cambio climático, CO2, higueras
En un sorprendente giro de la naturaleza, ciertas higueras en Kenia están haciendo más que simplemente dar frutos: están capturando dióxido de carbono del aire y convirtiéndolo en piedra.
09 julio 2025.- En la Conferencia Goldschmidt 2025, celebrada en Praga del 6 al 11 de julio, se presentó un estudio que demuestra que tres especies de higuera cultivadas en el condado de Samburu (Kenia) no solo fijan carbono en forma orgánica, sino que lo transforman en carbonato de calcio, reteniéndolo de manera estable en madera y suelo.
Los científicos descubrieron que estos árboles pueden formar depósitos similares a la caliza en sus troncos y el suelo circundante, reteniendo el carbono de forma muy duradera. Esta ruta de carbono poco conocida, previamente estudiada principalmente en árboles no frutales, podría ofrecer una poderosa herramienta natural en la lucha contra el cambio climático, especialmente si se amplía mediante la agroforestería.
El camino oxalato-carbonato en las higueras
Fotosíntesis clásica
Absorben CO₂ atmosférico para producir materia orgánica (celulosa, azúcares).
Formación de oxalato de calcio
Parte del CO₂ se convierte en cristales de oxalato dentro de hojas, raíces y tallos.
Biotransformación microbiana
Bacterias y hongos descomponen el oxalato y lo transforman en carbonato de calcio (CaCO₃), un mineral que se acumula en el suelo y dentro de la madera, permaneciendo estable durante siglos.
Metodología del estudio
Localización: zonas semiáridas del condado de Samburu, noreste de Kenia.
Especies analizadas: tres variedades del género Ficus, incluidas Ficus wakefieldii.
Técnicas empleadas:
Análisis químico e imagen por radiación sincrotrón en el Stanford Synchrotron Radiation Lightsource.
Muestreo de troncos y suelo para mapear depósitos de CaCO₃.
Identificación de la profundidad y extensión de la mineralización tanto en superficie como en el interior de la madera
Resultados clave
Depósitos profundos: el carbonato de calcio no solo se formó en la corteza, sino también en capas interiores de la madera, lo que sugiere que los microorganismos penetran hasta el corazón del tronco para procesar los cristales de oxalato.
Especie más eficiente: Ficus wakefieldii mostró la mayor tasa de conversión de CO₂ en carbonato de calcio.
Alcalinización del suelo: alrededor de cada ejemplar, el pH del suelo aumentó, evidenciando la acumulación de CaCO₃ y la mejora potencial de la disponibilidad de nutrientes.
Implicaciones para la agroforestería
Sumidero dual de carbono: estas higueras combinan captura orgánica (biomasa) y captura inorgánica (CaCO₃), duplicando su potencial de secuestro de CO₂.
Producción de frutos y clima: al ser especies frutales, pueden integrarse en sistemas agroforestales que generen alimentación y, a la vez, fijen carbono de forma prolongada.
Selección de especies: el hallazgo alienta a elegir variedades con alto rendimiento de mineralización para proyectos de reforestación y restauración de suelos.
Futuras líneas de investigación
Cuantificación de secuestro: evaluar cuánto CO₂, en toneladas, puede fijar cada higuera a lo largo de su vida.
Adaptabilidad climática: analizar resistencia y necesidades hídricas en diferentes regiones.
Modelos de integración: diseñar esquemas agronómicos que maximicen la retención inorgánica de carbono sin comprometer la productividad agrícola.
Este descubrimiento refuerza la importancia de la vía oxalato-carbonato en plantas frutales y abre nuevas oportunidades para mitigar las emisiones de CO₂ mediante soluciones naturales, duraderas y compatibles con la seguridad alimentaria
Fuente: Eurekalert

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