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08 julio 2025.- Los científicos dicen que las “cúpulas de calor” y los eventos atmosféricos relacionados que causan fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo casi se habían triplicado en fuerza y duración desde la década de 1950, mientras decenas de millones de personas se sofocaban en un “calor peligroso” en partes de Estados Unidos y Europa.
Millones de personas en América del Norte y Europa se están sofocando bajo "cúpulas de calor" duales, en las que un sistema de alta presión atrapa el calor. Los científicos han relacionado estas y otras olas de calor, inundaciones e incendios forestales en todo el mundo con las resonancias impulsadas por el cambio climático en la corriente en chorro.
El climatólogo y coautor Michael Mann dice que las cúpulas de calor son parte de un patrón más grande asociado con una "corriente en chorro muy ondulada donde las 'masas de aire' permanecen en su lugar durante días y días", lo que hace que el clima extremo persista en una región durante períodos más largos. Mann y sus colegas descubrieron que estos eventos atmosféricos estancados han aumentado en frecuencia de alrededor de uno al año en la década de 1950 a tres al año en la actualidad.
1. ¿Qué es una cúpula de calor?
Una cúpula de calor, también llamada “domo” o “cúpula” de calor, es un sistema de alta presión atmosférica que se instala de forma estacionaria sobre una región. Actúa como una tapa que impide que el aire caliente ascienda y se disipe, atrapando el calor cerca de la superficie durante días o incluso semanas
2. Mecanismo de formación
Subsistencia del aire: el aire desciende desde capas altas de la atmósfera, se comprime y se calienta (calentamiento adiabático), reforzando la capa de alta presión.
Inhibición de nubes y viento: al bloquear la formación de nubes y reducir la ventilación, la radiación solar incide directamente sobre el suelo y calienta el aire más bajo.
Acumulación nocturna de calor: la ausencia de nubes impide la pérdida de calor durante la noche, provocando noches tropicales que no ofrecen alivio térmico.
3. Consecuencias sobre las olas de calor
Prolongación de episodios extremos: las cúpulas de calor pueden extender una ola de calor más allá de los estándares habituales, convirtiendo un pico de temperatura en un evento de impacto sostenido.
Aumento de la frecuencia: en la región mediterránea española, los días con olas de calor han pasado de representar el 1 % del verano en las décadas de 1940–50 a un 6 % en años recientes.
Riesgos para la salud y la infraestructura: el estancamiento de aire cálido se asocia a golpes de calor, estrés térmico en personas vulnerables y sobrecarga de redes eléctricas por el uso prolongado de climatización.
4. Tendencias y proyecciones
Calentamiento acelerado en Europa: el continente se calienta a un ritmo superior al promedio global, acercándose ya a 2 °C por encima de la era preindustrial, lo que intensifica cada nueva cúpula de calor respecto a las anteriores.
Exposición futura: la Organización Meteorológica Mundial prevé que hacia 2050 hasta la mitad de la población europea pueda verse afectada por olas de calor graves vinculadas a estos sistemas de alta presión persistente.
5. Adaptación y mitigación
Sistemas de alerta temprana: mejorar las predicciones y avisos a la ciudadanía reduce el número de fallecimientos evitables.
Espacios de refugio climático: fomentar parques con sombra, “cámaras frías” urbanas y centros climatizados accesibles, en especial para grupos vulnerables.
Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero: limitar el calentamiento global es la vía esencial para atenuar la intensidad y duración de futuras cúpulas de calor.
La creciente recurrencia de cúpulas de calor exige reforzar medidas de adaptación urbana y salud pública, al tiempo que se aceleran los compromisos de mitigación climática a escala global.
Bajo distintos escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), las proyecciones de cúpulas de calor (bloqueos de alta presión que atrapan calor sobre una región) varían de forma significativa tanto en frecuencia, duración e intensidad:
RCP2.6 (fuerte mitigación) • Calentamiento contenido por debajo de 2 °C: los días con bloqueo intenso se incrementan en torno al 20 % respecto a finales del siglo XX. • Los episodios, aunque algo más frecuentes, apenas ganan 2 – 3 días de duración y su anomalía térmica se mantiene moderada (+1 – 2 °C).
RCP4.5 (escenario intermedio) • Calentamiento ~2 – 3 °C: los días de cúpula suben un 50 % y los eventos pasan de medias de una semana a hasta dos. • La intensidad térmica se acentúa (+2 – 3 °C), con noches cada vez más cálidas.
RCP8.5 (emisiones altas) • Calentamiento de 3 – 5 °C: los “días de cúpula” se duplican o triplican, alcanzando 14–20 días por año. • Los episodios extremos prolongan su duración hasta tres semanas y las anomalías térmicas pueden superar los +3 – 5 °C, exacerbando riesgos sanitarios y ambientales.
La línea roja de RCP8.5 proyecta un fuerte alza en la recurrencia y severidad de las cúpulas de calor, mientras que solo bajo RCP2.6 (objetivo cercano a 1,5 °C) se modera este crecimiento extremo. Minimizar emisiones es, por tanto, la vía más eficaz para limitar la escalada de olas de calor prolongadas e intensas.
Referencia: IPCC, “Temperatures projected under RCP2.6, 4.5 and 8.5”, AR5 (2014).


