ciencia, computación cuántica, Premio Turing
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| Charles Bennett (izquierda) y Gilles Brassard posan para una fotografía junto a una colcha con motivos criptográficos. Crédito: Lise Raymond |
Los ganadores del Premio Turing, Gilles Brassard y Charles Bennett, fueron pioneros en ideas que ahora son fundamentales para las computadoras cuánticas y las comunicaciones cuánticas.
El mayor premio de la computación
reconoce por primera vez
la ciencia cuántica
Charles H. Bennett y Gilles Brassard reciben el Premio Turing 2025 por fundar la ciencia de la información cuántica, un campo que durante décadas fue considerado "un poco loco" y hoy sustenta el futuro de la computación, las comunicaciones seguras y la tecnología cuántica global.
La Asociación para la Maquinaria de Computación (ACM) anunció este martes 18 de marzo de 2026 que los laureados con el Premio A.M. Turing 2025 son el físico estadounidense Charles H. Bennett (IBM Research) y el informático canadiense Gilles Brassard (Université de Montréal). Es la primera vez en los 60 años de historia del galardón —considerado el equivalente al Nobel en ciencias de la computación y dotado con un millón de dólares— que el Turing reconoce trabajo relacionado con la física cuántica.
La distinción reconoce su papel fundacional en la creación de la ciencia de la información cuántica: un campo en la intersección de la física y la informática que trata los fenómenos cuánticos no como simples propiedades de la materia, sino como recursos para procesar y transmitir información. Las ideas que Bennett y Brassard desarrollaron desde finales de los años setenta son hoy los cimientos conceptuales de la computación cuántica, las comunicaciones cuánticas y la criptografía poscuántica.
Los galardonados
Físico nacido en 1943. Licenciado por Brandeis University y doctor por Harvard, se incorporó a IBM Research en 1973, donde ha desarrollado toda su carrera. Explorador del nexo entre la física —termodinámica y mecánica cuántica— y la informática. Miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. y Miembro Extranjero de la Royal Society. Galardonado con el Wolf Prize en Física, el Breakthrough Prize en Física Fundamental y el Premio BBVA Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas. Bennett ha anunciado su intención de donar parte del millón de dólares del Turing.
Informático nacido en Montreal en 1955. Inició la universidad a los 13 años y se doctoró a los 24. Reconocido como el primer investigador del mundo que se adentró en el territorio inexplorado de la ciencia de la información cuántica. Profesor en el Département d'informatique et de recherche opérationnelle de la Université de Montréal. Al conocer el fallo, declaró: "Si en cualquier momento de mi carrera me hubieran pedido que eligiera un reconocimiento, habría sido el Premio Turing."
El encuentro que lo cambió todo: una playa en Puerto Rico
La historia de este Premio Turing comienza en octubre de 1979, en la piscina de un hotel de San Juan (Puerto Rico), durante una conferencia de informática teórica. Brassard, un joven investigador de 24 años recién doctorado, estaba nadando cuando un desconocido se aproximó para contarle un esquema para crear billetes imposibles de falsificar, basado en la física cuántica. Ese desconocido era Charles Bennett.
Estaba atrapado, así que escuché educadamente. La duda se convirtió pronto en fascinación cuando me di cuenta de que aquel exótico 'dinero cuántico' era ciencia seria.
Gilles Brassard · Quanta Magazine, 18 de marzo de 2026La idea que Bennett le describía provenía de Stephen Wiesner, un físico que a finales de los sesenta había conceptualizado el uso de partículas cuánticas como recurso de información. Wiesner había abandonado abruptamente la física y su revolucionario paper llevaba casi quince años sin publicar. Bennett, fascinado por la idea desde hacía una década, no había podido interesar a nadie hasta ese día en la playa caribeña. En Brassard encontró al interlocutor que le faltaba.
Los hitos que fundamentaron un campo
Bennett, Brassard y Wiesner co-publican el primer artículo de criptografía cuántica. La propuesta combina las intuiciones de Wiesner sobre partículas cuánticas con técnicas de la criptografía clásica que Brassard conocía a la perfección.
Bennett y Brassard presentan el protocolo BB84 (bautizado con sus iniciales y el año) en una conferencia en India, tras ser rechazado por la propia ACM. El paper "Quantum Cryptography: Public Key Distribution and Coin Tossing" demuestra que dos partes pueden establecer una clave de cifrado secreta cuya seguridad la garantizan las leyes de la física, no la dificultad computacional de un problema matemático. Ningún atacante, ni uno con un ordenador cuántico, puede interceptarla sin ser detectado.
Bennett y el entonces estudiante de verano John Smolin (hoy investigador de IBM) construyen en el despacho de Bennett el primer dispositivo real de criptografía cuántica: un aparato de dos metros de longitud fabricado con espejos, polarizadores y detectores de fotones. El software lo escriben Brassard y sus estudiantes. La demostración de laboratorio convierte la teoría en experimento.
Bennett, Brassard y cuatro colaboradores publican el estudio que introduce la teletransportación cuántica: cómo transmitir el estado cuántico desconocido de una partícula a otra distante mediante entrelazamiento cuántico y comunicación clásica. Lo que parecía ciencia ficción se convierte en un recurso práctico para la ingeniería cuántica.
Bennett, Brassard y colaboradores demuestran la destilación de entrelazamiento: cómo usar múltiples pares de partículas imperfectamente entrelazadas para generar un número menor de pares con entrelazamiento más completo. Este proceso será esencial para el funcionamiento de un ordenador cuántico a gran escala.
La ACM reconoce con el Turing 2025 la totalidad de su obra, en un año en que la ONU ha declarado el Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas. La distinción llega cuando los prototipos de ordenadores cuánticos de IBM, Google y otros se acercan al umbral de la ventaja cuántica real.
Los conceptos que fundaron la disciplina
Primera criptografía cuántica práctica. Distribución de claves de cifrado usando fotones polarizados; la seguridad la garantizan las leyes físicas. Implementado hoy en redes cuánticas comerciales.
Transmisión del estado cuántico de una partícula usando entrelazamiento y comunicación clásica. Componente central del futuro internet cuántico.
Proceso para purificar pares de partículas entrelazadas de baja calidad en pares perfectamente entrelazados. Esencial para la corrección de errores en computación cuántica.
Principio que Bennett formuló a lo largo de décadas: la información no es abstracta, sino física, sujeta a las leyes de la termodinámica y la mecánica cuántica.
Por qué importa ahora: el "día Q" y la carrera cuántica global
El reconocimiento llega en un momento de máxima urgencia práctica. Los expertos en ciberseguridad llevan años advirtiendo sobre la amenaza del llamado "día Q" o "día cuántico": el momento en que un ordenador cuántico lo suficientemente potente sea capaz de romper los sistemas de cifrado matemático —como RSA— que protegen actualmente la práctica totalidad de las comunicaciones digitales del planeta, desde transacciones bancarias hasta correos electrónicos.
La paradoja histórica del galardón no ha pasado desapercibida: el mismo artículo que presentó BB84 fue rechazado en 1982 por la ACM, la misma organización que ahora le otorga su máximo reconocimiento. "La primera vez que intentamos dar a conocer nuestras ideas al mundo, fueron rechazadas por la organización que ahora nos concede este premio", señaló Brassard con humor al conocer el fallo.
Las reacciones de la comunidad científica
Bennett y Brassard cambiaron fundamentalmente nuestra comprensión de la información en sí misma. Sus intuiciones ampliaron los límites de la computación y pusieron en marcha décadas de descubrimientos en múltiples disciplinas.
Yannis Ioannidis · Presidente de la ACMLas visionary insights de Charles Bennett y Gilles Brassard sentaron las bases de una de las fronteras más apasionantes de la ciencia y la tecnología. Sus logros han inspirado a toda una generación de investigadores.
Jeff Dean · Chief Scientist, Google DeepMind y Google ResearchLa información cuántica es más que un vehículo para la información clásica. Bennett y Brassard desempeñaron un papel muy importante en el establecimiento de los fundamentos de la información cuántica.
Stephanie Wehner · Investigadora en comunicaciones cuánticas, Universidad Tecnológica de DelftToda esta revolución de la teoría de la información cuántica está aportando perspectivas sobre el mundo físico. Se está usando para investigar algunos de los problemas más persistentes sobre los agujeros negros.
Jonathan Oppenheim · Físico teórico, University College LondonEste premio establece la importancia, tanto en teoría como en práctica, de estudiar la física del procesamiento de la información. La computación, la comunicación y el almacenamiento de la información son un campo científico importante que se debe comprender por sí mismo y por sus aplicaciones, la mayoría de las cuales probablemente aún están por descubrir.
Charles H. Bennett · IBM Research, al conocer el fallo del Premio TuringLas perspectivas futuras del campo que fundaron
La ACM señala que el próximo capítulo de la ciencia de la información cuántica incluye la búsqueda de ordenadores cuánticos tolerantes a fallos, nuevos algoritmos cuánticos y comunicación cuántica de larga distancia habilitada por satélites y repetidores cuánticos. La teletransportación, el intercambio de entrelazamiento y la destilación —ideas que Bennett y Brassard teorizaron como abstracciones— son hoy componentes centrales de la ingeniería cuántica práctica.
El contexto institucional global respalda el momento del galardón: la ONU designó 2025 como el Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas, y los gobiernos de EE.UU., la Unión Europea, China y otros invierten decenas de miles de millones de dólares en infraestructura cuántica. Muchos de esos esfuerzos trazan sus fundamentos conceptuales directamente a los avances teóricos de Bennett y Brassard.
El propio Bennett sintetiza el alcance de lo que pusieron en marcha: la idea de que computar, comunicar y almacenar información son actividades físicas, gobernadas por las leyes de la naturaleza, y que comprender esa física no es solo un ejercicio teórico, sino el camino hacia tecnologías cuyas aplicaciones más importantes probablemente todavía están por descubrir.
