violencia de género, feminismo, brecha generacional
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| La imagen permite visualizar cómo, partiendo de un mismo diagnóstico del feminismo, las soluciones que proponen una y otra corriente son divergentes debido a sus bases ideológicas |
08 marzo 2026.- En los últimos años, diversas investigaciones sociológicas han encendido las alarmas sobre un fenómeno creciente: la polarización ideológica entre hombres y mujeres jóvenes. Este análisis explora las percepciones actuales de la juventud respecto a la violencia de género y el papel del feminismo, contrastando ciertas creencias populares con los datos empíricos arrojados por estudios recientes y fuentes solventes.
La negación de la violencia: ¿Mito del 40% o realidad del 25%?
Existe una preocupación comprensible sobre el escepticismo de los adolescentes varones frente a las denuncias de violencia doméstica y sexual. Sin embargo, para mantener el rigor informativo, es necesario precisar las cifras exactas que manejan las instituciones:
Los datos reales: Según el Barómetro Juventud y Género 2023 elaborado por el Centro Reina Sofía de Fad Juventud, no es un 40%, sino un 23,1% de los chicos jóvenes en España (casi 1 de cada 4) el que considera que la violencia de género "no existe o es un invento ideológico".
El origen de la confusión del 40%: Ese porcentaje (que en algunos sondeos recientes escala hasta el 49% o incluso 60%) corresponde en realidad a la proporción de hombres jóvenes que perciben que los avances en igualdad y las políticas de género les discriminan o les perjudican directamente, pero no equivale a una negación total de la violencia.
Causas del fenómeno: Sociólogos y educadores apuntan a una "reacción" alimentada por las redes sociales y la "manosfera" (espacios digitales dominados por creadores de contenido con discursos antifeministas). Muchos adolescentes perciben el movimiento por la igualdad no como una búsqueda de equidad, sino como un ataque a su identidad que los criminaliza por defecto, generando un rechazo defensivo.
Las mujeres jóvenes: Entre el activismo y la presión de los algoritmos
La premisa de que las jóvenes actuales están más preocupadas por "gustar" a los varones que por un activismo igualitario es una percepción que requiere matices importantes, ya que choca con la realidad de los datos electorales y sociales:
Una movilización histórica: Investigaciones internacionales y estudios de tendencias (como los recogidos recientemente por el Financial Times) demuestran que se ha abierto una brecha política sin precedentes. Las mujeres jóvenes conforman en la actualidad el grupo demográfico más progresista y más firmemente comprometido con los derechos sociales. Lejos de abandonar la lucha, son el motor principal de las movilizaciones por la igualdad.
El espejismo de la validación digital: La idea de que solo buscan "gustar" nace, en gran medida, de las dinámicas de plataformas como TikTok o Instagram. En estas redes, los algoritmos recompensan la estética, la hipersexualización y la validación externa en forma de interacciones. Esto genera una disonancia compleja: una joven puede tener una profunda conciencia política y, de forma simultánea, verse sometida a una inmensa presión para encajar en los estrictos cánones de belleza que exige su entorno digital.
El desgaste de la "etiqueta": Aunque el apoyo a los valores de igualdad es mayoritario, sondeos recientes muestran que el uso explícito de la etiqueta "feminista" ha descendido ligeramente (del 50% al 38% en algunos grupos). Esto no refleja un abandono de los ideales, sino un intento de desmarcarse de la fuerte polarización partidista y del ruido mediático asociado al término.
¿Por qué se asocia el feminismo con la izquierda?
La vinculación hegemónica del feminismo con la izquierda política responde a razones históricas y de marco teórico:
El análisis estructural: La izquierda política entiende el mundo a través de las desigualdades estructurales y colectivas (históricamente, la lucha de clases). El feminismo encaja de forma natural en este esquema al analizar a las mujeres como un colectivo oprimido por un sistema dominante. Para la izquierda, la desigualdad no es un fallo individual, sino un defecto del sistema que requiere intervención estatal.
La historia del movimiento obrero: Durante los siglos XIX y XX, las demandas de las mujeres trabajadoras (condiciones laborales, sufragio, derechos reproductivos) encontraron mayor acomodo en los movimientos socialistas y sindicales, que ya cuestionaban el status quo y las jerarquías tradicionales.
La interseccionalidad: En las últimas décadas, el feminismo progresista ha sumado la lucha de género a otras causas de la izquierda, como el antirracismo, los derechos LGTBIQ+ y el anticapitalismo, fusionando sus agendas.
¿Se puede ser feminista y de derechas?
Sí, desde la ciencia política y la sociología se identifica una corriente clara: el feminismo liberal o el feminismo conservador. La diferencia radica en la herramienta que utilizan para alcanzar la igualdad y en su diagnóstico del problema:
El individuo frente a la estructura: Mientras la izquierda pone el foco en cambiar el "sistema", el feminismo de derechas pone el foco en el individuo. Defiende que las mujeres son individuos libres que deben emanciparse a través de su propio mérito, su esfuerzo y su independencia económica dentro del sistema capitalista actual (el libre mercado).
Rechazo al victimismo y al colectivismo: El feminismo liberal rechaza la premisa de que las mujeres sean víctimas por definición de una estructura patriarcal omnipotente. Considera que tratar a las mujeres como un colectivo vulnerable que necesita la tutela o el intervencionismo constante del Estado (mediante cuotas, por ejemplo) es, en sí mismo, paternalista e infantilizador.
Igualdad ante la ley: Esta corriente se centra en garantizar la igualdad formal (que la ley no discrimine), pero rechaza la "igualdad de resultados" si esta interfiere con la libertad individual o la meritocracia.
Declaraciones Públicas
"El feminismo busca la igualdad entre hombres y mujeres pero no se está percibiendo así. Se está percibiendo que el hombre no puede hacer nada [...] Los chicos se sienten atacados. Se está malinterpretando todo." > — Soledad Romero, educadora social en la Asociación Alma contra la violencia de género.
"Es muy poco frecuente que un niño, niña o adolescente invente este tipo de relatos [de abuso], por eso siempre se les debe prestar atención y creerles." > — Ministerio de Salud, extracto de guías sobre promoción de la salud y prevención de la violencia.
"El feminismo liberal es aquel que defiende que no nacemos víctimas y que no necesitamos que nadie nos tutele. Es un feminismo que reivindica la libertad individual y el mérito, frente a un feminismo de izquierdas que busca colectivizarnos e imponernos un pensamiento único." > — Cayetana Álvarez de Toledo, política y periodista, en sus habituales defensas públicas de la corriente liberal.
"El feminismo no es un movimiento de mujeres para mujeres, es un movimiento de toda la humanidad para erradicar las estructuras de dominación. Y esa erradicación requiere cuestionar cómo se reparte el poder y la riqueza, algo que está intrínsecamente ligado a la izquierda." > — Ana de Miguel, filósofa y escritora española especializada en feminismo, resumiendo el enfoque estructural.
