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| El Sol en ultravioleta, tal como lo observa el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA, durante el mínimo solar hace varios años (L) y el máximo solar que lo precedió. Joy Ng/SDO/NASA |
04 marzo 2026.- El estudio detallado de las oscilaciones solares, captadas por la red de telescopios BiSON, revela que el interior del Sol experimenta cambios estructurales detectables incluso durante sus fases de teórica inactividad magnética
Esta investigación subraya que los mínimos solares no son pausas estáticas, sino periodos de reconfiguración interna que resultan fundamentales para los modelos que intentan predecir la actividad magnética de los ciclos venideros
Incluso en la noche más oscura, sabemos que el sol volverá a salir; una metáfora literaria que nos reconforta en tiempos difíciles. Sin embargo, desde una perspectiva científica, nuestro Sol es un ente dinámico que nunca descansa por completo, ni siquiera cuando parece estar en absoluta calma. Lejos de ser una esfera estática de fuego, nuestra estrella respira y cambia constantemente, operando en un ciclo de actividad magnética que dura aproximadamente once años.
Durante mucho tiempo, la atención se ha centrado en los picos de mayor furia solar, los "máximos", caracterizados por dramáticas eyecciones de masa coronal y una intensa actividad de manchas solares. No obstante, los periodos denominados "mínimos solares" albergan secretos igual de vitales en las profundidades de la estrella. Comprender estos momentos de letargo magnético es crucial no solo para la astrofísica, sino para la protección de nuestra propia infraestructura tecnológica en la Tierra, ya que las tormentas solares pueden interferir gravemente con nuestras redes de comunicación, los sistemas GPS y el suministro eléctrico.
A continuación, exploramos cómo la ciencia moderna ha logrado asomarse al interior del Sol durante sus mínimos, revelando una maquinaria interna compleja y fascinante.
La sismología estelar: escuchando el latido del Sol
Para comprender qué ocurre en el interior de una estrella, los científicos recurren a una disciplina asombrosa: la heliosismología. Al igual que los geólogos utilizan las ondas sísmicas de los terremotos para trazar el interior de la Tierra, los astrónomos analizan las ondas de sonido que quedan atrapadas dentro del Sol
Estas ondas sonoras provocan que la estrella oscile suavemente. Los datos analizados en investigaciones recientes provienen de la Birmingham Solar-Oscillations Network (BiSON), una red global de telescopios robóticos que ha acumulado una base de datos única a lo largo de décadas
Gracias a esta extensa recopilación de datos, ha sido posible realizar un diagnóstico heliosísmico de los cambios estructurales ocurridos a lo largo de cuatro mínimos solares sucesivos
El mínimo entre los ciclos 21 y 22
. El mínimo entre los ciclos 22 y 23
. El mínimo entre los ciclos 23 y 24
. El reciente mínimo entre los ciclos 24 y 25
.
Los mínimos solares: transiciones críticas
Los mínimos solares marcan la transición entre un ciclo de actividad de 11 años y el siguiente
A pesar de su aparente tranquilidad, la configuración del campo magnético durante estos mínimos es una pieza clave para los modelos de dinamo estelar
El atípico mínimo de los ciclos 23 y 24
Al analizar la historia reciente de nuestra estrella, los investigadores han notado que no todos los mínimos son iguales. Existe una clara diversidad sísmica entre ellos
Para medir el nivel de actividad de estos periodos, los científicos utilizan indicadores globales como el flujo de radio de 10.7 centímetros
Estas peculiaridades no se limitaron a la superficie estelar. Los datos de la red BiSON demostraron que la dinámica interior también fue diferente
Cambios estructurales bajo la superficie
Al estudiar las capas superficiales del Sol (aproximadamente por encima de los 0.9 radios solares), los investigadores se centran en dos factores determinantes: la firma de la zona de ionización del Helio (He II) y los cambios en la velocidad del sonido
Los resultados revelaron diferencias notables durante el mínimo 23/24 en comparación con los demás:
La firma sismológica de la zona de ionización del He II fue mayor
. La velocidad del sonido en un rango de profundidad muy específico (entre 0.93 y 0.97 radios solares) fue ligeramente superior
.
¿A qué se deben estos cambios estructurales? La respuesta reside en el campo magnético. El mínimo 23/24 fue el más profundo según los indicadores de actividad
La importancia para la Tierra y el futuro
Entender que la reducción del flujo magnético altera las presiones internas y la propagación de las ondas de sonido nos demuestra la interconexión de las fuerzas físicas en nuestra estrella
Un ciclo solar especialmente virulento puede generar climas espaciales que afecten directamente a la Tierra, interfiriendo con nuestros satélites, alterando las rutas de aviación comercial y amenazando la estabilidad de las redes eléctricas terrestres. Por lo tanto, decodificar los sutiles latidos del Sol durante sus siestas magnéticas es el primer paso para proteger el frágil entramado tecnológico del que depende nuestra civilización.
Además, el éxito de estos diagnósticos abre la puerta a la aplicación de técnicas astrosísmicas similares en otras estrellas de tipo solar a lo largo de la galaxia, permitiéndonos comprender el comportamiento estelar a una escala cósmica
Declaraciones públicas
Sarbani Basu, autora principal del estudio e investigadora:
"Revelar cómo se comporta el Sol bajo su superficie durante estos periodos de calma es significativo porque este comportamiento influye mucho en cómo se acumulan los niveles de actividad en los ciclos que siguen".
Fuente: Sarbani Basu, William J Chaplin, Rachel Howe, Yvonne Elsworth, Steven J Hale, Eleanor Murray, The seismic diversity of four successive solar cycle minima as observed by the Birmingham Solar-Oscillations Network (BiSON), Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, Volume 547, Issue 1, March 2026, stag277, https://doi.org/10.1093/mnras/stag277
