Coslada Juega Verano 2026, coslada
18 junio 2026.- El próximo lunes 22 de junio comienza el programa Coslada Juega Verano 2026, una iniciativa municipal de ocio educativo dirigida a la infancia y a las familias del municipio. Este programa se lleva desarrollando ininterrumpidamente desde el verano de 2001, consolidándose como uno de los recursos más importantes de conciliación durante el periodo estival.
Este verano el programa se llevará a cabo entre el 22 de junio y el 4 de septiembre de 2026. Se han registrado un total de 1.257 solicitudes, lo que se traduce en 4.760 plazas ocupadas a lo largo de las once semanas de actividad. El programa ha podido atender el 100% de las peticiones recibidas dentro de los plazos establecidos, garantizando así el acceso de todas las familias solicitantes.
Coslada Juega Verano ofrece una propuesta de ocio educativo basada en el juego, la convivencia y el aprendizaje, dirigida a niños y niñas del municipio. Al mismo tiempo, se configura como un recurso fundamental para facilitar la conciliación de la vida laboral, personal y familiar durante las vacaciones escolares, garantizando los derechos de la infancia a la educación, la participación y el juego.
El programa mantiene, un año más, los servicios de acogida y comedor, adaptándose a las distintas necesidades de las familias. Los horarios disponibles son los siguientes:
De 7:00 a 16:00 horas (acogida con desayuno, actividad y comedor): 647 plazas.
De 8:00 a 16:00 horas (actividad y comedor): 2.583 plazas.
De 9:00 a 14:00 horas (solo actividad): 1.530 plazas.
Centros educativos participantes
Durante el mes de junio y julio (del 22 de junio al 31 de julio), el programa se desarrollará en cinco centros educativos:
CEIP Blas de Otero
CEIP El Olivo
CEIP Torres Quevedo
CEIP Villalar
CEIP William Shakespeare
En el mes de agosto y hasta el 4 de septiembre, la actividad se concentrará en dos centros:
CEIP El Olivo
CEIP Villalar
Alumnado con necesidades especiales
El programa mantiene su compromiso con la inclusión educativa, disponiendo de plazas reservadas para alumnado con necesidades educativas especiales. En esta edición se han recibido 25 solicitudes, todas ellas atendidas por profesionales especializados en educación especial, garantizando una atención adecuada y adaptada a cada caso.
Asimismo, Coslada Juega Verano contempla plazas destinadas a alumnado que, conforme a los criterios establecidos por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, pueden acceder al servicio de comedor con carácter gratuito, siendo un total de 284 plazas las ocupadas con este perfil.
Como medida de refuerzo a la atención sanitaria, el programa contará por quinto año consecutivo con servicio de enfermería, integrado en el equipo profesional del CEIP Blas de Otero.
Este servicio estará operativo durante el mes de julio, del 29 de junio al 31 de julio, con el objetivo de ofrecer atención, seguimiento y apoyo específico a los menores que requieren cuidados sanitarios durante su participación en el programa.
En relación con los recursos humanos disponibles y para garantizar el correcto desarrollo de la actividad, cada semana se contratan los monitores y monitoras necesarios en función de los grupos abiertos en cada centro. Además, cada colegio contará con un coordinador o coordinadora responsable del programa.
El servicio de limpieza estará presente en todos los centros en horario de 10:00 a 16:00 horas, asegurando el mantenimiento y la higiene de los espacios durante el desarrollo de las actividades.
Con más de dos décadas de trayectoria, Coslada Juega Verano se ha consolidado como un recurso esencial para la ciudad, tanto por su valor educativo como por su impacto social, contribuyendo de manera significativa a la conciliación de la vida familiar y al bienestar de la infancia durante el periodo estival.
Ocio público, gestión privada: la transparencia que hay que ir a buscar con lupa
Cada verano, el Ayuntamiento de Coslada pone en marcha Coslada Juega, un programa de conciliación para familias que en su edición de 2026 alcanza casi 4.760 plazas en once semanas. La comunicación municipal es generosa con las cifras visibles: fechas, horarios, centros, plazas, servicio de enfermería, plazas para alumnado con necesidades especiales. Lo que cuesta mucho más encontrar es lo otro: quién presta realmente el servicio, con cuánto dinero público y en qué condiciones.
Cómo funciona esta contratación
El modelo es el habitual en los municipios madrileños. El Ayuntamiento es el titular del programa: lo organiza, fija los precios públicos, decide los centros y establece los criterios de admisión. Pero la prestación material —los monitores, la coordinación y, según el caso, el comedor— no la asume con personal propio, sino que la encarga a una empresa adjudicataria. Lo reconoce la propia normativa de inscripción del programa, que habla sin rodeos de "la empresa contratada para realizar este programa".
De ahí la frase de la nota de prensa según la cual "cada semana se contratan los monitores necesarios": no son trabajadores municipales contratados directamente por el consistorio, sino plantilla que aporta la empresa y que ajusta semana a semana según los grupos abiertos. Es un esquema legal y extendido. El problema no es que exista; es lo difícil que resulta conocer sus detalles.
La transparencia que brilla por su ausencia (cuando se busca lo importante)
Aquí aparece la grieta. Un vecino que quiera responder a preguntas elementales —¿qué empresa gestiona el programa?, ¿cuánto cobra del erario público?, ¿qué ratio de monitores por niño exige el contrato?, ¿qué condiciones laborales se imponen a esos monitores?— se topa con un recorrido de obstáculos.
La información, en teoría, está publicada. En la práctica, está fragmentada y es de difícil acceso: un listado de expedientes en una hoja de cálculo enterrada en el portal de transparencia, los pliegos en la Plataforma de Contratación del Sector Público, los anuncios en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid. Tres fuentes distintas, ningún punto único que conecte el programa que el vecino conoce con el contrato que lo sostiene. Publicar un dato en un formato que solo un experto sabe rastrear no es, en rigor, hacerlo transparente.
Y ese es el matiz que distingue la transparencia real de la meramente formal. Cumplir con la obligación de subir un archivo no equivale a rendir cuentas. La rendición de cuentas verdadera empieza cuando cualquier ciudadano, sin ser jurista ni técnico de contratación, puede saber con un par de clics quién gestiona un servicio que pagan sus impuestos y bajo qué condiciones trabaja quien cuida de sus hijos.
La otra cara
En honor a la verdad, conviene no confundir opacidad deliberada con deficiencia de usabilidad. El Ayuntamiento de Coslada no parece esconder esta contratación: figura entre las más de doscientas que tiene registradas públicamente, y la externalización de servicios educativos y de ocio es una práctica común y perfectamente legal. Nada indica incumplimiento de la ley de transparencia.
Pero quedarse ahí sería conformarse con poco. Que el dato exista no basta si encontrarlo exige perseverancia de investigador. La conciliación de las familias se gestiona, hoy, con una transparencia que está más en el papel que al alcance de la mano.
