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Los datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) revelan un importante desafío para la salud pública. Se estima que cinco millones de personas en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo (UE/EEE) padecen hepatitis B o C crónica (infecciones que son las principales causas de enfermedad hepática y cáncer), y la mayoría desconoce su infección.
03 agosto 2025.- Según estimaciones recientes del ECDC, 3,2 millones de personas viven con hepatitis B crónica y 1,8 millones con hepatitis C crónica en la UE/EEE. En la UE/EEE, las hepatitis B y C se asocian a unas 50 000 muertes al año (15 000 relacionadas con la hepatitis B y 35 000 con la hepatitis C), y las muertes por cáncer de hígado a causa de hepatitis vírica siguen aumentando.
Además, las investigaciones sugieren que más del 65 % de las personas con hepatitis B y el 62 % de las personas con hepatitis C aún no han sido diagnosticadas y, por lo tanto, no reciben atención médica, lo que las expone a un alto riesgo de desarrollar enfermedad hepática crónica y cáncer de hígado.
Las hepatitis B y C crónicas pueden dañar lentamente el hígado durante años sin causar síntomas, hasta que derivan en enfermedades graves como cirrosis hepática y cáncer. Cuanto más tiempo pasen desapercibidas las infecciones, mayor será el coste para la salud personal y pública, por lo que el diagnóstico temprano y la vinculación con la atención médica son fundamentales para interrumpir la cadena de transmisión y prevenir muertes evitables.
La vacunación infantil contra la hepatitis B, junto con los programas de prevención de la transmisión maternoinfantil, ha reducido la transmisión de la hepatitis B en la UE/EEE, especialmente entre los grupos de menor edad. Sin embargo, el reciente aumento de nuevos casos de hepatitis B aguda notificados en la región podría reflejar un aumento de la transmisión y pone de relieve la importancia de mantener programas integrales de prevención.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas para 2030 incluyen el compromiso mundial de eliminar la hepatitis vírica como amenaza para la salud pública, con metas concretas para diagnosticar al 90 % de las personas con hepatitis B y C crónicas, tratar al 80 % de las personas elegibles, reducir las nuevas infecciones en un 90 % y disminuir las muertes relacionadas con la hepatitis en un 65 %.
Sin embargo, los datos actuales muestran que la UE/EEE no va por buen camino: una gran proporción de personas infectadas con hepatitis B y C siguen sin diagnosticar, y las muertes relacionadas con la hepatitis no han disminuido, mientras que el número de muertes por cáncer de hígado sigue aumentando. Por lo tanto, los datos actuales indican que la UE/EEE necesita medidas contundentes e inmediatas para encaminarse hacia el cumplimiento de las metas de los ODS para 2030 en relación con la hepatitis vírica.
La hepatitis viral es una inflamación del hígado causada por un virus. Los virus de la hepatitis más comunes en Europa son los tipos A, B, C, D y E (comúnmente conocidos como VHA, VHB, VHC, VHD y VHE). Aunque los síntomas que producen pueden ser similares, la gravedad y duración de la enfermedad están determinadas por el virus que la causó.
Las hepatitis B y C se producen por contacto con fluidos corporales infectados, como por exposición sexual sin protección o por el uso de equipo de inyección contaminado, y estas infecciones pueden convertirse en una infección crónica. Juntos, el VHB y el VHC son la causa más común de cirrosis hepática y cáncer.

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