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| El derretimiento del agua dulce de la capa de hielo de Groenlandia está ralentizando la AMOC antes de lo previsto por los modelos climáticos. Fotografía: Ulrik Pedersen/NurPhoto/REX/Shutterstock |
28 agosto 2025.- Un estudio publicado en la revista Environmental Research Letters ha encendido las alarmas sobre el futuro de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés), un sistema de corrientes oceánicas que desempeña un papel crucial en la regulación del clima global. Según los autores, el colapso de esta corriente —que incluye la conocida Corriente del Golfo— ya no puede considerarse un evento poco probable en el contexto del cambio climático.
El colapso de una corriente crítica del Atlántico ya no puede considerarse un evento de baja probabilidad, concluyó un estudio, lo que hace que sea aún más urgente realizar recortes profundos en las emisiones de combustibles fósiles para evitar el impacto catastrófico.
La Circulación Meridional Atlántica (AMOC, por sus siglas en inglés) es un componente fundamental del sistema climático global. Transporta agua tropical calentada por el sol a Europa y el Ártico, donde se enfría y se hunde formando una profunda corriente de retorno. Ya se sabía que la AMOC se encontraba en su nivel más bajo en 1600 años como consecuencia de la crisis climática.
Los modelos climáticos indicaron recientemente que era improbable un colapso antes de 2100, pero el nuevo análisis examinó modelos que se ejecutaron durante más tiempo, hasta 2300 y 2500. Estos muestran que el punto de inflexión que hace inevitable un cierre de Amoc probablemente se supere en unas pocas décadas, pero que el colapso en sí puede no ocurrir hasta 50 a 100 años después.
¿Qué es la AMOC y por qué importa?
La AMOC transporta enormes volúmenes de agua cálida desde los trópicos hacia el norte del Atlántico, donde se enfría y se hunde, retornando hacia el sur en profundidad. Este proceso regula las temperaturas en Europa occidental, influye en los monzones africanos y sudamericanos, y afecta la estabilidad de los glaciares en Groenlandia.
Un debilitamiento o colapso de la AMOC podría provocar:
Inviernos más fríos en Europa
Aumento del nivel del mar en la costa este de EE. UU.
Alteraciones en los patrones de lluvia en África y América Latina
Cambios drásticos en ecosistemas marinos
¿Qué revela el nuevo estudio?
El equipo de investigación utilizó modelos estadísticos y simulaciones climáticas para evaluar la probabilidad de un colapso de la AMOC bajo distintos escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero. Los resultados indican que, si las emisiones continúan sin control, el riesgo de colapso antes de 2100 podría superar el 50%.
La investigación reveló que, si las emisiones de carbono seguían aumentando, el 70 % de las ejecuciones del modelo provocaron un colapso, mientras que un nivel intermedio de emisiones provocó un colapso en el 37 % de los modelos. Incluso con bajas emisiones futuras, se produjo un cierre de AMOC en el 25 % de los modelos.
Este hallazgo contradice evaluaciones anteriores que consideraban el colapso como un evento “muy improbable” en este siglo. Los autores destacan que los modelos tradicionales podrían estar subestimando la sensibilidad del sistema oceánico a los cambios en la temperatura y el deshielo del Ártico.
Factores que aceleran el riesgo
Entre los factores que contribuyen al debilitamiento de la AMOC se encuentran:
El aumento de agua dulce procedente del deshielo de Groenlandia, que altera la salinidad y densidad del océano
El calentamiento global, que reduce la capacidad del agua para hundirse en el Atlántico Norte
Cambios en la circulación atmosférica que afectan la formación de corrientes profundas
Implicaciones para la política climática
El estudio subraya la necesidad de revisar los modelos de riesgo climático y de incorporar escenarios de colapso de la AMOC en las estrategias de adaptación. También plantea la urgencia de reducir las emisiones globales para evitar que se alcancen puntos de no retorno en el sistema climático terrestre.
Los científicos detectaron señales de alerta de un punto de inflexión en 2021 y saben que el Amoc ha colapsado en el pasado de la Tierra. «Las observaciones en las profundidades [del Atlántico Norte] ya muestran una tendencia a la baja en los últimos cinco a diez años, en consonancia con las proyecciones de los modelos
«El océano ya está cambiando, y los cambios proyectados en la convección del Atlántico Norte son una verdadera preocupación. Aunque es improbable un colapso, se espera un debilitamiento importante, y esto por sí solo podría tener graves consecuencias para el clima europeo en las próximas décadas. Pero el futuro de la circulación atlántica sigue en nuestras manos», afirmaron los autores del estudio
Referencia:
El artículo completo puede consultarse en la revista Environmental Research Letters bajo el título: “Assessing the likelihood of a collapse of the Atlantic Meridional Overturning Circulation in the 21st century”, disponible en .


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