geopolítica, Irán, bazaris
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| Manifestantes atacan un edificio gubernamental en Fasa, en el sur de Irán, el 31 de diciembre. Fotografía: UGC/AFP/Getty |
La economía en crisis provoca el mayor levantamiento en años, y los manifestantes dicen que es hora de atacar al régimen cuando está en su punto más débil.
Las amenazas que enfrenta el gobierno iraní sólo han alimentado la convicción de algunos manifestantes de que es el momento adecuado para salir a las calles.
El cierre de filas de la poderosa clase mercantil con los manifestantes rompe el último pilar de estabilidad del régimen. Analistas advierten: sin el apoyo del Bazar, la economía iraní se enfrenta a una parálisis total.
03 enero 2026.- Teherán ha amanecido hoy bajo una tensa calma tras la quinta noche consecutiva de disturbios.
La consigna en las calles ya no es solo "Mujer, Vida, Libertad", sino un grito existencial: "Es ahora o nunca". Con el rial iraní cotizando a la catastrófica cifra de 1,42 millones por dólar y una inflación alimentaria del 72%, el contrato social de la República Islámica se ha roto definitivamente.
Causas y antecedentes: anatomía del colapso
La crisis actual no es espontánea; es la culminación de una "tormenta perfecta" que se ha gestado durante los últimos 12 meses:
El Trauma de la "Guerra de los 12 Días" (Verano 2025): El breve pero devastador conflicto con Israel a mediados del año pasado destruyó el mito de la invencibilidad del régimen. La incapacidad de Irán para proteger sus cielos, seguida de los ataques estadounidenses a instalaciones nucleares en junio de 2025, dejó al régimen humillado ante su propia población y a la Guardia Revolucionaria (IRGC) fracturada.
La Asfixia Económica: La hiperinflación actual no es cíclica, es terminal.
La destrucción de infraestructura clave durante la guerra y las sanciones renovadas han llevado a la clase media a la indigencia. El cierre de los bazares en Teherán, Isfahán y Shiraz indica que la clase mercantil conservadora, pilar tradicional del régimen, ha abandonado a los mulás. Vacío de Poder: La salud del Líder Supremo Ali Jamenei es una incógnita constante, y la lucha por la sucesión ha paralizado la toma de decisiones, dejando al presidente Masoud Pezeshkian intentando un diálogo que la calle percibe como debilidad.
El silencio que reina hoy en los pasillos del Gran Bazar de Teherán resuena más fuerte que cualquier consigna revolucionaria en las calles. En un giro dramático de los acontecimientos que sacuden a Irán en este inicio de 2026, la clase mercantil tradicional —conocida como los "bazaris"— ha decidido bajar sus persianas, un gesto que históricamente ha precedido la caída de gobiernos en la nación persa.
Lo que distingue a este levantamiento de las olas de protestas anteriores es la ruptura del contrato social entre el clero y su base financiera más leal. Los bazaris, controladores de las redes minoristas, mayoristas y de distribución de alimentos, no son agitadores radicales; son conservadores, profundamente religiosos y, durante décadas, han funcionado como la "billetera" de la jerarquía chiita y la columna vertebral de la Revolución Islámica.
De "Hacedores de Reyes" a sepultureros del régimen. La historia parece repetirse, pero con una ironía devastadora. En 1979, fueron precisamente el dinero y las huelgas coordinadas de los bazaris los que paralizaron la economía del Sha, pavimentando el camino para el regreso del Ayatolá Jomeini. Fueron los arquitectos financieros del sistema actual. El hecho de que hoy se vuelvan contra la estructura que ayudaron a construir señala que la crisis ha trascendido lo político para convertirse en existencial.
La economía como detonante. El cambio de lealtad no nace de un repentino fervor liberal, sino de la asfixia económica. Con el rial iraní en caída libre y una inflación que los organismos internacionales sitúan en torno al 70%, el patrimonio de la clase mercantil se ha evaporado.
Para el comerciante promedio de Isfahán o Tabriz, el gobierno ya no representa un protector de los valores islámicos, sino una administración corrupta e ineficiente que ha arrastrado a la clase media a la pobreza. La devastación económica post-guerra de 2025 y el aislamiento internacional han convertido sus negocios en empresas inviables.
Un callejón sin salida. Expertos en seguridad regional coinciden en un diagnóstico sombrío para Teherán: mientras que las protestas estudiantiles pueden ser contenidas mediante la represión policial y militar, una huelga indefinida del Bazar es inmanejable. Si el comercio se detiene, el país se detiene.
Al perder a los bazaris, el régimen no solo pierde su capacidad de distribución logística, sino su última cuota de legitimidad interna. En el tablero político de Irán, la entrada de los mercaderes en la disidencia no es una jugada más; es el jaque mate.
¿Hype mediático o fin del régimen?
Los medios occidentales anuncian el fin inminente de la República Islámica. La crisis es real, pero la caída no es inevitable.
Argumento a favor del colapso: La diferencia con 2009 o 2022 es la economía. Cuando el hambre se une a la ideología, las revoluciones triunfan.
La participación de los "bazaris" (comerciantes) es el indicador crítico que faltaba en levantamientos anteriores. Además, la pérdida de miedo es palpable tras los bombardeos de 2025; la gente siente que ya no tiene nada que perder. El contrapeso (La Guardia Revolucionaria): El régimen aún posee el monopolio de la violencia brutal.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) sabe que su supervivencia física depende de la supervivencia del sistema. No se rendirán pacíficamente; tienen la capacidad de convertir Irán en una Siria 2.0.
Actores extranjeros: la mano invisible (y la visible)
Estados Unidos (la doctrina Trump): La "putinización" de la política exterior de EE.UU. es evidente aquí. Trump no habla de derechos humanos por idealismo, sino como pretexto. Sus tweets amenazando con "rescatar" a los manifestantes y "golpear el infierno" (knock the hell out) de Irán si tocan a los civiles, sugieren que busca un casus belli.
Tras Venezuela, Irán podría ser el escenario para demostrar su nueva hegemonía militar sin restricciones. Israel: El Mossad ha estado inusualmente activo en redes sociales, enviando mensajes directos de apoyo a los manifestantes.
Se sospecha que operaciones de sabotaje a la red eléctrica iraní están coordinadas para aumentar el descontento social. La Diáspora: Grupos monárquicos y opositores en el exilio ven la ventana de oportunidad definitiva y están financiando huelgas laborales clave (petróleo y transporte).
Escenarios probables para el primer trimestre de 2026
Escenario A: La "Sirianización" (Probabilidad: 40%)
El régimen, acorralado, despliega toda la fuerza del IRGC.
Escenario B: El Golpe de Palacio (Probabilidad: 35%)
Ante el colapso inminente, facciones pragmáticas del IRGC deponen al clero, confinan a Jamenei (o anuncian su muerte) y establecen una dictadura militar secular. Ofrecen concesiones a Occidente y represión selectiva interna para "salvar la nación" del caos, un modelo similar al de Egipto post-Mubarak.
Escenario C: Supervivencia Zombi (Probabilidad: 25%)
La represión logra silenciar las calles temporalmente, pero la economía colapsa totalmente.
La Crónica del Henares


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