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| Este es Augie, un labrador de 5,5 años de Texas que participó en el estudio. Don Harvey |
Los prodigios caninos aprenden nuevas palabras husmeando. Los perros con un amplio vocabulario de etiquetas de objetos aprenden nuevas etiquetas al escuchar, como bebés de un año y medio
10 enero 2025.- Una investigación publicada esta semana revela que un selecto grupo de canes es capaz de aprender el nombre de objetos nuevos simplemente escuchando a sus dueños hablar con otras personas, una capacidad de aprendizaje social que hasta ahora se creía exclusiva de los humanos.
Aunque los perros suelen ser mucho mejores con órdenes como "siéntate" y "quédate" que aprendiendo los nombres de objetos concretos, algunos aún se vuelven locos al mencionar un T-O-Y o T-R-E-A-T. Un pequeño grupo, apodado por los científicos como perros "aprendices de palabras con talento", demuestra una notable capacidad para captar nuevas etiquetas de objetos. Ahora, un nuevo estudio sugiere que estos precozes cachorros, algunos de los cuales pueden aprender y recordar los nombres de cientos de juguetes, son aún más impresionantes de lo que se pensaba.
Los investigadores descubrieron que los perros con amplios vocabularios pueden aprender nuevas etiquetas de objetos simplemente escuchando conversaciones entre sus dueños.
Aunque la mayoría de los perros destacan por obedecer órdenes directas como "siéntate", un nuevo estudio publicado en la revista Science (DOI: 10.1126/science.adq5474) sugiere que los denominados "aprendices de palabras con talento" (GWL, por sus siglas en inglés) poseen una habilidad cognitiva mucho más sofisticada: son capaces de ampliar su vocabulario "husmeando" o espiando conversaciones ajenas, sin necesidad de que se les enseñe directamente.
La investigación, que arroja luz sobre la evolución del lenguaje y el aprendizaje social, demuestra que estos "prodigios caninos" pueden captar y recordar nuevas etiquetas para objetos (como nombres de juguetes) mediante la observación pasiva, un hito cognitivo comparable al de los niños humanos de entre 18 y 23 meses.
Detalles y metodología del estudio
El equipo de investigación, liderado por Shany Dror, analizó el comportamiento de un grupo de perros GWL —en su mayoría Border Collies, aunque la capacidad se ha detectado en otras razas— que ya habían demostrado una habilidad inusual para memorizar cientos de nombres de juguetes.
Para comprobar si podían aprender "husmeando" el contexto social, los científicos diseñaron un experimento en el que los perros no recibían ninguna instrucción directa. En su lugar, los animales simplemente estaban presentes mientras sus dueños mantenían una conversación con otra persona, en la que mencionaban el nombre de un juguete nuevo mientras lo manipulaban o miraban, pero sin dirigirse al perro.
Observaciones clave
Los resultados fueron contundentes y desafían la comprensión tradicional de la cognición animal:
Aprendizaje pasivo: Los perros fueron capaces de mapear la nueva palabra (el nombre del juguete) con el objeto correspondiente solo por haber "escuchado a escondidas" la interacción humana.
Representación mental: El estudio demostró que estos perros podían identificar el objeto correcto más tarde, incluso cuando el juguete y el nombre no se presentaban simultáneamente, lo que sugiere que forman una representación mental sólida de la palabra.
Comparación con humanos: Esta habilidad para extraer información relevante de interacciones de terceros (observación no participativa) es funcionalmente similar a la forma en que los bebés humanos comienzan a adquirir vocabulario antes de empezar a hablar.
Conclusiones
El estudio concluye que la capacidad de aprender etiquetas de objetos observando interacciones de terceros no es exclusiva de los humanos ni de los primates. Los hallazgos sugieren que estos perros "superdotados" utilizan mecanismos socio-cognitivos complejos —como seguir la mirada y los gestos humanos— para descifrar el lenguaje.
Si bien esta capacidad parece limitarse a un pequeño grupo de perros con talento excepcional para las palabras, el descubrimiento abre nuevas vías para entender cómo se desarrolló la comprensión del lenguaje en la evolución y cómo otras especies procesan el entorno social humano "husmeando" en nuestra comunicación diaria.
Fuente: Science

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