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30 enero 2026.- La economía española arranca el año 2026 con noticias de moderación. El Índice de Precios de Consumo (IPC) ha registrado un descenso de cinco décimas en su tasa interanual, situándose en el 2,4%, según los datos avanzados publicados hoy.
Esta relajación se debe, principalmente, al comportamiento de los precios de la electricidad y los carburantes, que han dado un alivio al bolsillo de los consumidores tras el cierre de 2025. No obstante, la inflación subyacente, que excluye alimentos no elaborados y productos energéticos, se mantiene estancada en el 2,6%, lo que sugiere que la presión sobre el resto de la cesta de la compra sigue siendo persistente.
Los protagonistas de la cesta de la compra
El arranque del año muestra una España "a dos velocidades" en cuanto a precios. Mientras la energía empuja el índice hacia abajo, otros servicios típicos del inicio de año mantienen la presión.
| Categoría | Tendencia | Motivo principal |
| Electricidad | 📉 Baja | Mayor peso de renovables y estabilización de mercados europeos. |
| Carburantes | 📉 Baja | Moderación del precio del crudo en los mercados internacionales. |
| Alimentos | ➡️ Estable | Ligera moderación, aunque algunos productos básicos siguen en niveles altos. |
| Servicios de Ocio | 📈 Sube | Ajuste de tarifas de inicio de año en hostelería y paquetes turísticos. |
| Vivienda/Alquiler | 📈 Sube | Presión continuada por la escasez de oferta en zonas tensionadas. |
La resistencia de la inflación subyacente
El hecho de que la inflación subyacente (2,6%) sea ahora superior al índice general (2,4%) es un dato clave para los analistas. Esto indica que la bajada de la luz y la gasolina "maquilla" un IPC donde el resto de productos y servicios —desde el café en el bar hasta los servicios de peluquería o reparaciones— están tardando mucho más en bajar.
Es la tercera vez consecutiva que este indicador se clava en el 2,6%, mostrando una resistencia que preocupa a los reguladores.
"Estamos ante una desinflación energética, pero todavía no ante una desinflación generalizada", apuntan los expertos del mercado.
La resistencia de la inflación subyacente frente a la general es un fenómeno técnico conocido como inercia inflacionaria. Mientras que el IPC general es muy sensible a los vaivenes de los mercados internacionales (como el precio del barril de Brent o el gas), la subyacente refleja la salud térmica de los precios estructurales de la economía.
A continuación, se detallan las causas técnicas por las que este indicador es mucho más "tozudo" de reducir:
1. El desfase de la "transmisión de costes" (Pass-through)
Las empresas no repercuten las subidas de costes de forma inmediata ni las bajadas con la misma rapidez.
Hacia arriba: Cuando la energía subió en 2024-2025, muchas empresas absorbieron parte del coste reduciendo márgenes antes de subir precios finales.
Hacia abajo: Ahora que la energía baja (como vemos en este enero de 2026), las empresas suelen mantener los precios altos durante más tiempo para recuperar los márgenes perdidos anteriormente. Esto hace que los precios de los bienes industriales y servicios procesados se queden "pegados" arriba.
2. La rigidez de los costes laborales
A diferencia del petróleo, los salarios no cotizan en bolsa ni cambian a diario.
Impacto del SMI: Como analizamos anteriormente, la subida del Salario Mínimo Interprofesional eleva los costes fijos de manera permanente.
Efecto en Servicios: Los servicios (limpieza, hostelería, reparaciones) son intensivos en mano de obra. Si el coste salarial sube, el precio del servicio sube y rara vez vuelve a bajar, consolidando la inflación en niveles del 2,6%.
3. La indexación de contratos
Muchos servicios privados (alquileres de locales, seguros, contratos de mantenimiento, software) tienen cláusulas de actualización anual. Estas cláusulas suelen mirar la inflación del año anterior, por lo que la inflación "pasada" se convierte automáticamente en inflación "futura", creando un suelo difícil de romper para la subyacente.
4. La elasticidad de la demanda en servicios
Tras la pandemia y los años de alta inflación, el comportamiento del consumidor ha cambiado. En sectores como el turismo o la restauración, la demanda se ha mostrado muy inelástica (la gente sigue consumiendo a pesar de los precios altos). Mientras la demanda no caiga con fuerza, las empresas no tienen un incentivo técnico para bajar precios, manteniendo la inflación subyacente estancada.
Resumen Técnico: IPC General vs. Subyacente
| Característica | IPC General (2,4%) | IPC Subyacente (2,6%) |
| Componentes principales | Energía y Alimentos frescos. | Servicios y Bienes industriales. |
| Volatilidad | Alta: Cambia con la geopolítica. | Baja: Cambia con la estructura económica. |
| Sensibilidad a tipos de interés | Indirecta (vía tipos de cambio). | Directa: Afecta al consumo y la inversión. |
| Velocidad de ajuste | Muy rápida. | Muy lenta (meses o años). |
Conclusión: Para que la subyacente baje del 2,6%, no basta con que la luz sea barata; es necesario que el consumo se enfríe o que las empresas den por terminada su fase de recuperación de márgenes, algo que los mercados no esperan que ocurra de forma drástica en el primer semestre de 2026.
Análisis de tendencia: ¿Qué esperan los mercados?
A tenor de estos datos y de la coyuntura de este principio de 2026, los mercados barajan los siguientes escenarios:
Estabilización en el primer semestre: Se espera que el IPC se mueva en la banda del 2,2% - 2,5% durante los próximos meses. La volatilidad geopolítica sigue siendo el principal riesgo para que esta previsión se cumpla.
Presión sobre los Tipos de Interés: Esta moderación del IPC general da argumentos al Banco Central Europeo para empezar a considerar recortes en los tipos de interés más decididos, aunque la "tozudez" de la subyacente en el 2,6% invita a la cautela.
Efecto Escalón: Los analistas advierten que, si bien enero ha sido positivo, los meses de primavera podrían presentar repuntes puntuales si la comparativa con los precios de 2025 (efecto base) se vuelve desfavorable.



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