Diranersen, primer fármaco anti-tau, reduce hasta un 65% la tau cerebral y frena un 26% el deterioro cognitivo en el Alzheimer precoz.
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| En su estado enfermo, la tau (amarillo) crea enredos en las neuronas. (Thomas Deerinck, NCMIR/Biblioteca Fotográfica Científica) |
Diranersen: el primer fármaco anti-tau que frena el deterioro cognitivo en el Alzheimer (sin el riesgo de hemorragias cerebrales)
25 julio 2026.- Un fármaco de ARN reduce hasta un 65 % la proteína tau en el cerebro y ralentiza un 26 % el declive cognitivo en fase inicial de la enfermedad. Los resultados, presentados en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC 2026) de Londres, abren una vía terapéutica completamente nueva.
- Primero en su clase. Diranersen es el primer tratamiento dirigido a la proteína tau que logra, en un ensayo aleatorizado de fase 2, tanto un efecto biológico robusto como un beneficio cognitivo en personas con Alzheimer precoz.
- Menos tau. Redujo la tau total en el líquido cefalorraquídeo entre un 50 % y un 65 % y disminuyó los depósitos de tau en el cerebro (medidos por PET) en todas las regiones evaluadas y con todas las dosis.
- Menos deterioro. La dosis más eficaz ralentizó el declive cognitivo un 26 % en la escala CDR-SB, un 42 % en ADAS-Cog13 y un 50 % en MMSE a los 18 meses.
- Un perfil de seguridad distinto. No provocó ARIA —la inflamación o microhemorragia cerebral que complica el uso de los fármacos antiamiloide—, aunque sí causó confusión pasajera, más frecuente en las dosis altas.
- Siguiente paso. Biogen avanzará a un ensayo de fase 3, previsiblemente a partir de 2027.
Un enfoque nuevo contra el Alzheimer
Durante años, la investigación farmacológica del Alzheimer se ha concentrado en la proteína beta-amiloide. Los primeros fármacos que modifican el curso de la enfermedad —como lecanemab y donanemab— actúan eliminando las placas de amiloide. Diranersen apunta a la otra proteína característica de la enfermedad: la tau.
En el cerebro sano, la tau ayuda a estabilizar la estructura interna de las neuronas. En el Alzheimer, la tau anómala se acumula y forma ovillos dentro de las células que se asocian estrechamente a la neurodegeneración y al deterioro cognitivo.
Diranersen (también conocido como IONIS-MAPTRx o BIIB080) es un oligonucleótido antisentido (ASO), un tipo de medicamento de ARN. En lugar de retirar la proteína una vez formada, actúa "aguas arriba": se une al ARN mensajero del gen MAPT y reduce la producción de tau en su origen. A diferencia de otros abordajes que solo atacan la tau que está fuera de las neuronas, diranersen reduce tanto la tau intracelular como la extracelular, y disminuye todas sus isoformas.
El fármaco fue descubierto por Ionis Pharmaceuticals; Biogen obtuvo en diciembre de 2019 la licencia mundial exclusiva para desarrollarlo y comercializarlo. En 2025 la agencia estadounidense del medicamento (FDA) le concedió la designación Fast Track para acelerar su desarrollo.
El ensayo CELIA: cómo se probó
CELIA es un ensayo global de fase 2, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, diseñado para evaluar distintas dosis del fármaco.
- Participantes: 416 adultos con deterioro cognitivo leve debido al Alzheimer o con demencia leve por la enfermedad. Ninguno había recibido antes terapia antiamiloide.
- Perfil: edad media de 68 años, 51 % mujeres; el 60 % con deterioro cognitivo leve y el 40 % con demencia leve. Cerca del 69 % eran portadores del gen de riesgo ApoE4.
- Administración: el fármaco se inyecta por vía intratecal (una punción lumbar), no por vía intravenosa.
- Dosis probadas durante 18 meses: 60 mg cada seis meses; 115 mg cada seis meses; y 115 mg cada tres meses.
- Medida principal: el cambio en la escala clínica CDR-SB (que valora cognición y funcionamiento diario) a la semana 76.
Los resultados: eficacia en todas las dosis
Diranersen mostró beneficio clínico con todas las dosis a los 18 meses, de forma consistente en múltiples escalas.
La dosis que ofreció la respuesta más fuerte fue, notablemente, la de menor cantidad total de fármaco: 60 mg cada seis meses. En este grupo, frente a placebo:
| Escala | Qué mide | Ralentización del declive |
|---|---|---|
| CDR-SB | Cognición y función global | 26 % (0,54 puntos) |
| ADAS-Cog13 | Cognición | 42 % |
| MMSE | Cognición | 50 % |
| iADRS modificada | Cognición + función | 30 % |
| ADCOMS | Progresión compuesta | 23 % |
La mayoría de estas diferencias alcanzaron significación estadística nominal frente a placebo.
Las otras dos pautas también mostraron efecto, aunque menor: la de 115 mg cada seis meses ralentizó el CDR-SB un 14 %, y la de 115 mg cada tres meses, un 9 %. En una escala de actividades de la vida diaria (ADCS-ADL-MCI) no hubo separación clara respecto al placebo en ninguna dosis, un punto que el seguimiento a largo plazo tratará de aclarar.
Un efecto biológico contundente
El impacto sobre la biología de la enfermedad fue especialmente llamativo. Con todas las dosis, diranersen redujo la tau total en el líquido cefalorraquídeo entre un 50 % y un 65 % respecto al inicio. En el subestudio de imagen con PET (131 participantes), los depósitos de tau en el cerebro disminuyeron en todas las regiones evaluadas y con todas las dosis.
Es la primera vez que un fármaco dirigido a la tau demuestra, en un ensayo de fase 2, reducciones tanto de la tau en el líquido cefalorraquídeo como de la patología tau cerebral.
Una advertencia importante: no se cumplió el objetivo principal
Conviene ser preciso. CELIA se diseñó para comprobar si dosis más altas producían un mayor beneficio (una relación dosis-respuesta) en la escala CDR-SB. Eso no ocurrió, y por tanto el ensayo no alcanzó su objetivo primario: las dosis más altas no se tradujeron en una mayor ralentización del deterioro. De hecho, la dosis más baja fue la que mostró el efecto clínico más consistente.
Este matiz explica por qué la reacción del mercado fue tibia pese a lo prometedor de los datos, y por qué la lectura del ensayo se ha calificado de "mixta".
Seguridad: el dato que puede cambiar la práctica clínica
En conjunto, el fármaco fue bien tolerado. La mayoría de los efectos adversos fueron leves o moderados, no graves, y no obligaron a interrumpir el tratamiento. Los más frecuentes fueron dolor por el procedimiento, síndrome pospunción lumbar y estados de confusión.
Sobre la confusión conviene precisar: la mayoría de estos episodios aparecieron en los días siguientes a la administración y se resolvieron en una semana, y fueron más frecuentes con las dosis altas. Los efectos adversos graves (de cualquier tipo) fueron más habituales en el grupo de dosis más alta —115 mg cada tres meses—, donde alcanzaron el 23,3 %. Esto refuerza la elección de la dosis de 60 mg como candidata para la fase 3.
El hallazgo de seguridad más relevante, sin embargo, es lo que no ocurrió: no se observaron ARIA (anomalías de imagen relacionadas con el amiloide), es decir, la inflamación o microhemorragia cerebral que constituye uno de los principales retos de los anticuerpos antiamiloide aprobados y que obliga a controles periódicos con resonancia magnética. Por su mecanismo dirigido a la tau, no se esperaban con diranersen, y los resultados lo confirmaron. Este es el sentido de que se hable de un fármaco que "reduce el riesgo de hemorragias cerebrales" frente a las terapias antiamiloide.
Como señal de confianza de los pacientes, más del 90 % de quienes completaron el periodo controlado con placebo optaron por continuar en el estudio de extensión.
¿En qué contexto se sitúa?
La ralentización del 26 % en CDR-SB es comparable a la de los fármacos antiamiloide ya aprobados (lecanemab logró en torno a un 27 % en su ensayo pivotal). Pero diranersen no se plantea como un sustituto, sino como un posible complemento: ataca una diana distinta y podría combinarse con las terapias antiamiloide en el futuro.
Su principal inconveniente práctico es la vía de administración: la inyección intratecal mediante punción lumbar es más incómoda que una infusión intravenosa y mucho más que el autoinyector domiciliario que lecanemab acaba de recibir aprobación para usar en Estados Unidos.
Diranersen no fue la única terapia anti-tau en la AAIC 2026: Eisai presentó datos de etalanetug (E2814), un anticuerpo anti-tau en investigación, lo que confirma que la tau se ha consolidado como una de las grandes fronteras del tratamiento del Alzheimer.
Lo que sigue ahora
Sobre la base de los datos de fase 1b y fase 2, Biogen avanzará diranersen a un ensayo confirmatorio de fase 3, con la dosis de 60 mg cada seis meses como candidata principal. Se espera que el programa arranque hacia 2027 y que los resultados lleguen en torno al final de la década.
Un fármaco no está aprobado hasta que un ensayo de fase 3 confirma su beneficio, y CELIA dejó preguntas abiertas —en especial sobre la ausencia de relación dosis-respuesta y el efecto sobre la vida diaria—. Pero, por primera vez, existe evidencia clínica de que reducir la tau en el cerebro puede traducirse en un beneficio para los pacientes. Para un campo marcado por décadas de fracasos, es un avance de peso.
Fuentes: comunicados y presentación de Ionis Pharmaceuticals y Biogen con los datos del estudio CELIA en la AAIC 2026 (Londres, julio de 2026); coberturas de New Scientist, NeurologyLive, Tech Times y pharmaphorum. Este texto tiene carácter divulgativo y no constituye consejo médico.
