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Un equipo de ingenieros del KAIST logra convertir las células que protegen al tumor en potentes agentes anticancerígenos sin necesidad de extraerlas del cuerpo. El hallazgo promete superar las barreras de las terapias celulares actuales.
05 enero 2026.- La lucha contra el cáncer ha dado un giro estratégico gracias a la nanotecnología.
El estudio, dirigido por el profesor Ji-Ho Park y publicado en la revista ACS Nano (2025), describe el uso de nanopartículas diseñadas para reprogramar los macrófagos asociados a tumores (TAM), convirtiendo a estos aliados del cáncer en sus destructores.
El problema: cuando el sistema inmune trabaja para el enemigo
Para entender la magnitud de este avance, primero hay que comprender cómo se defiende el cáncer. Los tumores sólidos no son solo masas de células malignas; crean un ecosistema complejo conocido como microambiente tumoral.
Estas células corrompidas (conocidas como fenotipo M2) dejan de atacar y comienzan a ayudar al tumor a crecer, crear nuevos vasos sanguíneos y protegerlo de la quimioterapia. Hasta ahora, romper este escudo biológico ha sido uno de los mayores retos de la oncología.
La solución: ingeniería celular in situ
El equipo del profesor Park ha diseñado nanopartículas que actúan como un "caballo de Troya". Estas partículas se introducen en el torrente sanguíneo y viajan hasta el tumor.
La innovación radica en lo que sucede después: las nanopartículas liberan una carga que modifica la biología de la célula, forzando un cambio de fenotipo. Los macrófagos pasan de un estado pro-tumoral (M2) a un estado anti-tumoral (M1).
El resultado: Las mismas células que minutos antes protegían al tumor, de repente lo reconocen como una amenaza y comienzan a fagocitarlo (comerlo) y a liberar señales químicas para llamar a más refuerzos inmunitarios.
Aplicaciones clínicas: más allá de las terapias actuales
Este enfoque, denominado "terapia celular in situ", presenta ventajas críticas frente a tratamientos revolucionarios actuales como las células CAR-T:
Eficacia en tumores sólidos: Mientras que las terapias actuales funcionan muy bien en cánceres de sangre (leucemias), suelen fallar en tumores sólidos debido a la dificultad de penetración.
Las nanopartículas del KAIST están diseñadas específicamente para infiltrarse en estas masas sólidas. Reducción de costes y tiempo: La terapia celular convencional (como CAR-T) requiere extraer sangre del paciente, enviar las células a un laboratorio, modificarlas genéticamente y reintroducirlas, un proceso que dura semanas y cuesta cientos de miles de dólares. La nueva técnica realiza la modificación dentro del cuerpo mediante una inyección, simplificando drásticamente la logística.
Menor toxicidad:
Al dirigirse específicamente al microambiente tumoral, se espera que este tratamiento reduzca los efectos secundarios sistémicos típicos de la quimioterapia generalizada.
El futuro del tratamiento oncológico
Según el estudio publicado bajo el DOI 10.1021/acsnano.5c09138, los ensayos preclínicos han mostrado una inhibición significativa del crecimiento tumoral y una prolongación de la supervivencia.
El siguiente paso para el equipo del KAIST será optimizar la dosis y comenzar los ensayos clínicos en humanos. Si los resultados se replican, podríamos estar ante una nueva generación de inmunoterapias "listas para usar" (off-the-shelf) que no requieren personalización genética compleja, haciendo que el tratamiento avanzado contra el cáncer sea accesible para una población mucho mayor.
More information: Jun-Hee Han et al, In Situ Chimeric Antigen Receptor Macrophage Therapy via Co-Delivery of mRNA and Immunostimulant, ACS Nano (2025). DOI: 10.1021/acsnano.5c09138


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