Un estudio en Nature explica por qué el día varía milisegundos durante décadas: la gravedad del núcleo interno tira del manto de la Tierra.
La gravedad del núcleo interno alarga y acorta los días de la Tierra
Alcalá de Henares, 25 de septiembre de 2026
El día no dura siempre 24 horas exactas: varía unos milisegundos a lo largo de décadas. Un estudio publicado en Nature atribuye ese vaivén a la atracción gravitatoria entre el núcleo interno y el manto, justo cuando se decide el futuro del segundo intercalar.
- Entre 1964 y 2019, la duración del día osciló unos 3 milisegundos en un ciclo de 60 a 70 años, por un intercambio de giro entre el núcleo y el manto.
- El modelo solo reproduce ese registro cuando manda el tirón gravitatorio del núcleo interno; las fuerzas magnética y mecánica en la frontera del núcleo actúan como freno.
- Como efecto secundario, el trabajo describe un núcleo interno sólido que se deforma muy despacio, como un material que fluye, en unos diez años.
- Nadie nota esos milisegundos, pero los relojes atómicos sí: la Conferencia General de Pesas y Medidas vota del 13 al 15 de octubre el fin del segundo intercalar.
El 5 de julio de 2024, la Tierra completó una vuelta sobre sí misma 1,66 milésimas de segundo antes de las 24 horas. Fue el día más corto medido con relojes atómicos, según los datos del Servicio Internacional de Rotación de la Tierra que recopila la web timeanddate.com. Aquellos récords de verano los explican sobre todo la Luna y la atmósfera. Por debajo, más lento y más profundo, hay otro vaivén que tarda décadas en completarse y cuyo motor seguía sin identificar.
Dos geofísicos de la Universidad de Alberta, en Edmonton (Canadá), proponen ahora una respuesta. Huifeng Zhang, doctoranda en Física, y Mathieu Dumberry, profesor de Física y director de la tesis, publicaron el 23 de septiembre en Nature un modelo que atribuye el ciclo a un tira y afloja de fuerzas entre los 2.900 y los más de 5.000 kilómetros de profundidad.
Hace más de 30 años que se sabe que el responsable es el núcleo. «Pero ¿cómo lo hace? Esa es la parte que no estaba clara», resumió Dumberry a la sección de noticias de Nature. La pregunta tiene consecuencias prácticas: la hora de los ordenadores, los satélites y las redes eléctricas depende de cuadrar el tiempo atómico con el giro irregular del planeta.
Un patinador de 6.000 trillones de toneladas
La Tierra tiene capas que no giran pegadas. Bajo la corteza está el manto rocoso, de casi 2.900 kilómetros de espesor. Debajo, un núcleo externo de hierro líquido y, en el centro, un núcleo interno sólido de unos 2.440 kilómetros de diámetro, algo más de dos tercios del tamaño de la Luna.
El giro total del planeta se conserva, como el de un patinador que no puede ganar ni perder impulso por sí mismo. Si el núcleo se acelera, el manto, con los continentes y todos nosotros encima, se frena, y el día se alarga. Si el núcleo se frena, el manto se acelera y el día se acorta. Lo que faltaba saber era qué fuerza transmite ese impulso de una capa a otra.
Había tres candidatas. La primera es mecánica: el metal líquido empuja contra los relieves de la base del manto, como un río contra las rocas. La segunda es electromagnética: el núcleo genera el campo magnético terrestre, y ese campo arrastra una capa conductora del fondo del manto. La tercera es la gravedad: el núcleo interno no es una esfera perfecta, y sus zonas más densas se sienten atraídas por las zonas más densas del manto.
Seis décadas de datos y 90.000 combinaciones
Zhang y Dumberry combinaron dos reconstrucciones independientes. La primera, publicada en 2023 en Nature Geoscience, usó ondas sísmicas de terremotos repetidos para medir cómo había girado el núcleo interno desde los años sesenta: se adelantó al resto del planeta hasta cerca de 2010 y después empezó a quedarse atrás, en una oscilación de unos 2,35 grados. La segunda procede de los cambios del campo magnético, que permiten deducir cómo fluye el hierro líquido en la parte alta del núcleo.
Con esos datos calcularon qué duración del día predice cada fuerza. Las fuerzas electromagnética y mecánica daban curvas casi opuestas a la observada. La gravitatoria, en cambio, reproducía el ciclo en amplitud y en momento. Para medir la incertidumbre, los autores repitieron el cálculo con 400 versiones distintas del flujo del núcleo y distintas trayectorias del núcleo interno, hasta reunir 90.000 combinaciones de parámetros.
El resultado es un equilibrio inestable. El tirón gravitatorio impulsa los cambios y las otras dos fuerzas los amortiguan. La gravitatoria resulta entre una y dos veces más intensa que la electromagnética, y la duración del día depende de la pequeña diferencia entre ambas. «Antes de obtener el resultado no sabíamos que compitieran entre sí», explicó Zhang a Nature.
El mecanismo, según Dumberry, funciona como un péndulo lento. Las corrientes del núcleo externo, que en conjunto fluyen hacia el oeste, desplazan al núcleo interno fuera de su alineación con las masas del manto. La gravedad lo devuelve poco a poco hacia el este. Durante unos 35 años centrados en 1967, las corrientes cercanas al núcleo interno fueron más hacia el oeste de lo habitual; en los 35 siguientes, centrados en 2002, se invirtieron.
Lo que el ciclo revela del interior
El ajuste obliga a que el núcleo interno no sea rígido. Su forma se recoloca en unos diez años, lo que implica un sólido de hierro que se deforma muy despacio, con una viscosidad de entre 10^17 y 10^18 pascales-segundo si es uniforme, entre cien y mil trillones de veces la del agua. El valor encaja con experimentos de laboratorio y cálculos teóricos recientes.
También sale la escala del relieve implicado. El abultamiento del núcleo interno mediría entre 11 y 29 metros de altura, como un edificio de cuatro a diez plantas sobre una esfera de 2.440 kilómetros. Basta girarlo alrededor de un grado para generar el tirón necesario.
Si la fuerza electromagnética es la que frena, el fondo del manto tendría una capa rica en hierro de unos 2 kilómetros de grosor, compatible con lo que indican las vibraciones globales del planeta tras grandes terremotos. Los resultados apoyan además, de forma tentativa, que las dos grandes masas anómalas del manto profundo son acumulaciones de material químicamente distinto, más denso pero también más caliente.
A largo plazo, los parámetros implican que el núcleo interno gira hacia el este unos 0,12 grados al año respecto al manto. Al ritmo de los últimos 9.000 años, habría dado casi tres vueltas completas en ese tiempo.
Los límites del trabajo
Los autores subrayan que sus cifras dependen de la precisión de las reconstrucciones del giro del núcleo interno y del flujo del núcleo, y que los parámetros pueden variar hasta un 30 % según el modelo de flujo que se use. El análisis se limita a 1964-2019, porque los datos del flujo terminan ese año.
El modelo tampoco explica las oscilaciones más cortas, de 10 a 30 años. Los autores creen que las causan las fuerzas en la frontera del núcleo, pero sus cálculos no muestran fluctuaciones de ese tamaño, y lo atribuyen a la resolución limitada de los datos o a que los modelos de esas fuerzas necesitan revisión. El de la fuerza mecánica es, según reconocen, muy idealizado. Si el ciclo de 70 años se repite a lo largo de la historia es una incógnita: los flujos de 1915 a 1949 muestran parecidos con los de 1985 a 2019, pero también diferencias.
El artículo es de acceso abierto, lo financia el Consejo de Investigación en Ciencias Naturales e Ingeniería de Canadá (NSERC) y los autores declaran no tener conflictos de interés.
El segundo que sobra (o que falta)
Estos milisegundos se acumulan. Desde 1972 se han añadido 27 segundos intercalares a la hora mundial para que los relojes atómicos no se adelanten al giro de la Tierra; el último, el 31 de diciembre de 2016.
La tendencia se ha invertido. En la curva del propio estudio, el componente del núcleo acortó el día unos 3 milisegundos entre principios de los años setenta y 2019. El geofísico Duncan Agnew, de la Institución Scripps de Oceanografía, calculó en 2024 en Nature que, por ese frenazo del núcleo líquido, la hora mundial necesitaría hacia 2029 el primer segundo intercalar negativo de la historia: un minuto de 59 segundos. El deshielo de Groenlandia y la Antártida, que redistribuye masa y frena el planeta, ha retrasado ese momento unos tres años.
En España, la hora legal se basa en la escala UTC(ROA), que mantiene el Real Instituto y Observatorio de la Armada en San Fernando (Cádiz), laboratorio asociado al Centro Español de Metrología. Es el organismo que introduce aquí cada segundo intercalar.
Ficha del estudio
- Artículo: Zhang, H. y Dumberry, M. «Gravitational torque drives multidecadal variations in length of day». Nature, publicado en línea el 23 de septiembre de 2026. DOI: 10.1038/s41586-026-10999-2. Acceso abierto.
- Autores: Huifeng Zhang, doctoranda en Física, y Mathieu Dumberry, profesor de Física, Universidad de Alberta (Edmonton, Canadá).
- Periodo analizado: 1964-2019.
- Datos: giro del núcleo interno reconstruido con ondas sísmicas; flujo del núcleo deducido del campo magnético; duración del día medida por el Servicio Internacional de Rotación de la Tierra.
- Método: inversión bayesiana con 90.000 combinaciones de parámetros.
- Financiación: Consejo de Investigación en Ciencias Naturales e Ingeniería de Canadá. Sin conflictos de interés declarados.
Qué viene ahora
La 28.ª Conferencia General de Pesas y Medidas se reúne en Versalles del 13 al 15 de octubre. Votará un proyecto de resolución que eleva a una hora la diferencia máxima permitida entre el tiempo atómico y el giro de la Tierra. En la práctica, supone el fin de los segundos intercalares, con fecha de aplicación prevista el 20 de mayo de 2027 según la versión revisada del proyecto. En el terreno científico, el propio artículo reconoce que su predicción está limitada por la resolución de la historia sísmica del giro del núcleo interno, que llega hasta 2021; ampliarla permitirá comprobar si el vaivén de 70 años se repite.
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Fuentes consultadas
- Zhang, H. y Dumberry, M. «Gravitational torque drives multidecadal variations in length of day». Nature (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-026-10999-2 (PDF facilitado por la redacción).
- Dinneen, J. «Gravitational tug-of-war inside Earth is changing the length of our days». Nature, noticia, 23 de septiembre de 2026. https://www.nature.com/articles/d41586-026-03018-x
- Universidad de Alberta. Nota sobre el estudio, reproducida por Phys.org, septiembre de 2026. https://phys.org/news/2026-09-earth-deep-secret-day-isnt.html
- Gizmodo. Declaraciones de Huifeng Zhang, septiembre de 2026. https://gizmodo.com/something-deep-inside-earth-keeps-messing-with-the-length-of-our-days-2000816070
- Yang, Y. y Song, X. «Multidecadal variation of the Earth's inner-core rotation». Nature Geoscience 16, 182-187 (2023). https://doi.org/10.1038/s41561-022-01112-z
- Agnew, D. C. «A global timekeeping problem postponed by global warming». Nature 628, 333-336 (2024). https://doi.org/10.1038/s41586-024-07170-0
- Gibney, E. «The leap second is dead. Long live the leap hour?». Nature, noticia, 31 de agosto de 2026. https://www.nature.com/articles/d41586-026-02669-0
- Oficina Internacional de Pesas y Medidas (BIPM). Proyectos de resolución de la 28.ª CGPM, 13-15 de octubre de 2026. https://www.bipm.org/documents/d/guest/cgpm-2026-draft-resolutions
- BIPM. Planes para la 28.ª CGPM (calendario). https://www.bipm.org/documents/20126/280440155/18.+2025-10-14++Plans+for+the+28th+CGPM+2026/a980dd44-5512-9ab9-0c80-6fe152000cae
- Indian Defence Review. Fecha de aplicación prevista del fin del segundo intercalar. https://indiandefencereview.com/system-for-keeping-time-about-to-change/
- Timeanddate.com vía EarthSky. Días más cortos registrados, 2020-2025. https://earthsky.org/earth/earth-will-spinquickly-shortest-days-july-and-august/
- Proyecto de resolución C de la 28.ª CGPM (tope de una hora y fecha de aplicación), resumen en lilting.ch. https://lilting.ch/en/articles/leap-second-abolition
- Wikipedia. «Leap second» (recuento de segundos intercalares desde 1972). https://en.wikipedia.org/wiki/Leap_second
- El Independiente. «2016: un año con un segundo de más» (papel del ROA). https://www.elindependiente.com/futuro/2016/12/31/segundo-intercalar-2016-nochevieja/amp/
- Armada Española, Revista General de Marina (2015). «El segundo intercalar: una consecuencia de la complejidad del tiempo». https://armada.defensa.gob.es/archivo/rgm/2015/05/cap10.pdf
