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| Los «guevos haminados» decorados, o huevos cocidos a fuego lento, son un plato común de la Pascua judía para las familias judías sefardíes. sbossert/iStock via Getty Images Plus |
30 marzo 2026.- Cuando llega la Pascua cada primavera, las familias judías de todo el mundo se reúnen alrededor de sus mesas para rememorar una historia transmitida durante miles de años. En las cenas rituales conocidas como Seder, relatan el Éxodo, la historia bíblica de la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto, formulando preguntas, cantando canciones y explicando el significado de alimentos simbólicos como el matzá.
El multilingüismo ha sido parte de la tradición judía desde hace mucho tiempo. Para los judíos sefardíes que pasaron siglos en tierras otomanas y musulmanas tras su éxodo forzado de España —o Sefarad, como se llama en hebreo—, el ladino ha desempeñado un papel central en la Pascua judía. Para muchas familias hoy en día, esta festividad ofrece una oportunidad única de escuchar en voz alta esta lengua, ahora en peligro de extinción
El ladino vuelve a la mesa
en cada Pésaj
Para muchas familias sefardíes, la Pascua judía es el único momento del año en que una lengua de cinco siglos —el judeoespañol que los Reyes Católicos obligaron a abandonar en 1492— vuelve a sonar en voz alta
Cada primavera, cuando el calendario hebreo marca el inicio del Pésaj, en hogares de Los Ángeles, Estambul, Seattle, Tel Aviv y Buenos Aires ocurre algo que ningún libro de lingüística puede replicar: una lengua que la Historia condenada al olvido vuelve a sonar, cálida y reconocible, en la voz de una abuela que recita la Hagádá, en la canción que cierra el Séder o en las palabras con que una madre explica a sus hijos de dónde vienen.
Sefarad en el exilio: el origen de una lengua de cinco siglos
El 2 de agosto de 1492 —el mismo año en que Colón zarpaba hacia América—, el Edicto de Granada obligó a los judíos de la Corona a elegir entre la conversión o el destierro. La mayoría optó por el exilio. Se estima que entre 150.000 y 200.000 personas abandonaron la península ibérica llevando consigo lo más liviano y lo más pesado que una comunidad puede cargar: su lengua.
Los expulsados encontraron refugio principalmente en el Imperio Otomano, donde el sultán Bayaceto II los acogió como contribución al desarrollo económico y cultural de sus territorios. Así se formaron grandes comunidades en Salónica, Estambul, Esmirna, Sarajévo, Rodas, Alejandía y Marruecos. En esas ciudades, el castellano medieval que habían llevado del otro lado del Mediterráneo no se congeló: siguió vivo y mutable, incorporando palabras turcas, griegas, italianas, francesas, árabes y hebreas, mezcladas con las voces que la lengua madre había olvidado en España.
A esa lengua singular se la conoce hoy por varios nombres: ladino, judeoespañol, djudezmo, sefardí o simplemente espanyol entre sus propios hablantes. La UNESCO la clasifica como lengua en peligro de extinción. El Ethnologue cifra sus hablantes en torno a 133.000, la mayoría en Israel. La Autoridad Nasional del Ladino, organismo estatal israelí, trabaja desde Jérusalén para su preservación y normalización.
«El ladino es una lengua del corazón. Una lengua de herencia que enlaza con un mundo que ya no existe.» David Hatchwell, presidente de la Fundación Hispanojudía
El Séder de Pésaj: el mayor laboratorio de preservación de la lengua
Pésaj —la Pascua judía que este año coincide en el calendario con la Semana Santa cristiana— es, entre todas las festividades del año, la que más profundamente ha mantenido vivo el lazo entre la comunidad sefaradí y su lengua histórica. El Séder —la cena ritual que abre la festividad— es, en muchos hogares sefaradíes, el único momento del año en que varias generaciones sientan juntas y escuchan el ladino en voz alta.
Según Bryan Kirschen, lingüista de la Universidad de Binghamton (Universidad Estatal de Nueva York) y autor de investigaciones sociolingüísticas sobre comunidades sefaradíes en Estados Unidos, el Séder ofrece varios canales de contacto con la lengua: la lectura de la Hagádá en ladino o en su variante calco, las canciones tradicionales y las conversaciones intergenéracionales que a menudo mezclan inglés, hebreo, arameo y judeoespañol.
«Para muchas familias sefaradíes hoy en día, esta festividad ofrece una oportunidad única de escuchar en voz alta la lengua, ahora en peligro de extinción. Así como la historia de la Pascua se transmite cada año, esta festividad también brinda un encuentro recurrente con el ladino.» Bryan Kirschen, Universidad de Binghamton, SUNY — eSefarad, marzo 2026
En Estados Unidos, la mayoría de los Séder se celebran en inglés, hebreo y arameo. Pero en los hogares sefaradíes con raíces en Turquía, Grecia, Rodas, Sarajévo o Marruecos, el ladino añade una capa adicional de identidad. La Hagádá de Sarajévo, un manuscrito iluminado del siglo XIV considerado uno de los códices judíos más antiguos de Europa, es testimonio de esa tradición en que texto sagrado y lengua vernácula convivían en la misma página.
| Agadá / Hagadá | Relato. Texto que guía el ritual del Séder; combina hebreo, arameo y, en ediciones sefaradíes, ladino. |
| Un Kavretiko | «Una cabrita». Canción que cierra el Séder, equivalente al Chad Gadya en la tradición asquenazí. Cantada en ladino desde los Balcanes hasta América. |
| Ken Supiense | «¿Quién conoce a uno?». Canto litúrgico enumerativo, paralelo al Ejád Mi Yodea hebreo. |
| Mina de karne | Pastel de carne típico del Séder sefaradí en los Balcanes. |
| Keftes de prasa | Tortitas de puerro, plato tradicional pascual de origen otomano. |
| Guevos haminados | Huevos cocidos a fuego muy lento, de color oscuro, presentes en muchas mesas sefaradíes. |
| Meldado | Recitado solemne; el acto de meldar (leer en voz alta) la Hagádá en ladino. |
| Muncho | «Mucho». Ejemplo de arcaísmo vivo: el castellano medieval mucho conservado sin el cambio de palatal a velar que experimentó el español moderno. |
Una lengua suspendida en el tiempo: qué es el ladino
Aunque el ladino tiene su base en el castellano medieval, definirlo solo como «el español de 1492» sería un error. Todas las lenguas vivas cambian, y el judeoespañol no fue una excepción. Lo que lo hace único es la doble tensión que lo define: el arcaísmo que conserva voces desaparecidas en español moderno (conducho por «suministros», mancebo por «joven», preto por «negro») y la capacidad de absorber sin rubor las lenguas de sus vecinos.
En Salónica, principal enclave sefaradí durante cuatro siglos, el ladino era la lengua mayoritaria de la ciudad hasta el siglo XX. En el Imperio Otomano, los hombres aprendieron turco para el comercio y las relaciones con las autoridades; las mujeres mantuvieron el ladino en el hogar y fueron, durante generaciones, las principales transmisoras de la lengua. El francés llegó a través de la Alianza Israelita Universal y su red de escuelas en el Mediterráneo oriental; el italiano, a través del comercio; el griego, de los vecinos.
Cronología de una lengua nómade
| Fecha | Hito |
|---|---|
| 1492 | Edicto de Granada. Los judíos expulsados llevan el castellano medieval al Mediterráneo. El sultán Bayaceto II los acoge en el Imperio Otomano. |
| Ss. XVI–XVIII | Apogeo del judeoespañol en Salónica, Estambul, Esmirna y los Balcanes. Florece una prensa y literatura propias; la lengua absorbe el turco, el griego y el italiano. |
| S. XIX | La Alianza Israelita Universal introduce el francés como lengua de cultura. Comienza el declive del ladino como idioma de prestigio. |
| 1923–1948 | El Holocausto aniquila comunidades sefaradíes enteras: Salónica pierde 54.000 judíos. La creación de Israel impulsa el hebreo como lengua nacional. El ladino pierde el 90% de sus hablantes en pocos años. |
| 2005 | Israel crea la Autoridad Nasional del Ladino i su Kultura, organismo estatal dedicado a la preservación de la lengua. Nace el periódico El Amaneser en Estambul. |
| S. XXI | Renacimiento digital: comunidades de hablantes en internet, YouTube, Zoom, redes sociales. Radio Exterior de España emite el programa Bozes de Sefarad. La serie israelí Miss Jerusalém, rodada en judeoespañol, genera nueva ola de interés. |
De la mesa del Séder a la pantalla: cómo se preserva hoy
El investigador Kirschen distingue entre hablantes nativos —en su mayoría personas mayores que adquirieron el ladino de sus abuelos— y una nueva generación de activistas culturales y estudiantes que aprenden la lengua por elección, no por transmisión familiar. Ambos grupos coinciden en que el Pésaj es un momento bisagra: la festividad que más orgánicamente pone en contacto a ambas generaciones con la lengua.
Una hablante neoyorquina de origen turco que Kirschen entrevistó para su investigación describe una vida en la que el ladino aparece en los momentos más inesperados: con vecinos curiosos, con conductores que preguntan qué lengua habla, con sus mascotas, en conversaciones interiores. Esa informalidad es también un síntoma de vitalidad: la lengua no ha quedado presa solo en los códices y el rito.
«Quiero mantener viva esta tradición de alguna manera. Y la única forma en que puedo hacerlo es usándola en el Séder.» Residente de Seattle con raíces en Rodas, citado por Bryan Kirschen — eSefarad, marzo 2026
Los lingüistas, sin embargo, son cautos. Moshe Shaul, exvicepresidente de la Autoridad Nasional del Ladino y referencia en Israel, admite que la lengua hablada en los hogares durará «una o dos décadas más» dada la edad media de sus hablantes nativos. Pero su posición no es derrotista: «lo que quiero es que siga el interés por la cultura. Que los libros y las canciones permanezcan aunque la lengua hablada se pierda».
- Autoridad Nasional del Ladino (Israel): Organismo estatal con sede en Jerusalén que publica la revista Aki Yerushalayim, financia investigación y promueve la enseñanza del judeoespañol.
- Radio Exterior de España — Bozes de Sefarad: Programa semanal que supera las dos décadas al aire, alcanzando oyentes en todo el mundo mediterráneo y la diáspora.
- El Amaneser (Estambul): Fundado en 2005, es el único periódico publicado íntegramente en judeoespañol. Forma parte del Sentro de Investigasyones sovre la Kultura Sefardi.
- Enkontro de Alhad: Programa en línea impartido en judeoespañol que conecta a hablantes de todo el mundo cada semana. Emblema del giro digital de la comunidad.
- Centro de Estudios Sefardíes — Universidad de Washington: Referencia académica en lengua y cultura sefaradí; acoge archivos y colecciones de Hagádót e impresos en ladino.
- Centro Sefarad-Israel — plataforma Erensya: Proyectos internacionales de difusión del ladino impulsados desde Madrid, con participación de comunidades en Argentina, Turquía e Israel.
- Series y medios audiovisuales: La serie israelí Miss Jerusalén, en la que personajes hablan en judeoespañol, generó una ola de curiosidad global y llevó la lengua a plataformas de streaming.
Una herencia también española
El ladino no es solo patrimonio de las comunidades sefaradíes: es también un fragmento de la historia de España que salió del país por la fuerza y sobrevivió durante cinco siglos fuera de sus fronteras. La Real Academia Española reconoció esta dimensión cuando, en 2015, incorporó ocho académicos correspondientes especialistas en judeoespañol y exploró la posibilidad de crear una academia del ladino asociada a la ASALE (Asociación de Academias de la Lengua Española). La Fundación Hispanojudía y el Instituto Salti de la Universidad Bar Ilán de Israel han impulsado ese proyecto desde entonces.
Cada Pésaj, ese vínculo se renueva en millones de hogares de manera completamente no institucional: una madre que recita la Hagádá, un abuelo que entra una canción, unos niños que escuchan una lengua que no entienden del todo pero que reconocen como suya. La linguista Aitor García Moreno ha señalado que «esta lengua está y estará seriamente amenazada siempre que no sea útil su uso. Si no sirve en la vida diaria, no será una lengua viva». El Séder, con su estructura ritual que impone el relato como obligación anual, es quizás el mejor argumento para que, al menos una vez al año, la lengua siga siendo útil.
«Honrar a nuestros familiares que sobrevivieron y nos transmitieron sus tradiciones es crear nuevos recuerdos para la próxima generación. Creo que mis hijos aprecian que su Pascua sea diferente a la de los demás.» Residente de Los Ángeles con raíces en Turquía y Grecia, citado por Bryan Kirschen — eSefarad, marzo 2026
Esta Semana Santa, mientras las procesiones recorren las calles de Sevilla, Valladolid o Málaga, y los Séder sefaradíes se preparan en hogares de cuatro continentes, una lengua que comparte raíces con el español que aquí se habla vuelve a encenderse por unas horas. Su suerte, a largo plazo, depende de cuántas familias decidan que ese fuego merece seguir ardiendo.
