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Un estudio internacional confirma que los betaherpesvirus 6A y 6B han coevolucionado con el ser humano durante milenios, ocultándose dentro de nuestro propio ADN.
05 enero 2026.- Un equipo de investigación dirigido por la Universidad de Viena (Austria) y la Universidad de Tartu (Estonia) ha logrado reconstruir, por primera vez en la historia, genomas antiguos de los betaherpesvirus humanos 6A y 6B (HHV-6A/B). El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista Science Advances, se basa en el análisis de restos humanos arqueológicos de más de 2.000 años de antigüedad, proporcionando una prueba física de que estos virus han acompañado a la humanidad desde, al menos, la Edad de Hierro.
Hasta ahora, la historia evolutiva de estos virus era un rompecabezas incompleto debido a la dificultad de encontrar ADN viral preservado en muestras antiguas. Este avance arroja nueva luz sobre cómo los virus se adaptan y persisten a través de las generaciones humanas.
Un polizón en el genoma humano
Los herpesvirus HHV-6A y HHV-6B son extremadamente comunes en la actualidad; se estima que la gran mayoría de la población mundial se infecta durante la infancia (causando la exantema súbito o roséola). Sin embargo, lo que hace únicos a estos virus es su capacidad para infiltrarse a un nivel profundo: pueden entrar en latencia integrando su propio material genético en los telómeros (los extremos) de los cromosomas humanos.
El dato clave: Cuando el virus se integra en el genoma de un óvulo o un espermatozoide, se transmite de padres a hijos como si fuera un gen humano más. Esto se conoce como integración cromosómica hereditaria (iciHHV-6).
Gracias a esta particularidad biológica, los investigadores pudieron encontrar el virus "fosilizado" dentro del ADN humano de esqueletos antiguos, algo que habría sido imposible con virus que solo circulan por la sangre.
Hallazgos de la Edad de Hierro
El estudio analizó material genético extraído de restos esqueléticos hallados en yacimientos europeos y asiáticos. Los resultados demostraron que:
Presencia milenaria: Los genomas virales recuperados datan de entre la Edad de Hierro y la Edad Moderna, confirmando una infección endémica y persistente en las poblaciones históricas.
Evolución paralela: Al comparar los genomas antiguos con los modernos, los científicos observaron una gran estabilidad genética. Esto sugiere que el virus ha alcanzado un equilibrio evolutivo con el ser humano, adaptándose para convivir con su huésped sin causar daños letales inmediatos, asegurando así su propia supervivencia.
Implicaciones científicas
La reconstrucción de estos genomas antiguos permite a los científicos "calibrar el reloj molecular" del virus. Entender cómo ha mutado (o no) a lo largo de 2.000 años es crucial para comprender su patogenicidad actual y su relación con otras enfermedades.
El descubrimiento de estos genomas antiguos del HHV-6 proporciona la primera evidencia con sello temporal de la coevolución a largo plazo de este virus con los humanos a nivel genómico. También demuestra cómo el ADN antiguo puede revelar la evolución a largo plazo de enfermedades infecciosas, desde infecciones infantiles de corta duración hasta secuencias virales que pasaron a formar parte del genoma humano. Descubiertos apenas en la década de 1980, el HHV-6A y el HHV-6B ahora se remontan a la Edad de Hierro, lo que ofrece evidencia genómica directa de una historia antigua compartida entre virus y humanos.
Según el estudio publicado en Science Advances, este descubrimiento no solo documenta la profunda historia compartida entre el virus y el hombre, sino que abre la puerta a nuevas investigaciones sobre cómo los virus antiguos han podido moldear el genoma humano actual.
Referencia del estudio:
Publicado en Science Advances: "Ancient genomes reveal the deep history of human betaherpesviruses 6A and 6B"
DOI:

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