El Ayuntamiento cuenta 36 centros educativos y no menciona los siete del ciclo 0-3, en huelga desde abril. Análisis del inicio de curso.
Alcalá empieza el curso con tres anuncios prestados y un conflicto sin resolver
Alcalá de Henares, 7 de septiembre de 2026
ANÁLISIS. El Ayuntamiento celebra el inicio de curso con 31.888 alumnos y «nuevas opciones educativas». De las tres que enumera, una la decide la Comunidad de Madrid, otra lleva diecisiete meses anunciada y la tercera repite una cifra de julio. Del ciclo 0-3, en huelga desde abril, no hay una sola línea.
- El Ayuntamiento cuenta 36 centros educativos municipales en su balance y no menciona siete de ellos: las cinco escuelas infantiles y las dos casas de niños, la única etapa donde su competencia es completa.
- 250.000 de los 700.000 euros del plan de obras de verano se destinaron a pintura, mientras ni un euro fue a climatizar aulas el año en que el curso arranca a 36,7 grados.
- La huelga del 0-3 cumple cinco meses y las trabajadoras siguen denunciando que no ha habido mesa de negociación.
Una nota de inicio de curso es un género previsible: cifras al alza, obras terminadas, novedades. El problema no es que el Ayuntamiento de Alcalá haya hecho eso. El problema es qué ha metido en la lista y qué ha dejado fuera, y que las dos decisiones apuntan en la misma dirección.
Tres novedades, ninguna nueva
Primera: 1.º de ESO en tres colegios más. La concejala de Educación, Universidad y Deportes, Lola López, la presenta como «una de las principales novedades del curso». Lo es para las familias. No lo es para el Ayuntamiento, porque no la ha decidido él.
Convertir un colegio de Infantil y Primaria en CEIPSO —autorizarle a impartir Secundaria— corresponde a la Consejería de Educación mediante Orden publicada en el BOCM, previo dictamen del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid. En junio de 2025, una sola Orden autorizó a 52 colegios de toda la región. El Ayuntamiento aporta el edificio y su mantenimiento; ni autoriza, ni dota plantilla, ni fija ratios.
Y el alcance de la «opción» es menor de lo que sugiere la palabra. Los CEIPSO ofrecen 1.º y 2.º de ESO, no la etapa completa. El Real Decreto 132/2010 establece que los centros que impartan Secundaria deben ofrecer los cuatro cursos, y la fórmula madrileña convive con esa exigencia de manera discutida desde su implantación. En la práctica: el alumnado que empiece 1.º este año en el Antonio Machado, Espartales o Juan de Austria tendrá que cambiar de centro al llegar a 3.º. La nota municipal afirma, con exactitud literal, que la medida permite «continuar en el mismo centro durante el primer ciclo». Es cierto. Lo que omite es que el cambio de centro no se evita: se retrasa dos años.
Segunda: las obras en 26 de los 36 centros. Es la misma cifra que el Gobierno municipal anunció el 30 de julio, hace cinco semanas. No hay dato nuevo. Y la fórmula elegida —«ha realizado o tiene previstas durante este curso»— mezcla lo ejecutado con lo planificado, de modo que el día en que abren las aulas sigue sin saberse cuántas obras están terminadas. No es una sospecha: el propio Ayuntamiento admitió por escrito en julio que, si alguna intervención tuviera que continuar después del 7 de septiembre, se acordaría con cada equipo directivo la organización de accesos y trabajos.
Tercera: el traslado de la Escuela Municipal de Adultos al Zulema. Lo anunció la concejala de Participación Ciudadana y Distritos, Esther de Andrés, en abril de 2025. La reorganización de espacios del Centro Sociocultural Zulema se puso en marcha en noviembre de 2025. Llega a la nota de septiembre de 2026 etiquetado como «otra de las novedades de este curso».
La medida es buena y responde a una demanda real: la EMA alcanzó 2.206 participantes y 78 grupos en 2025/2026, repartidos entre el colegio Pablo Picasso, la Junta Municipal del Distrito II y el edificio Historiador Portilla. Pero anunciar por tercera vez algo comprometido hace diecisiete meses no es una novedad: es un recordatorio. La nota tampoco menciona el efecto colateral ya documentado: las asociaciones que usaban el Zulema fueron reubicadas y deberán solicitar espacio en las plantas superiores una vez terminen las obras.
Un denominador con siete centros invisibles
Aquí está el núcleo del asunto, y es aritmética, no interpretación.
Cuando el Ayuntamiento presume de intervenir en «26 de los 36 centros municipales, más del 70 %», ese 36 incluye cinco escuelas infantiles y dos casas de niños. Están en el denominador que sostiene el porcentaje. No están en ninguna otra parte del texto.
No es un detalle menor de redacción. El ciclo 0-3 es la única etapa educativa en la que el Ayuntamiento tiene competencia plena de gestión. En Infantil, Primaria y Especial se limita a conservar los edificios; en Secundaria, ni eso. En las escuelas infantiles y casas de niños municipales decide el modelo, licita, fija los pliegos y responde del servicio.
Es también la etapa que lleva cinco meses en conflicto abierto.
Cinco meses de huelga y ninguna mesa
La cronología está documentada y no procede de ningún partido:
- 7 de abril de 2026: las trabajadoras de las escuelas infantiles municipales inician huelga indefinida. Reclaman bajada de ratios, plantillas suficientes, equiparación salarial y reconocimiento del 0-3 como etapa educativa y no asistencial.
- 21 y 24 de abril: la Plataforma de Escuelas Infantiles (PEI Alcalá) comparece en el Pleno y se concentra públicamente denunciando aulas saturadas y falta de recursos.
- Abril-junio: salen a licitación las cinco escuelas infantiles y las dos casas de niños incorporando por primera vez el servicio de limpieza al contrato de las entidades gestoras, sin más incremento económico que el derivado del convenio. Hasta entonces lo prestaba la brigada municipal.
- 22 de mayo: segunda gran concentración en Cuatro Caños. Más de 45 días de huelga. Las trabajadoras declaran: «No se han reunido con nosotras aún ni hemos recibido ningún tipo de respuesta o propuesta por parte del Ayuntamiento».
- 1 al 9 de junio: la brigada municipal de limpieza secunda nueve días de huelga indefinida contra la externalización. La huelga no se desconvocó: quedó suspendida hasta octubre, según sus propios convocantes.
- Agosto: la plataforma mantiene la caja de resistencia durante las Ferias.
- 4 de septiembre: PEI Alcalá vuelve a reclamar públicamente climatización, plantillas suficientes y equiparación salarial.
- 7 de septiembre: el Ayuntamiento publica su balance de inicio de curso. El 0-3 no aparece.
Conviene ser preciso con las responsabilidades, porque el conflicto tiene una dimensión regional que no depende de Alcalá: de las once licitaciones de escuelas infantiles convocadas en 2025 en la Comunidad de Madrid, seis quedaron desiertas. Cuando el módulo económico no cubre costes, las empresas no concurren, y eso ocurre en municipios de todo signo político. Lo que sí es responsabilidad municipal es cuándo se licita —la escuela infantil Galatea salió a concurso el 21 de abril para gestionar un curso que empezaba en septiembre— y si hay interlocución.
Lo que ninguna obra ha arreglado
El curso arranca hoy con una previsión de 36,7 grados de máxima. Ninguna de las 26 intervenciones anunciadas incluye climatización de aulas. Ninguna aula de los 28 colegios públicos de Alcalá tiene aire acondicionado.
El término de comparación no lo pone la oposición: lo pone la ciudad de al lado. Torrejón de Ardoz terminó en junio de 2026 de climatizar las 899 aulas de sus 21 colegios públicos: 1.669 equipos y 7 millones de euros, íntegramente con fondos municipales, sin subvenciones autonómicas, estatales ni europeas. Torrejón tiene menos habitantes y menos colegios que Alcalá. Trasladada la proporción, climatizar los 28 centros complutenses rondaría los 9 millones.
Es mucho dinero, y decir lo contrario sería deshonesto. Pero es una ciudad que en dos años ha llevado a Pleno modificaciones de crédito de 49 y 68 millones. La cuestión no es si se puede: es que no está en ninguna lista de prioridades.
Conservación presentada como inversión
Aquí conviene afinar, porque el reproche fácil se desmonta solo. Las obras que ha ejecutado el Ayuntamiento —cubiertas, baños, patios, vallados, pavimentos, accesibilidad— no son cosméticas: son necesarias. En una ciudad donde 21 de los 28 colegios públicos superan los 40 años, arreglar una cubierta no es un lujo.
El matiz es otro, y es de fondo. Eso no es inversión: es la obligación legal mínima. La disposición adicional decimoquinta de la Ley Orgánica de Educación y el artículo 25.2.n) de la Ley de Bases del Régimen Local atribuyen al municipio la conservación y el mantenimiento de esos edificios. Cumplir con lo que la ley obliga es lo esperable, no un logro que abra la nota de inicio de curso.
Y dentro de ese plan hay un reparto que merece leerse dos veces: de los 700.000 euros del plan de obras del verano, 450.000 fueron a obras y 250.000 a pintura. Más de un tercio del gasto de verano en pintar, cero en climatizar. Se puede defender —una pared descascarillada también educa—, pero es una elección, y las elecciones se explican.
Plantillas: dos problemas que no son el mismo
Un reproche recurrente en cada inicio de curso es el de las plantillas incompletas, y conviene separarlo porque no todo cae del mismo lado.
Los maestros y profesores los pone la Comunidad de Madrid. La consejera de Educación, Ciencia y Universidades, Mercedes Zarzalejo, anunció 68.899 docentes públicos en la región, 1.280 más que el curso pasado. El reparto centro a centro no se conoce hasta que el curso arranca, y ahí el Ayuntamiento no tiene competencia ni instrumento.
Las educadoras del 0-3 sí dependen de contratos municipales. Y ahí la incertidumbre sobre las plantillas no es una hipótesis: es la consecuencia directa de licitar en abril lo que empieza en septiembre.
Mezclar ambas cosas en una misma frase, como hace la oposición, confunde. Separarlas, como no hace el Gobierno municipal, aclara.
El dato que nadie explica
31.888 alumnos, «aproximadamente 1.000 más» que el curso anterior. Es un 3,2 % de crecimiento en un año, alto para una ciudad consolidada. La nota no ofrece ninguna explicación: ni demográfica, ni de trasvase entre redes, ni de cambio en el criterio de cómputo por el alumnado de 1.º de ESO ahora escolarizado en colegios.
Mil alumnos más en unas instalaciones que el propio Ayuntamiento describe como envejecidas no es un titular de celebración: es un problema de capacidad que la nota convierte en logro sin explicar de dónde sale.
Lo que este análisis no afirma
Por rigor, y porque una crítica solo vale si delimita su alcance:
- No afirmamos que el Ayuntamiento no haya invertido. La reforma del CPEE Pablo Picasso —cuatro baños, suelos de cuatro aulas y del gimnasio, pista deportiva, rejillas, accesibilidad— es concreta, está ejecutada y es competencia municipal pura. Es el anuncio con más sustancia de toda la nota y aparece en cuarto lugar, sin contexto.
- No afirmamos que la climatización sea obligación legal del Ayuntamiento. Cae en la frontera entre conservación municipal y gran reforma autonómica. Por eso el debate es político, no jurídico.
- No afirmamos que las escuelas infantiles empiecen sin adjudicar. Es la versión del grupo socialista. No hemos localizado la resolución de las siete licitaciones ni en el portal de contratación municipal ni en medios locales, y así lo hicimos constar ayer.
- No atribuimos el problema a este mandato. La ausencia total de aire acondicionado en los colegios de Alcalá también es el resultado de los ocho años, entre 2015 y 2023, en que gobernó el actual portavoz socialista. El problema no nació en 2023.
- Tampoco hemos encontrado respuesta del Gobierno municipal a las denuncias de la oposición ni a las de la plataforma de escuelas infantiles.
Las cuatro preguntas que quedan sobre la mesa
- ¿Cuántas de las 26 obras estaban terminadas hoy, 7 de septiembre? El Ayuntamiento no lo dice y es el dato que separa el anuncio del hecho.
- ¿En qué situación han abierto las cinco escuelas infantiles y las dos casas de niños? Siete centros de titularidad municipal cuyo estado no consta en el balance municipal del inicio de curso.
- ¿Hay o no una mesa de negociación con las trabajadoras del 0-3? Cinco meses de huelga sin interlocución conocida es, en sí mismo, una decisión de gestión.
- ¿De dónde salen los 1.000 alumnos nuevos? Y qué plan hay para absorberlos en un parque escolar del que el propio Ayuntamiento dice que tres de cada cuatro colegios superan los 40 años.
El telón de fondo
Alcalá funciona en 2026 con el presupuesto prorrogado de 2025, sin cuentas propias, con el pacto de gobierno entre PP y Vox roto de hecho desde junio y con las municipales de mayo de 2027 en el horizonte. La modificación de crédito de casi 68 millones se tumbó en el Pleno del 16 de junio con los votos de Vox, PSOE y Más Madrid.
En ese contexto, una nota de inicio de curso deja de ser un trámite administrativo y pasa a ser un documento político. Y este documento, leído de principio a fin, dedica más espacio a decisiones que no ha tomado el Ayuntamiento que a la única etapa educativa que gestiona por completo.
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Fuentes consultadas
Fuente directa
- Ayuntamiento de Alcalá de Henares, nota de prensa «Alcalá inicia el curso escolar con más de 31.800 alumnos y nuevas opciones educativas», 7 de septiembre de 2026.
- Ayuntamiento de Alcalá de Henares, nota «El Ayuntamiento actuará durante el verano para efectuar mejoras en 26 de los 36 centros educativos municipales», 30 de julio de 2026.
- La Crónica del Henares, «Alcalá arranca el curso a 36 grados sin aire acondicionado en los colegios y con obras aún abiertas», 6 de septiembre de 2026 — https://www.cronicadelhenares.com/2026/09/alcala-curso-36-grados-colegios-sin-aire-acondicionado.html
Normativa
- Ley Orgánica 2/2006 de Educación, disposición adicional decimoquinta.
- Ley 7/1985 reguladora de las Bases del Régimen Local, artículo 25.2.n).
- Real Decreto 132/2010, requisitos mínimos de los centros que imparten enseñanzas de Infantil, Primaria y Secundaria.
- Orden de la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades por la que se autoriza a 52 colegios de Educación Infantil y Primaria a impartir ESO, BOCM de 26 de junio de 2025.
