PIB, crecimiento económico
En un mundo que se enfrenta simultáneamente a la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y una desigualdad galopante, seguir midiendo el éxito de nuestras sociedades con la vara del Producto Interior Bruto (PIB) no es solo un error técnico; es una negligencia histórica.
20 noviembre 2025.- "El producto interior bruto (PIB) nunca fue diseñado para ser una medida del bienestar social", escriben cinco expertos en prosperidad global. El PIB cumplió el papel de un indicador razonable en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, pero ahora necesitamos urgentemente una medida que tenga en cuenta aspectos como la esperanza de vida, la seguridad financiera y un entorno saludable, argumentan los autores.
Como señala el destacado economista ecológico Robert Costanza en su reciente publicación en Nature (publicada el 18 de noviembre de 2025), el PIB se ha convertido en un "anacronismo dañino". La premisa es clara: lo que medimos afecta a lo que hacemos, y si seguimos midiendo el crecimiento ciego, seguiremos cosechando destrucción.
El artículo de Nature llega en un momento crucial, justo cuando la comunidad internacional intenta digerir y operativizar los compromisos del "Pacto para el Futuro" de la ONU. La tesis central es que necesitamos acordar una alternativa al PIB ahora. No como un ejercicio académico para la próxima década, sino como una herramienta de supervivencia inmediata.
La ceguera del PIB
El problema fundamental del PIB, tal y como se desgrana en el texto, es su incapacidad para distinguir entre actividad beneficiosa y perjudicial. Si talamos un bosque milenario para vender la madera, el PIB sube. Si aumentan los accidentes de tráfico y con ello los gastos médicos y de reparación, el PIB sube. Sin embargo, ignora por completo el valor del trabajo de cuidados no remunerado, la cohesión social o la salud de nuestros ecosistemas. Funciona como una brújula rota que nos indica que vamos más rápido, pero no nos avisa de que nos dirigimos hacia un precipicio.
Costanza argumenta que nuestra obsesión social con el crecimiento económico es comparable a una adicción. Estamos atrapados en un ciclo de retroalimentación a corto plazo que nos ciega ante las consecuencias negativas a largo plazo. Para superar esto, no basta con "ajustar" el modelo; necesitamos una "terapia social" que redefina nuestras metas colectivas.
Alternativas sobre la mesa
Lo esperanzador del análisis es que ya no navegamos a ciegas. No necesitamos inventar la rueda, sino tener la voluntad política de usarla. El artículo destaca que el mundo ya cuenta con métricas maduras listas para ser implementadas:
Indicadores de Progreso Genuino (IPG): A diferencia del PIB, estos indicadores restan los costos derivados de la delincuencia, la contaminación y la degradación ambiental, y suman el valor del voluntariado y el trabajo doméstico.
Producto Ecosistémico Bruto (GEP): Una métrica que pone precio (y valor) a los servicios que la naturaleza nos brinda gratuitamente, como la purificación del agua o la regulación del clima, y que el mercado actual considera externalidades invisibles.
El tablero de mando de la ONU: En lugar de buscar un "número mágico" único que reemplace al PIB, el Grupo de Alto Nivel de la ONU aboga por un conjunto de 10 a 20 "indicadores principales" que midan el bienestar, la sostenibilidad y la inclusión.
El momento es ahora
La conclusión que se extrae de lo expuesto es que la transición hacia una economía del bienestar no es una utopía hippie, sino un imperativo pragmático. El "Pacto para el Futuro" nos ha dado el mandato político; la ciencia, los datos.
Si queremos un futuro donde la prosperidad no sea sinónimo de depredación, debemos dejar de preguntar "¿cuánto creció la economía?" y empezar a preguntar "¿cuánto mejoró la vida?". El PIB fue una herramienta útil para el siglo XX; para sobrevivir al siglo XXI, necesitamos herramientas que valoren la vida, no solo la producción.
Para profundizar en la visión de una economía centrada en el bienestar y no solo en el crecimiento, recomiendo ver esta entrevista con el propio Robert Costanza, donde explica con gran claridad por qué el PIB es insuficiente.
¿Por qué este video es relevante? Este video es una entrevista directa con Robert Costanza donde explica de viva voz los conceptos clave de la "economía del bienestar" y detalla por qué es urgente superar la adicción al crecimiento económico.

COMENTARIOS