geociencia, sismología, telecomunicaciones, cables submarinos
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| Más de un millón de kilómetros de cables de fibra óptica cruzan el fondo marino. Un avance podría permitir que casi todos ellos sirvan como sensores sísmicos. Rogan Ward/REUTERS |
Un avance tecnológico permite utilizar la infraestructura de fibra óptica existente entre California y Hawái para monitorizar la actividad geológica del fondo oceánico con una resolución sin precedentes.
17 diciembre 2025.- Los investigadores han demostrado que pueden incorporar una señal a un cable de telecomunicaciones de 4.400 kilómetros de longitud que va desde California y Hawái, de modo que actúa como 44.000 detectores de actividad sísmica, separados por 100 metros.
Los océanos, que cubren más del 70% de la superficie terrestre, han sido históricamente el gran punto ciego de la sismología. Mientras que la tierra firme está densamente instrumentada, el fondo marino carece de sensores suficientes, lo que limita nuestra comprensión de la tectónica de placas y la generación de terremotos y tsunamis. Sin embargo, un equipo de investigadores, en colaboración con Nokia Bell Labs, ha demostrado una solución revolucionaria: transformar los cables de fibra óptica que ya conectan el mundo en una inmensa red de vigilancia sísmica.
Según informa la revista Science, los científicos han logrado incorporar una señal óptica en un cable de telecomunicaciones activo de 4.400 kilómetros de longitud que une California con Hawái. Esta técnica ha permitido convertir el cable en una matriz de 44.000 detectores virtuales de actividad sísmica, espaciados cada 100 metros a lo largo del lecho marino.
La geofísica Vala Hjörleifsdóttir, colaboradora en el proyecto, no oculta el impacto de este hito: "Es el instrumento que todos estábamos esperando". Hasta ahora, instalar sismómetros en el fondo del océano era una tarea logística y económicamente prohibitiva, reservada para puntos muy concretos. Este nuevo enfoque democratiza y expande la recolección de datos geofísicos utilizando una infraestructura que ya está desplegada y operativa.
El principio físico: impurezas que actúan como espejos
La tecnología detrás de este logro aprovecha las propiedades microscópicas de la fibra de vidrio que compone estos cables. El sistema funciona mediante el envío de pulsos de luz a través del cable y el análisis de la retrodispersión (backscattering).
Las fibras de vidrio contienen imperfecciones naturales e impurezas a escala nanométrica. Cuando una onda sísmica atraviesa el lecho marino, genera vibraciones que estiran y distorsionan microscópicamente el cable. Estas distorsiones alteran la forma en que la luz se refleja en dichas impurezas y regresa a la fuente.
Mediante equipos de alta precisión situados en los extremos del cable (en tierra), los investigadores pueden medir estos cambios en la señal reflejada y extrapolar no solo que ha ocurrido un evento sísmico, sino su ubicación precisa a lo largo del cable. El resultado es un sismógrafo continuo de miles de kilómetros de longitud capaz de detectar terremotos, marejadas y corrientes oceánicas.
Implicaciones para la geofísica global
Este avance, detallado en la reciente publicación, promete cerrar la brecha de datos sísmicos en los océanos. Al convertir los cables comerciales en sensores científicos —sin interrumpir el tráfico de internet y datos que transportan—, la comunidad científica gana una herramienta poderosa para:
Alerta temprana: Mejorar la detección de terremotos submarinos que podrían generar tsunamis.
Estudio tectónico: Mapear con mayor precisión las fallas activas y las zonas de subducción en áreas remotas del Pacífico.
Oceanografía: Monitorizar corrientes profundas y cambios de temperatura en el océano a gran escala.
Este éxito entre California y Hawái abre la puerta a la implementación global de esta tecnología en la vasta red de cables submarinos que conecta los continentes, convirtiendo internet en el mayor sistema de alerta planetaria jamás construido.
Fuente: Science

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