historia, curiosidades históricas, Owen J. Baggett, Álvaro Villegas
![]() |
| La historia de Owen J. Baggett, el copiloto del B-24 que derribó un Zero japonés con su Colt 45 mientras colgaba de su paracaídas abierto después de saltar de su Liberator averiado. |
RESEÑA HISTÓRICA · SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
El hombre que derribó un avión con una pistola
Owen J. Baggett y el disparo más inverosímil de la historia militar
Birmania, 31 de marzo de 1943
09 mayo 2026.- Hay historias que la guerra genera y que, de no estar documentadas, parecerían salidas de la imaginación de un novelista. La del segundo teniente Owen John Baggett es una de ellas: un aviador herido, colgando de un paracaídas a más de 1.200 metros de altura, que dispara cuatro veces con su pistola reglamentaria contra la carlinga abierta de un caza japonés y, según todos los indicios disponibles, lo derriba. Si el relato es cierto, Baggett ostenta el récord más extravagante de la historia militar: el único ser humano en abatir un avión de guerra con un arma de mano.
Los hechos: lo que sabemos con certeza
El 31 de marzo de 1943, el segundo teniente Baggett volaba como copiloto de un B-24 Liberator en la 9.ª Escuadrilla de Bombardeo del 7.º Grupo de Bombardeo, con base en Pandaveswar, al noroeste de Calcuta. La misión de ese día era destruir un puente ferroviario en Pyinmana, Birmania, flanqueado por dos bases de cazas japoneses. Antes de alcanzar el objetivo, la formación fue interceptada por una docena de Zeros. El avión de Baggett recibió impactos en los depósitos de combustible y se incendió, obligando a la tripulación a saltar. Mientras descendían en paracaídas, los cazas japoneses se lanzaron sobre ellos. Dos tripulantes murieron en el aire. Baggett recibió un impacto en el brazo izquierdo.
Herido y consciente de su vulnerabilidad, Baggett fingió estar muerto, colgando inerte en su arnés. Uno de los cazas, un Ki-43 o un Mitsubishi A6M Zero según las distintas fuentes, regresó para inspeccionarlo de cerca, reduciendo la velocidad hasta casi la pérdida de sustentación y abriendo la carlinga. Fue el error fatal del piloto japonés. Baggett sacó su pistola, la Colt M1911 de calibre .45 que formaba parte del equipo estándar de los aviadores aliados, y disparó cuatro veces al interior de la cabina. El caza entró en pérdida y cayó en espiral.
Baggett aterrizó, fue capturado por fuerzas birmanas y entregado a los japoneses. Permaneció prisionero en Singapur durante más de dos años, perdiendo casi la mitad de su peso corporal, hasta ser liberado al término de la guerra por un equipo de ocho agentes de la OSS que saltaron en paracaídas sobre Singapur.
La confirmación: el testimonio del coronel Melton
Durante su cautiverio, Baggett se encontró en el campo de prisioneros con el coronel Harry Melton, comandante del 311.º Grupo de Caza, que había sido derribado el mismo día. Melton le transmitió lo que un coronel japonés le había contado: el piloto del caza al que Baggett había disparado fue encontrado muerto junto a los restos de su avión con una sola bala en la cabeza, no con heridas de impacto propias de un accidente. El testimonio era indirecto, llegado a través de la cadena Baggett–Melton–coronel japonés anónimo, pero era el único relato coherente de lo ocurrido.
El propio coronel Melton iba a redactar un informe oficial sobre el episodio. No llegó a hacerlo: murió cuando el barco que lo transportaba a Japón fue hundido. Con él desapareció la posibilidad de un documento formal que hubiera convertido este hecho en parte del registro militar oficial.
Análisis de autenticidad: ¿qué dice la evidencia?
El relato de Baggett carece de un informe oficial que lo certifique, lo cual ha alimentado el escepticismo desde que el periodista John L. Frisbee lo popularizó en la revista Air Force Magazine en 1996, tras entrevistar al propio Baggett. Sin embargo, el análisis de los elementos disponibles apunta más hacia la verosimilitud que hacia la fabulación. Los argumentos a favor son sólidos:
Ausencia de alternativas. No había aviones aliados en la zona que pudieran haber derribado al caza japonés, lo que elimina la explicación más obvia al margen del disparo de Baggett.
La altitud confirma el relato. El incidente ocurrió entre 1.200 y 1.500 metros. A esa altura, un piloto vivo habría tenido tiempo y margen suficiente para recuperar el control de un avión que entrara en pérdida. El hecho de que el caza no se recuperara y se estrellara apunta a que el piloto fue incapacitado antes del impacto.
La bala en la cabeza. El testimonio del coronel Melton, transmitido desde fuente japonesa, indicaba que el piloto fue hallado con un disparo en la cabeza y no con las lesiones propias de un accidente de aviación. Esto es consistente con la versión de Baggett.
La física lo permite. La Colt M1911 dispara proyectiles de calibre .45 ACP con una velocidad inicial de unos 250 metros por segundo y tiene una alcance efectivo de entre 50 y 70 metros. A la distancia a la que el caza se aproximó —unos pocos metros, volando casi en pérdida con la carlinga abierta—, el disparo era perfectamente posible desde el punto de vista balístico.
El único elemento que contradice el relato es significativo: los registros de guerra japoneses no reflejan la pérdida de ningún avión durante esta acción. Sin embargo, este dato debe leerse con cautela. Como han señalado historiadores militares, los registros japoneses de la Segunda Guerra Mundial eran notoriamente inexactos, y ningún mando militar hubiera tenido incentivo para documentar que uno de sus pilotos fue abatido por un adversario que colgaba de un paracaídas con una pistola reglamentaria.
Veredicto: historia probable, no leyenda fabricada
La historia de Owen Baggett no puede certificarse con la solidez documental que exigiría un tribunal histórico. No existe un informe oficial, el único testigo directo externo murió antes de redactarlo, y las fuentes japonesas callan sobre el episodio. Pero tampoco hay ningún elemento que permita descartarla como una invención o una exageración: la física lo avala, la táctica lo explica y el testimonio indirecto —aunque llegue a través de una cadena larga— es coherente.
El propio Baggett, que nunca buscó la fama derivada de este episodio y vivió discretamente hasta su muerte en 2006 a los 85 años, mantuvo hasta el final que los hechos ocurrieron tal como los narró. Ascendió al rango de coronel en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, con quien sirvió hasta su retiro en 1973, y fue siempre reconocido en el ámbito militar como alguien de palabra.
El artículo original que sirve de base a esta reseña comete un error menor pero relevante: identifica el caza japonés como un Mitsubishi A6M Zero, mientras que la Wikipedia en inglés y varias fuentes especializadas lo identifican como un Ki-43, avión de fabricación Nakajima. Ambos eran cazas japoneses de la época, pero el Ki-43 era el modelo predominante en el teatro birmano. El error no afecta al fondo de la historia, pero conviene corregirlo en una edición futura.
Conclusión
La historia del segundo teniente Owen J. Baggett es, en el peor de los casos, un relato extraordinario de supervivencia y valor en condiciones extremas: herido, colgando a más de un kilómetro de altura, bajo fuego enemigo, y con la serenidad suficiente para fingir su propia muerte y aprovechar la única oportunidad que la fortuna le ofreció. Que además ese disparo doblara el resultado y derribara al caza que venía a rematarle es el tipo de desenlace que la ficción no se permitiría por inverosímil, pero que la guerra, en su caos implacable, produce de vez en cuando.
Si el relato es verdadero —y las evidencias disponibles inclinan la balanza hacia esa conclusión—, Baggett no solo protagonizó el hecho de armas más improbable de la Segunda Guerra Mundial. Protagonizó, sin saberlo, el disparo de pistola más efectivo en términos de proporción entre el arma empleada y el objetivo destruido de toda la historia militar conocida.
Autor: Álvaro Villegas
· · ·
Bibliografía:
Frisbee, J. L. (1996, julio). Valor: David and Goliath. Air & Space Forces Magazine.
Wikipedia (en). Owen J. Baggett. Consultado en mayo de 2026.
We Are The Mighty (2023). This pilot shot down an enemy fighter with his 1911.
War History Online (2019). Fact or Fiction? The Japanese Fighter Plane Shot Down With a Pistol, From a Parachute.
The Armory Life (2025). When a 1911 Shot Down a Japanese Zero.
Young County Museum of History & Culture. COL Owen J. Baggett.
American Rifleman (2011). The M1911 Gets a Zero.
Commonplace Fun Facts (2025). Owen Baggett: The Man Who Shot Down a Plane With a Pistol (Maybe).
