Fact-check sobre el ranking de transparencia de Guadalajara: qué es verdad, qué es discutible y qué falta en la disputa entre Guarinos y el PSOE.
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| Lucía de Luz, portavoz socialista en el Ayuntamiento de Guadalajara |
¿Es Guadalajara más transparente? Qué hay detrás del choque entre Guarinos y el PSOE por el ranking
El gobierno municipal presume de un salto histórico en transparencia; el PSOE lo llama "falsa mejora" basada en "un ranking privado". Analizamos qué mide esa evaluación, qué es verdad, qué es discutible y qué queda sin resolver
Guadalajara, 27 de julio de 2026.— La Comisión Especial de Transparencia y Buen Gobierno del Ayuntamiento de Guadalajara ha vuelto a escenificar el choque entre el equipo de gobierno de Ana Guarinos (PP, con apoyo de Vox) y la oposición socialista. El gobierno municipal sostiene que la ciudad ha dado "un salto histórico" y se ha consolidado como uno de los consistorios más transparentes de España; la portavoz del PSOE, Lucía de Luz, replica que se trata de una "falsa mejora" con la que Guarinos pretende "blanquear su opacidad", y sitúa el foco en un punto concreto: que ese reconocimiento procede de una plataforma privada que solo comprueba lo que se publica, no cómo se gobierna. Este apunte separa lo verificable de lo interpretable.
El origen de la cifra: qué es y qué mide la evaluación
Ni los comunicados del Ayuntamiento ni la nota del PSOE citan el nombre, pero los datos que maneja el gobierno local —el ascenso del puesto 32 al 11 entre capitales de provincia, el puesto 44 entre los municipios evaluados y la segunda posición de Castilla-La Mancha— corresponden al índice de la plataforma Dyntra (Dynamic Transparency Index), impulsada por una asociación con sede en Málaga. Su índice DAM (Dyntra Ayuntamientos y Municipios) se compone de unos 180 indicadores y mide lo que técnicamente se conoce como "publicidad activa": la información que una administración cuelga por iniciativa propia en su portal. En esencia, verifica si determinados contenidos están o no publicados en el Portal de Transparencia. Es, además, una plataforma colaborativa: cualquiera puede registrarse como evaluador y las propias administraciones pueden actualizar sus datos para mantener al día su puntuación.
Lo que es verdad
Guadalajara ha mejorado su posición en el ranking. Es un hecho verificable y ni siquiera el PSOE lo niega: la ciudad figura hoy muy por delante de donde estaba al inicio del mandato. La discrepancia no es sobre si subió, sino sobre qué acredita esa subida.
La descripción que hace el PSOE de la herramienta es correcta. Dyntra mide publicidad activa: comprueba si la información aparece publicada, no audita la gestión municipal, no valora si esa información es completa ni evalúa la calidad democrática del Ayuntamiento. Cuando Lucía de Luz afirma que la plataforma "verifica si determinados contenidos aparecen publicados… nada más", describe con exactitud lo que hace el índice.
Es, en efecto, una evaluación de iniciativa privada, no un organismo público oficial. Calificarla de "privada" es literalmente cierto. Y por su naturaleza colaborativa, la afirmación del gobierno de que se trata de una valoración puramente "externa y objetiva" tiene matices: el propio evaluado participa aportando y actualizando datos.
Lo que es discutible
El uso peyorativo de la etiqueta "privado". Dyntra no es un sello comprado ni un servicio que el Ayuntamiento contrate para autopremiarse: es una iniciativa gratuita de la sociedad civil, consultable por cualquiera y citada por gobiernos de todos los signos cuando les favorece. De hecho, ese mismo índice ha señalado como la capital menos transparente de Castilla y León a Soria, gobernada por el PSOE, y es esgrimido por cargos socialistas de otras provincias contra alcaldes del PP. Descalificar la herramienta por "privada" cuando el resultado incomoda, y aceptarla cuando conviene, es un arma de doble filo.
Que la mejora sea "falsa". Dentro de lo que Dyntra mide —el grado de cumplimiento del portal—, la subida es real. Discutible es el significado que se le atribuye. El gobierno peca por exceso al presentar un indicador de publicidad activa como prueba global de ser "un referente en transparencia"; pero la oposición también exagera al calificar de "rotundamente falso" que el Ayuntamiento sea más transparente, cuando su portal sí ofrece hoy más información publicada que antes.
El envoltorio retórico. Comparaciones como la de la "escoba de platino" y expresiones como "pantomima" o "circo" son recursos de oratoria política, no argumentos, y conviene leerlos como tales.
Lo que falta
Verificar el caso estrella del PSOE. El ejemplo más concreto de la denuncia —que la modificación del contrato de limpieza, de más de 2,5 millones de euros, no estuvo disponible en el Perfil del Contratante mientras se defendía públicamente y se publicó meses después— es también el más relevante, porque ilustraría la diferencia entre publicar y ser transparente: un indicador del tipo "¿está publicado el contrato?" puede marcarse como cumplido aunque la publicación llegara tarde e inútil para el control. Esa afirmación, sin embargo, requiere contraste documental con las fechas del Perfil del Contratante antes de darla por probada.
Las quejas sobre transparencia pasiva. El PSOE alude a que se ha "dejado sin efecto" el buzón del ciudadano, a respuestas "huecas" y a negativas reiteradas de acceso a expedientes de los grupos municipales. Son afirmaciones que apuntan a la transparencia pasiva —responder cuando se solicita información—, precisamente la dimensión que Dyntra no mide, pero que a día de hoy no van acompañadas de documentación pública que permita corroborarlas.
Una vara de medir neutral. El debate arrastra un vacío que ninguna de las dos partes menciona: el índice de referencia institucional, el ITA de Transparencia Internacional, dejó de elaborarse hace años, y ese hueco lo han ocupado plataformas como Dyntra o el mapa Infoparticipa de la Universidad Autónoma de Barcelona. No existe hoy un ranking público-oficial equivalente, de modo que casi cualquier ayuntamiento que presuma de transparencia se apoya en una evaluación privada o académica. Eso hace legítimo el principio que invoca el PSOE —la transparencia "no puede reducirse a un ranking privado"—, pero también incompleto, porque no propone con qué alternativa medirse.
La réplica del gobierno a los casos concretos. Frente a los ejemplos del PSOE (el contrato, el buzón, los accesos denegados), el equipo de gobierno ha respondido hasta ahora reivindicando su posición en el ranking, sin entrar al detalle de esos expedientes. Mientras eso no ocurra, la parte sustantiva de la disputa seguirá sin resolverse.
En síntesis
El armazón de la denuncia socialista es sólido en un punto de fondo: un buen puesto en Dyntra certifica cuánta información publica un ayuntamiento en su web, no que responda, publique completo y en plazo o rinda cuentas de verdad. Ese matiz es real y está bien traído. Lo que debilita el mensaje es envolverlo en descalificaciones y en un uso oportunista de la palabra "privado". Y lo que impide cerrar el debate es que las acusaciones más graves —las que sí medirían la transparencia que importa— están, por ahora, pendientes de prueba.
