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Del mundo marino a la aplicación clínica: el hallazgo de un péptido venenoso de las anémonas de mar para mejorar el tratamiento del cáncer
Los resultados, obtenidos en colaboración con diferentes centros de investigación de todo el mundo, revelan que la esticolisina I y su versión optimizada StnIG son capaces de eliminar las células senescentes dañinas con gran precisión, sin dañar el tejido sano.
23 enero 2026.- Un equipo internacional liderado por la Dra. Maria Ikonomopoulou (IMDEA Nutrición) publica en Nature Aging el hallazgo de una proteína inspirada en venenos animales que destruye selectivamente las "células zombi" responsables del envejecimiento y las recaídas oncológicas.
La respuesta para mejorar la eficacia de los tratamientos contra el cáncer y frenar el deterioro asociado a la edad podría esconderse bajo las aguas del mar Caribe. Un estudio pionero, encabezado por la investigadora Maria Ikonomopoulou del instituto IMDEA Nutrición, ha identificado una pequeña proteína en los fondos marinos con una capacidad inédita: aniquilar las células senescentes que escapan a las terapias convencionales.
El descubrimiento, publicado en la prestigiosa revista Nature Aging (DOI: s43587-025-01030-w), no solo presenta un nuevo candidato a fármaco, sino que acuña un nuevo concepto científico: las "senotoxinas".
El problema: las células zombi. Las células senescentes, conocidas popularmente como "células zombi", son aquellas que han dejado de dividirse pero no mueren. Se acumulan en el cuerpo debido al envejecimiento natural o como efecto secundario de la quimioterapia y la radioterapia. Lejos de ser inocuas, estas células liberan sustancias inflamatorias que dañan los tejidos vecinos, favoreciendo la aparición de enfermedades crónicas y, en el caso del cáncer, facilitando la reaparición de tumores (recidivas).
La solución: venenos que curan. El equipo de investigación centró su búsqueda en la naturaleza, específicamente en toxinas de animales marinos del Caribe. Identificaron una proteína estructuralmente similar a ciertos venenos animales que, modificada en laboratorio, actúa como un "misil dirigido".
"Hemos descubierto que esta molécula posee una selectividad extraordinaria. Actúa como una 'senotoxina', un término que proponemos para describir una nueva clase de fármacos inspirados en venenos que atacan específicamente los mecanismos de supervivencia de las células senescentes, respetando las células sanas", explica la Dra. Ikonomopoulou.
Doble impacto en la salud pública. Los resultados del estudio sugieren dos aplicaciones revolucionarias:
Oncología de precisión: Administrada tras los ciclos de quimioterapia, esta senotoxina podría realizar una "limpieza" de las células dañadas que sobreviven al tratamiento, reduciendo drásticamente el riesgo de que el cáncer vuelva a aparecer.
Envejecimiento saludable: Al eliminar la carga de células senescentes en el organismo, se abre la puerta a terapias que no buscan la inmortalidad, sino prolongar la "vida sana" (healthspan), retrasando la aparición de fragilidad, problemas cardiovasculares o deterioro cognitivo.
Un nuevo capítulo en la farmacología. Este hallazgo valida la estrategia de buscar en la "farmacia del mar" y en la evolución de los venenos animales nuevas herramientas terapéuticas. El equipo científico ya trabaja en los siguientes pasos para llevar esta senotoxina desde el laboratorio a los ensayos preclínicos, con la esperanza de ofrecer en el futuro una nueva arma contra dos de los mayores desafíos médicos del siglo XXI: el cáncer y el envejecimiento.
Fuente: Moral-Sanz, J., Fernández-Carrasco, I., Ramponi, V. et al. Senotoxins target senescence via lipid binding specificity, ion imbalance and lipidome remodeling. Nat Aging (2026). https://doi.org/10.1038/s43587-025-01030-w

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