15M 2026, elecciones Castilla y León
15 marzo 2026.- Las elecciones a las Cortes de Castilla y León dibujan un escenario político donde se reparten 82 escaños. La mayoría absoluta se sitúa en 42 procuradores, una cifra que ninguna formación ha logrado alcanzar en solitario. Este resultado configura un parlamento fragmentado que obligará a las principales fuerzas a buscar acuerdos para garantizar la gobernabilidad de la comunidad autónoma.
Es una victoria sólida en términos relativos —sube respecto a 2022— pero insuficiente para gobernar en solitario. Desde la sede nacional del PP destacan que "Castilla y León elige más PP" y subrayan la escasa subida de Vox, que aspiraba a alcanzar el 20% de los votos. En el partido consideran que la apelación al voto útil, que ha marcado la campaña en los últimos días, ha funcionado. En cualquier caso, Mañueco logra refrendar su liderazgo en el que es, históricamente, el mayor granero de votos del PP en España.
Podemos queda fuera del tablero político de Castilla y León. El PSOE se ha beneficiado del hundimiento de sus socios a su izquierda, concentrando ese voto, pero sigue lejos de poder gobernar.
Soria ¡Ya! pierde dos de sus tres escaños, lo que representa un retroceso notable para el movimiento de la España Vaciada en la comunidad. UPL y Por Ávila se mantienen, pero el cuadro general muestra una consolidación del bipartidismo PP-PSOE frente a la fragmentación de 2022.
El recuento provisional arroja las siguientes claves sobre la distribución del arco parlamentario:
Liderazgo del Partido Popular: El PP se consolida como la fuerza más votada, obteniendo el 35,46% de los sufragios y 33 escaños, lo que supone un incremento de 2 representantes respecto a los comicios de 2022. Sin embargo, se queda a 9 escaños de la mayoría absoluta.
Avance del Partido Socialista: El PSOE se mantiene como principal partido de la oposición. Logra aglutinar el 30,81% de los votos y alcanza los 30 escaños, subiendo también 2 representantes frente a la legislatura anterior.
La llave del gobierno: Vox experimenta un ligero crecimiento, sumando 1 escaño más para situarse en 14 procuradores (18,90% del voto). Con estos números, la suma del bloque de derechas (PP y Vox) alcanza los 47 escaños, superando holgadamente los 42 necesarios para investir a un presidente.
Partidos provincialistas y minoritarios: * UPL (Unión del Pueblo Leonés) mantiene su fuerza intacta con 3 escaños.
XAV conserva su único escaño.
SYa (Soria ¡Ya!) sufre el mayor revés de la jornada, perdiendo 2 de los 3 escaños que ostentaba y conservando solo 1.
Fuerzas extraparlamentarias: El espacio a la izquierda del PSOE no logra representación. Podemos pierde el único procurador que tenía en 2022, mientras que formaciones como IU-SUMAR y la candidatura de SALF no consiguen los votos suficientes para entrar en las Cortes.
Con estos resultados, el PP se ve abocado de nuevo a negociar con Vox la gobernabilidad de la Junta de Castilla y León, después de que en la pasada legislatura alcanzaran un acuerdo de gobierno que saltó por los aires a mitad de la misma. La otra opción sería una "gran coalición" entre los dos grandes partidos, algo que no parece tener visos de prosperar en ningún caso.
Mañueco rechazó cualquier posibilidad de llegar a acuerdos con el PSOE, ya que su objetivo es mantener a la Comunidad como "terreno libre de sanchismo". Así pues, el escenario es tan complejo como previsible: PP y Vox suman mayoría (33+14=47, sobre los 42 necesarios), pero su relación institucional lleva una legislatura llena de turbulencias, con Vox argumentando que el PP incumplió lo pactado en materia de menores migrantes y retirándose del gobierno a mitad de legislatura.
Estos resultados confirman que Castilla y León sigue siendo territorio natural del PP, pero también que el bipartidismo se fortalece a costa de los extremos y los pequeños partidos. La gran pregunta que queda abierta es si PP y Vox serán capaces esta vez de construir una gobernabilidad estable, habida cuenta del precedente de ruptura de la legislatura pasada. La moderación relativa del ascenso de Vox da al PP algo más de margen negociador, pero también ata la suerte del gobierno regional a una alianza que ya demostró su fragilidad.
