astronomía, formación de estrellas, universo
07 abril 2026.- Las estrellas bebés, como los bebés humanos, empiezan en guarderías, aunque llenas de gas interestelar y polvo en lugar de cunas cómodas. Y al igual que los bebés humanos, estas jóvenes estrellas a veces se ponen un poco gaseosas. Los científicos que estudian las estrellas bebés han observado previamente la formación de estructuras en forma de espinas sobre los densos discos protoestelares de gas y polvo que giran alrededor de la estrella. Estos llamados "estornudos" (¿habrían sido "pedos" demasiado poco dignos?) ayudan a liberar el exceso de energía y a asegurar la formación estelar adecuada.
El descubrimiento tiene en realidad dos capas. En una investigación previa de 2024, el equipo ya había detectado estructuras en forma de espinas de apenas 10 UA en el disco protostelar, denominadas «estornudos», causadas por la inestabilidad de intercambio magnética ScienceDaily. El nuevo paper de 2026 escala ese hallazgo radicalmente: el equipo recogió datos del núcleo MC 27 y descubrió una estructura en anillo de gas mucho mayor, de 1.000 UA, ligeramente más cálida que su entorno Phys.org.
La reacción del autor principal añade humanidad al relato: Tokuda confesó estar tan emocionado con el resultado que redactó el artículo en apenas dos o tres días. Y la proyección hacia el futuro abre una pregunta abierta muy sugerente: Tokuda ha apuntado que es posible que los propios protoplanetas también expulsen exceso de energía magnética, aunque no existe investigación observacional ni teórica que lo haya abordado específicamente hasta la fecha.
Una estrella recién nacida «estornuda» un anillo gigante de gas y energía magnética
El radiotelescopio ALMA capta la mayor expulsión de flujo magnético jamás detectada en una protoestrella: una estructura en anillo de 1.000 unidades astronómicas que revela cómo nacen las estrellas como nuestro Sol.
En una guardería estelar a 450 años luz de la Tierra, una estrella de apenas unos miles de años acaba de revelar uno de sus secretos más íntimos: cuando el exceso de energía se vuelve insoportable, simplemente… estornuda. Y lo hace de una forma tan espectacular que los astrónomos tardaron una década en encontrarla.
Las guarderías del universo
Las estrellas no nacen solas ni en el vacío. Se forman en enormes nubes de gas y polvo interestelar llamadas viveros estelares o nubes moleculares, regiones donde la materia se va concentrando poco a poco bajo su propia gravedad hasta que la presión y la temperatura alcanzan el umbral necesario para encender la fusión nuclear. El resultado es una protoestrella, una estrella en su más tierna infancia, todavía envuelta en el disco denso de gas y polvo del que fue formada.
Una de estas guarderías cósmicas es la Nube Molecular de Tauro, una de las regiones de formación estelar más cercanas a la Tierra, situada a unos 450 años luz en la dirección de la constelación de Tauro. Durante la última década, un equipo de astrónomos japoneses de las universidades de Kyushu y Kagawa ha estado observando uno de sus núcleos más densos: MC 27, también conocido como L1521F, donde una protoestrella de clase 0 —la fase más primitiva de la formación estelar— está creciendo en este preciso momento.
El problema del campo magnético: demasiada energía para tan poco cuerpo
Desde el principio, la formación de estrellas plantea una paradoja magnética. Las nubes moleculares están atravesadas por líneas de campo magnético que, cuando la nube colapsa gravitacionalmente para formar una protoestrella, quedan «atrapadas» dentro del disco protostelar. Si toda esa energía magnética se retuviera a medida que la estrella crece, generaría campos magnéticos miles de veces más intensos que los detectados en cualquier protoestrella conocida. La estrella, literalmente, implotaría bajo su propia energía.
La solución teórica siempre fue que debe existir algún mecanismo que expulse ese exceso de flujo magnético. La teoría dominante durante años fue que el campo magnético se iba debilitando gradualmente a medida que la nube se comprimia hacia el núcleo estelar. Pero las observaciones del equipo de Kazuki Tokuda acaban de demostrar que la realidad es mucho más drámatica y epódica de lo que se creía.
El estornudo: un mecanismo de escape gaseoso y magnético
En un estudio publicado en 2024 en The Astrophysical Journal, el mismo equipo había descubierto ya que el disco protostelar de MC 27 producía estructuras en forma de espinas o pinchos de unos 10 unidades astronómicas (UA) de tamaño, mediante las cuales expulsaba gas, polvo y flujo magnético. El mecanismo subyacente es la llamada inestabilidad de intercambio: las inestabilidades en el campo magnético interactúan con las diferentes densidades del gas del disco y provoca una expulsión hacia afuera. Los propios investigadores le pusieron nombre: el «estornudo» de la estrella bebé, por su analogía con la forma en que los humanos expulsamos aire y partículas a gran velocidad.
Ahora, el nuevo estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters acaba de revelar que esos estornudos pueden ser mucho más monumentales de lo imaginado.
El descubrimiento: un anillo gigante de gas cálido
Usando el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) —una red de 66 radiotelescopios de alta precisión instalados a 5.000 metros de altitud en el desierto de Atacama, en el norte de Chile— el equipo analizó la emisión de monóxido de carbono en la transición de alta energía CO (J = 6–5) de la Banda 9, una frecuencia que permite detectar gas cálido que las observaciones convencionales de baja energía no habían revelado hasta ahora.
El resultado fue inesperado incluso para sus propios autores: una estructura gigante en forma de anillo de aproximadamente 1.000 unidades astronómicas de diámetro rodeando la protoestrella. Para poner en contexto esa cifra: 1.000 UA equivale a 1.000 veces la distancia entre la Tierra y el Sol, o aproximadamente 150.000 millones de kilómetros. Este anillo, compuesto de gas denso, presenta una temperatura ligeramente superior a la de su entorno, lo que sugiere que fue calentado por las ondas de choque generadas durante su formación.
«Nuestros datos mostraron que este anillo es ligeramente más cálido que su entorno. Nuestra hipótesis es que fue producido por un campo magnético que atraviesa el disco protostelar. En esencia, son los estornudos que habíamos observado antes, pero a una escala mucho mayor.»
— Kazuki Tokuda, astrónomo, Universidad de Kagawa; autor principal del estudioCómo funciona el mecanismo: campo magnético, inestabilidad y ondas de choque
Según la hipótesis del equipo, el proceso funciona así: las líneas del campo magnético que penetran en el disco protostelar se vuelven inestables en la interfaz entre el disco denso y el gas más tenue del entorno. Esa inestabilidad provoca una expulsión epódica y energética de gas y flujo magnético hacia el exterior. El material expulsado viaja hacia afuera y, al chocar con el gas más frío de la nube molecular, genera ondas de choque que calientan localmente ese gas y crean la estructura en anillo que ALMA ha detectado.
Es, en definitiva, una válvula de seguridad cósmica: la estrella bebé se deshace periódicamente de su exceso de energía magnética mediante estos estornudos monumentales, permitiendo que el disco se estabilice y que la formación estelar continúe de manera ordenada.
«El anillo cálido que detectamos esta vez refuerza nuestra hipótesis de que las estrellas bebé sufren una redistribución dinámica de gases magnéticos poco después del nacimiento, generando ondas de choque que calientan el gas circundante.»
— Kazuki Tokuda, en comunicado oficial de la investigaciónLa reacción del propio autor: redactado en dos días
La relevancia del hallazgo queda ilustrada por la reacción del propio Tokuda. Tras una década de trabajo sobre MC 27, el descubrimiento del anillo fue tan claro e inesperado que el artículo científico resultante lo redactó en apenas dos o tres días, un ritmo inusitado en una disciplina donde los artículos suelen madurar durante meses.
«Estuvimos muy sorprendidos por estos resultados porque no esperábamos encontrar un anillo tan claro. Estaba tan emocionado que redacté este artículo en dos o tres días.»
— Kazuki TokudaImplicaciones: ¿cómo nacen las estrellas y los planetas?
El descubrimiento tiene implicaciones que van mucho más allá de una sola estrella. Si este mecanismo de expulsión magnética epódica es generalizado —y las primeras evidencias sugieren que podría serlo—, entonces la formación de todas las estrellas como nuestro Sol pasa necesariamente por esta fase violenta y gaseosa. El equipo ya ha encontrado indicios de estornudos pasados en forma de estructuras más alejadas de la protoestrella, lo que sugiere que el proceso se repite varias veces a lo largo de la infancia estelar.
Además, dado que los planetas se forman a partir del mismo disco de gas y polvo que rodea a la protoestrella, Tokuda ha apuntado que es posible que los propios protoplanerias también experimenten un proceso similar de expulsión de energía magnética, aunque hasta la fecha no existe investigación observacional ni teórica que lo haya abordado específicamente.
El próximo paso del equipo es examinar imágenes de ALMA con aún mayor resolución para determinar qué hay en el interior de esos enormes anillos, y rastrear el archivo de ALMA en busca de estructuras similares en otras estrellas bebé de distintas regiones del universo.
«El movimiento del gas implicado en la formación estelar es generalmente ordenado, pero también muy caótico, y aparece en distintas formas y tamaños. Nos llevó una década llegar a estas conclusiones, y esperamos seguir trabajando para desvelar los misterios del universo.»
— Masahiro Machida, coautor del estudio, Universidad de KyushuEl estudio de un vistazo
| Elemento | Dato |
|---|---|
| Objeto observado | Protoestrella de clase 0 en MC 27 / L1521F (Nube Molecular de Tauro) |
| Distancia a la Tierra | Aproximadamente 450 años luz |
| Edad de la protoestrella | Menos de 100.000 años (recién nacida en términos cósmicos) |
| Estructura descubierta | Anillo de gas cálido de ∼1.000 UA de diámetro |
| Instrumento | ALMA (66 radiotelescopios, Atacama, Chile), Banda 9, CO (J = 6-5) |
| Mecanismo propuesto | Inestabilidad de intercambio magnético con expulsión epódica de flujo |
| Efecto físico | Ondas de choque que calientan el gas circundante formando el anillo |
| Publicación | The Astrophysical Journal Letters, 2026. DOI: 10.3847/2041-8213/ae47ec |
| Instituciones | Universidad de Kyushu y Universidad de Kagawa (Japón) |
