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| J.B. Forbes/St. Louis Post-Dispatch/Tribune News Service vía Getty Images |
Altos funcionarios estadounidenses han completado una gira por cinco capitales europeas —Madrid, Roma, París, Berlín y Bruselas— para presionar sobre la revisión del Reglamento de Deforestación de la UE prevista para abril, antes de que entre en vigor en diciembre de 2026
13 marzo 2026.- El Gobierno de Estados Unidos ha intensificado su presión diplomática sobre la Unión Europea para que modifique su Reglamento de Deforestación (EUDR, por sus siglas en inglés) antes de que entre en vigor a finales de este año. Altos funcionarios de Washington han completado esta semana una gira por cinco capitales europeas —Madrid, Roma, París, Berlín y Bruselas— con el objetivo de trasladar sus objeciones a la normativa a los gobiernos de los principales socios comerciales del bloque, justo antes de que la Comisión Europea publique en abril su esperado paquete de simplificación de la ley.
La advertencia central de Washington es de calado económico: si el EUDR se aplica sin cambios, los productores agrícolas estadounidenses podrían optar por no suministrar al mercado europeo debido a la carga administrativa que implica el cumplimiento de la norma, lo que privaría a la UE de acceso a importaciones agrícolas estratégicas, especialmente soja.
Qué es el EUDR y en qué se sustenta
El Reglamento de Deforestación de la UE (EUDR), adoptado en 2023, exige a las empresas demostrar que los productos que venden o exportan a la UE no proceden de terrenos que hayan sido deforestados o degradados. La norma cubre la madera y seis materias primas agrícolas clave —ganado vacuno, cacao, café, aceite de palma, caucho y soja— así como productos derivados de ellas como carne, muebles o chocolate.
Para acceder al mercado europeo, los productos deben cumplir tres condiciones: ser libres de deforestación, haber sido producidos conforme a la legislación del país de origen, y estar respaldados por una declaración de diligencia debida que acredite que el importador ha verificado su origen. La fecha de referencia a partir de la cual no se admite deforestación es el 31 de diciembre de 2020.
La norma tiene una base ambiental sólida. Con solo el 7% de la población mundial, la UE impulsa hasta el 16% de la deforestación global a través de sus importaciones. Los siete productos cubiertos por el EUDR representan aproximadamente el 57% de la deforestación global impulsada por la agricultura.
El problema específico con EE.UU.
El conflicto entre Washington y Bruselas gira en torno a la aplicabilidad práctica de la norma para los productores estadounidenses. De los productos cubiertos por el EUDR, la UE es el segundo mayor mercado para la soja estadounidense, el cuarto para productos forestales y el octavo para carne de vacuno, acumulando los siete productos cubiertos cerca de 5.600 millones de dólares, casi el 44% del total de exportaciones agrícolas de EE.UU. a la UE en 2024.
El problema técnico central reside en la trazabilidad. Las materias primas a granel como la soja se mezclan con la de otros campos y productores en las instalaciones de almacenamiento, lo que hace extremadamente difícil garantizar que cada envío refleje con exactitud la geolocalización de cada parcela agrícola que contribuyó a su composición. La industria agrícola estadounidense, estructuralmente no integrada en vertical, carece en gran medida de los sistemas de rastreo parcelario que exige la norma europea.
La Asociación Americana de Bosques y Papel (AFPA) ha presionado a la UE para que cree una nueva categoría de productos de "riesgo cero" y para que los productos de origen estadounidense sean eximidos del EUDR por considerarse libres de riesgo. Esta petición no fue aceptada en 2025 y su inclusión en la revisión de abril es incierta.
Estado actual de la norma y calendario
A finales de 2025, la UE pospuso por segunda vez la aplicación del EUDR. Bajo el Reglamento (UE) 2025/2650, la norma está ahora prevista para entrar en aplicación el 30 de diciembre de 2026. Las pymes y microempresas disponen de un plazo ampliado hasta el 30 de junio de 2027.
Para abril de 2026, la Comisión debe presentar un informe para evaluar el impacto de la ley y la carga administrativa, en particular para los operadores pymes. Es en ese paquete de simplificación donde Washington confía en que se introduzcan los cambios que alivien las exigencias de trazabilidad para los productores estadounidenses.
Posibles consecuencias si no hay cambios
Si la Comisión mantiene la norma sin modificaciones sustanciales, los escenarios más probables son tres. El primero es la reorientación comercial: los exportadores agrícolas estadounidenses podrían optar por redirigir sus ventas a mercados menos exigentes en trazabilidad —China, India, otros mercados asiáticos—, reduciendo la oferta disponible para la UE y presionando al alza los precios de la soja y otros productos en el mercado europeo. El segundo es la represalia arancelaria: en el contexto de tensiones comerciales transatlánticas vigentes desde 2025, Washington podría usar la EUDR como justificación adicional para imponer o mantener aranceles sobre productos europeos. El tercero es la litigación en la OMC: Estados Unidos podría impugnar la norma ante la Organización Mundial del Comercio, argumentando que constituye una barrera técnica al comercio encubierta, aunque este proceso sería largo y de resultado incierto.
A pesar de las presiones, organizaciones ambientales como el World Resources Institute han advertido de que los bosques tropicales están perdiendo actualmente 18 campos de fútbol de superficie primaria por minuto, y que debilitar el EUDR supondría un retroceso significativo en los compromisos climáticos de la UE. La revisión de abril se perfila, por tanto, como uno de los momentos de mayor tensión entre la agenda verde europea y sus relaciones comerciales con Washington.
Fuentes: Euractiv, Comisión Europea, World Resources Institute, American Farm Bureau Federation, Mayer Brown, datos comerciales USDA 2024.

