su ritmo pausado invita a la reflexión. Es un libro que puede leerse en momentos de quietud, en fragmentos, como se consulta un diario ajeno que de repente se siente propio.
Valoración
Mientras todo pasa no es una obra que aspire a renovar los registros formales de la literatura contemporánea, ni lo pretende. Su valor no reside en la experimentación estética sino en algo más difícil de lograr: la autenticidad. La obra ha tenido una gran acogida en redes sociales y se materializa finalmente tras años de esfuerzo entre dos continentes, con una narrativa basada en la resiliencia y la sensibilidad humana, profundamente influenciada por la riqueza cultural de Alcalá de Henares.
En un panorama editorial saturado de libros de autoayuda formulaicos y de memorias migrantes escritas con distancia académica, la propuesta de Ortiz destaca por su cercanía emocional y su honestidad. Pertenece a esa tradición de escritura nacida de la necesidad —no del oficio calculado— que conecta directamente con el lector porque fue escrita, ante todo, para sobrevivir. En ese sentido, trasciende la categoría de debut literario para convertirse en testimonio de una generación de venezolanos —y de migrantes en general— que han debido reinventarse lejos de casa.
Su trascendencia, más que literaria en sentido estricto, es humana y social: pone palabras a una experiencia colectiva que con demasiada frecuencia permanece en silencio.
