historia, Día D, desembarco de Normandía, "La siesta más larga", Álvaro Villegas, Charles Schmelze
23 noviembre 2025.- Todos, en algún momento, nos hemos echado una cabezada para reponer fuerzas y seguir con nuestro día, pensando que sería como mucho de media hora, pero nos hemos acabado despertando tres horas más tarde, sin saber si era de día o de noche o la mañana siguiente. Por suerte para nosotros, esto nos ocurre en la comodidad de nuestro sofá pero al soldado Charles Schmelze le ocurrió en el peor escenario posible: el desembarco de Normandía.
El 5 de junio de 1944, este joven norteamericano de 20 años, originario de Pittsburgh, Pensilvania, trabajaba los días previos al Día D como mecánico de aviones. Su función era revisar los planeadores que iban a partir hacia la invasión. En 1944 los Aliados eligieron este tipo de aeronaves para desplazar tropas y material a Normandía antes de la llegada de la infantería. A diferencia de las fuerzas paracaidistas, que lograban desplegarse en grandes extensiones de terreno, los planeadores permitían aterrizar en una zona muy concreta.
Los planeadores se habían concebido como aviones ligeros, fabricados de madera y lona con algunos materiales metálicos. Sin motor y remolcados por aviones más potentes, como los C-47 americanos, eran soltados cerca de su zona de aterrizaje detrás de las líneas enemigas. A partir de este momento, comenzaba un viaje sin retorno: descendían en silencio, en medio de la oscuridad y bajo fuego enemigo de los cañones antiaéreos. Tenían que aterrizar dónde y cómo pudieran. Una vez en tierra, los soldados salían de la aeronave y comenzaba el combate. Por el riesgo mortal que conllevaba ser miembro de la tripulación de un planeador, los soldados los apodaron “ataúdes volantes”.
Volviendo a la historia del joven mecánico, tras una larga jornada de trabajo se acomodó en la cola de uno de los planeadores para descansar, quedándose dormido. Debía estar muy cansado, ya que no se despertó cuando al día siguiente, el 6 de junio de 1944, las tropas de la 101 División Aerotransportada se subieron a la aeronave para partir hacia Normandía. Ninguno de los soldados decidió despertarlo ya que, supusieron que, si estaba allí, sería por alguna razón y a ninguno se le pasó por la cabeza que solamente estaba dormido por el cansancio.
Una vez ya en el aire, el fuerte ruido del aparato le despertó y descubrió horrorizado que estaba volando sobre el Canal de la Mancha de camino a Francia. Los pilotos decidieron que ya era demasiado tarde para regresar a la base, así que a pesar de no portar ningún arma, el mecánico tuvo que aterrizar con ellos y acompañar a las tropas bajo un intenso fuego enemigo.
El mecánico logró sobrevivir al Día D y regresar a Inglaterra. Charles Schmelze se convirtió en un participante inesperado de la mayor operación aerotransportada y anfibia de la historia, algo que seguramente contaría el resto de su vida como una anécdota divertida pero, que en el momento fue, desde luego, una experiencia aterradora. Seguro que desde entonces elegiría mejor el lugar donde echarse una siesta.
Fuentes:
1. Prince Albert Daily Herald. (1944, 8 de junio). Allied troops pour across Channel [Despacho de Reuters]. https://princealbertlibrary.ca/padh/1944/June/June%208%2C1944.pdf
2. Cardona, P., & Villatoro, M. P. (2022). Loque nunca te han contado del Día D. Principal de los Libros.
3. Hernández, J. (2015). Lascien mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial. Roca Bolsillo.

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