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| Esta imagen infrarroja 3D del polo norte de Júpiter muestra ciclones y anticiclones. NASA/jpl-Caltech/swri/asi/inaf/jiram |
25 enero 2026.- Mientras en la Tierra nos preparamos para tormentas invernales, a millones de kilómetros de distancia, los gigantes gaseosos albergan fenómenos atmosféricos que desafían nuestra comprensión. Un nuevo estudio revela por qué Júpiter es un caos de múltiples ciclones mientras que Saturno luce una única y gigantesca figura geométrica.
Si miramos al cielo este fin de semana, es posible que veamos nubes grises y sintamos el frío de una tormenta invernal. Sin embargo, nuestra meteorología es un juego de niños comparada con la violencia atmosférica de nuestros vecinos del Sistema Solar exterior. Gracias a las misiones Juno y Cassini de la NASA, hemos sido testigos en primera fila de los monstruosos remolinos que dominan los polos de Júpiter y Saturno.
A primera vista, estos dos planetas podrían parecer gemelos: ambos son gigantes gaseosos, masivos y con composiciones químicas similares. Sin embargo, sus "coronas" polares son radicalmente diferentes. Ahora, una investigación publicada en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS) podría haber resuelto el enigma de esta discrepancia atmosférica.
Dos reyes, dos coronas diferentes
Las imágenes enviadas por la sonda Juno (que orbita Júpiter desde 2016) y la desaparecida Cassini (que finalizó su misión en Saturno en 2017) mostraron a los científicos un contraste sorprendente:
Júpiter, el caos organizado: En sus polos, Júpiter presenta un enorme vórtice central rodeado por ocho vórtices más pequeños, cada uno de unos 5.000 kilómetros de ancho (suficiente para tragarse un continente terrestre entero).
Saturno, el gigante solitario: Por el contrario, el polo norte de Saturno está dominado por un único y masivo vórtice hexagonal de unos 30.000 kilómetros de ancho, una tormenta tan grande que en su interior cabrían dos Tierras.
Dado que ambos mundos son tan parecidos en tamaño y rotación, los científicos planetarios llevaban años preguntándose: ¿Qué factor invisible dicta estas reglas del juego tan distintas?
La clave está en la densidad
Para encontrar una respuesta, un equipo de investigadores recurrió a modelos de dinámica de fluidos en dos dimensiones. Simularon cómo evolucionan las tormentas bajo diferentes condiciones, alterando variables como el tamaño del planeta, la velocidad de rotación y el calor interno que emana del núcleo.
Las simulaciones arrojaron un resultado revelador. Ni la velocidad ni el tamaño eran los factores determinantes. La variable crucial era la densidad del gas en las capas inferiores de la atmósfera.
Las reglas descubiertas por el modelo son claras:
Gases más ligeros: Favorecen la formación de múltiples vórtices más pequeños y dinámicos, reproduciendo el patrón observado en Júpiter.
Gases más densos: Tienden a fusionar la energía en un sistema único y colosal, tal como se observa en el hexágono de Saturno.
¿Un Júpiter más "ligero"?
Si esta teoría se confirma, las implicaciones sobre la estructura interna de estos planetas serían fascinantes. Los resultados sugieren que los gases superficiales de Júpiter —y potencialmente su interior profundo— podrían ser más "blandos" y ligeros que los de Saturno.
Este hallazgo no solo nos ayuda a comprender mejor el clima alienígena de nuestro vecindario cósmico, sino que perfecciona los modelos físicos que utilizamos para entender la dinámica de fluidos en todo el universo, incluida, a otra escala, nuestra propia atmósfera terrestre.
Para consultar el estudio completo, visite:


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