minería aguas profundas, medio ambiente marino, extracción minerales, Autoridad Internacional de los Fondos Marinos
19 julio 2025.- La minería en aguas marinas profundas se refiere a la extracción de minerales y metales del lecho oceánico, generalmente a profundidades superiores a los 2 000 metros. Esta práctica abarca tres tipos principales de yacimientos: nódulos polimetálicos, sulfuros masivos y costras ricas en cobalto. Su desarrollo está motivado por la creciente demanda de metales críticos para tecnologías verdes y almacenamiento de energía, pero enfrenta retos técnicos, económicos y ambientales sin precedentes.
Hasta mediados de 2025, no se ha iniciado ninguna explotación comercial en el lecho marino, aunque sí existen 31 contratos de exploración otorgados por la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA) en áreas fuera de la jurisdicción nacional. Empresas y países tienen licencias para estudiar la viabilidad de extraer salmueras profundas, nódulos y sulfuros, pero la explotación comercial queda pendiente hasta que la ISA apruebe un “código minero” vinculante.
Potencial impacto medioambiental
La alteración del fondo oceánico implica:
Destrucción de hábitats únicos formados durante millones de años, donde viven esponjas, corales blandos, gusanos y microorganismos especializados.
Generación de nubes de sedimentos que pueden extenderse kilómetros y afectar la filtración de alimento de especies bentónicas.
Emisión de ruidos y luz artificial que perturban la comunicación y migración de tortugas, cetáceos y peces de aguas profundas.
Posible liberación de metales pesados y compuestos tóxicos al agua, alterando las cadenas tróficas y la calidad del agua. Todos estos impactos pueden ser permanentes o tardar siglos en recuperarse, dada la baja tasa de sedimentación y lenta reproducción de la fauna abisal.
Actores nacionales e internacionales
Entre los países y entidades con contratos de exploración y fuerte interés en la minería profunda destacan:
Estados insulares patrocinadores como Nauru, Tonga y Kiribati, que rentabilizan su derecho de patrocinio ante la ISA.
China, con cinco contratos de exploración y avances tecnológicos en perforación de grandes profundidades.
Estados Unidos, Canadá, Rusia, Reino Unido, Japón, India y varios Estados europeos, así como pequeñas naciones del Pacífico y América Latina, como Chile, Costa Rica, Ecuador y España, que han reclamado moratorias u optan por exploración.
Recursos minerales y tecnologías
Los principales productos esperados son:
Nódulos polimetálicos (manganeso, níquel, cobalto, cobre).
Sulfuros masivos (cobre, oro, zinc, plomo).
Costras ricas en cobalto y tierras raras (platino, molibdeno). La extracción se proyecta mediante robots submarinos, vehículos operados remotamente (ROV) y sistemas de bombeo de sedimentos hacia la superficie. Estas tecnologías aún requieren inversiones millonarias y enfrentan desafíos de resistencia a la alta presión, corrosión y monitoreo ambiental.
Costes y viabilidad económica
En 2020, el mercado global de tecnologías de minería profunda alcanzó unos 650 millones de dólares, con proyecciones de crecer a más de 15 000 millones para 2030. Sin embargo, los elevados costes de diseño, construcción y operación de buques especializados, además de los gastos en cumplimiento regulatorio y mitigación ambiental, hacen que el umbral de rentabilidad dependa de precios elevados de metales y economías de escala difíciles de alcanzar en el corto plazo.
Regulación y perspectivas
La ISA negocia desde hace una década un “código minero” con 107 normas para regular la explotación en aguas internacionales. A julio de 2025, 36 Estados miembros habían revisado el borrador, pero no hubo consenso para su adopción, y la fecha de entrada en vigor sigue sin confirmarse. Las futuras licencias de explotación quedarán supeditadas a este marco regulatorio, que incluirá requisitos de evaluación de impacto, planes de manejo ambiental y garantías financieras para restaurar o compensar daños.
La minería de aguas marinas profundas se encuentra en un punto crítico: a la espera de un marco normativo definitivo, convive con promesas de recursos estratégicos y advertencias sobre impactos irreversibles en los ecosistemas abisales. Su desarrollo equilibrado exigirá avances tecnológicos, sólidas regulaciones internacionales y un compromiso real con la ciencia y la preservación ambiental.
Referencias:
1. Crane, R., Laing, C., Littler, K. et al. Deep-sea mining poses an unjustifiable environmental risk. Nat Sustain 7, 836–838 (2024). https://doi.org/10.1038/s41893-024-01326-6
2. Callum M. Roberts, et al. Why we should protect the high seas from all extraction, forever, Nature, June 2025
3. Feichtner, I., Ginzky, H. The struggle at the International Seabed Authority over deep sea mineral resources. npj Ocean Sustain 3, 63 (2024). https://doi.org/10.1038/s44183-024-00098-y
4. Lidström, S., Levin, L.A. & Seabrook, S. Laying waste to the deep: parallel narratives of marine carbon dioxide removal and deep-seabed mining. npj Ocean Sustain 3, 36 (2024). https://doi.org/10.1038/s44183-024-00075-5
5. J.C. Drazen,C.R. Smith,K.M. Gjerde,S.H.D. Haddock,G.S. Carter,C.A. Choy,M.R. Clark,P. Dutrieux,E. Goetze,C. Hauton,M. Hatta,J.A. Koslow,A.B. Leitner,A. Pacini,J.N. Perelman,T. Peacock,T.T. Sutton,L. Watling, & H. Yamamoto, Midwater ecosystems must be considered when evaluating environmental risks of deep-sea mining, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 117 (30) 17455-17460,
