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| AT-108 orquesta la inmunidad antitumoral sistémica mediante la reprogramación in vivo de las células tumorales en células similares a las células dendríticas convencionales de tipo 1 (cDC1). |
10 abril 2026.- El cáncer sigue siendo uno de los mayores desafíos de la medicina moderna, afectando a una de cada tres personas en todo el mundo. En las últimas décadas, las inmunoterapias, como los bloqueadores de puntos de control inmunitario (ICB) y las terapias con células T con receptor de antígeno quimérico (CAR), han transformado el tratamiento del cáncer al proporcionar respuestas duraderas y una supervivencia a largo plazo sin precedentes.
Sin embargo, estas terapias solo benefician a una minoría de pacientes y a menudo pierden eficacia a medida que los tumores progresan, se vuelven heterogéneos e inmunodeprimidos y evaden la detección inmunitaria. Para abordar estos desafíos, se requieren nuevas estrategias capaces de restaurar la inmunogenicidad de los tumores establecidos y generar respuestas inmunitarias duraderas e independientes del tipo de tumor, para que todos los pacientes puedan beneficiarse de la inmunoterapia contra el cáncer.
Inmunología del cáncer • Células dendríticas • Reprogramación celular in vivo • Divulgación científica
Cómo convertir un tumor en su propia vacuna: la revolución de las células cDC1 y la reprogramación celular in vivo
Imagina poder tomar una célula cancerosa, obligarla a dejar de ser una amenaza y convertirla en un centinela del sistema inmunitario que alerte al resto del organismo sobre el tumor. No es ciencia ficción: es lo que un equipo de investigadores de la Universidad de Lund (Suecia) y sus colaboradores internacionales han logrado en modelos animales, publicando sus resultados en la revista Science en octubre de 2024. La clave está en un tipo extremadamente raro de célula inmunitaria llamada cDC1, y en tres interruptores genéticos capaces de convertir células tumorales en esas mismas células.
Qué es una célula cDC1 y por qué es tan especial
El sistema inmunitario cuenta con patrulleros especializados llamados células dendríticas. Su función es capturar fragmentos de amenazas, ya sean virus, bacterias o células tumorales, y presentárselos a los linfocitos T para que estos monten un ataque preciso. Dentro de ese grupo existe una subpoblación particularmente potente: las células dendríticas convencionales de tipo 1, o cDC1.
Su rareza es inversamente proporcional a su importancia. Representan menos del 0,01% de las células inmunes en sangre y tejidos linfoides humanos, aunque análisis en donantes fallecidos muestran una gran variación entre individuos. A pesar de esa escasez, su ausencia es devastadora: los ratones sin cDC1 (modelos Batf3−/−) son incapaces de rechazar incluso tumores altamente inmunogénicos y no responden a la terapia con inhibidores de puntos de control inmunitario.
La razón de esa importancia reside en una capacidad única llamada presentación cruzada. Mientras otras células presentan sólo los antígenos que fabrican ellas mismas, las cDC1 pueden tomar restos de células externas (como células tumorales muertas), procesarlos y mostrarlos en la molécula MHC de clase I, que es el idioma que usan los linfocitos T citotóxicos CD8+, los verdaderos asesinos del sistema inmunitario. Sin esa presentación cruzada, los linfocitos T no saben que el tumor existe.
«Las cDC1 son altamente eficientes en la presentación cruzada de antígenos exógenos a las células T CD8+ a través de la ruta MHC de clase I, una función central para la inmunidad antitumoral. La presentación cruzada específicamente por cDC1 demostró ser necesaria para el rechazo tumoral.»
Engineering dendritic cell vaccines to improve cancer immunotherapy, Nature Communications, 2019 (Roberts, Murphy, Bhardwaj et al.)Además de la presentación cruzada, las cDC1 producen quimiocinas que atraen más linfocitos hacia el tumor, secretan citocinas inflamatorias y activan también a las células NK (asesinas naturales). Su presencia en el microentorno tumoral correlaciona con mejores pronósticos en cánceres de mama, melanoma, cáncer de pulmón no microcítico y otros tipos. El análisis del Cancer Genome Atlas revela que las poblaciones de cDC1 se correlacionan con una mejor supervivencia en una amplia variedad de tumores malignos.
El problema: los tumores aprenden a invisibilizarse
Los cánceres son maestros de la evasión. Con el tiempo, los tumores aprenden a suprimir la presentación de antígenos en su superficie: reducen o eliminan las moléculas MHC-I que los harían visibles, expulsan las células inmunitarias de su entorno y crean un microambiente inmunosupresor que paraliza a los pocos linfocitos que consiguen entrar. El resultado es un tumor «frío»: invisible al sistema inmunitario y resistente a inmunoterapias como los inhibidores de puntos de control.
La inmunoterapia con inhibidores de puntos de control (como los anticuerpos anti-PD-1 o anti-CTLA-4) ha sido un avance revolucionario, pero solo funciona en pacientes que ya tienen linfocitos T infiltrando el tumor. Si no hay T cells que despertar, los inhibidores no tienen efecto. El éxito generalizado de la inmunoterapia del cáncer se ha visto obstaculizado por la presentación antigénica insuficiente y la exclusión de células inmunogénicas del microentorno tumoral.
La solución: convertir el tumor en su propia vacuna
El equipo liderado por Carlos-Filipe Pereira en la Universidad de Lund, con el estudiante de doctorado Ervin Aščić como primer autor, partió de una observación fundamental: si las cDC1 son las células que el sistema inmunitario necesita para atacar al tumor, ¿qué pasaría si se pudiera convertir a las propias células tumorales en cDC1? La célula cancerosa conoce perfectamente todos los antígenos del tumor, porque ella misma los produce. Usarla como presentadora sería la vacuna personalizada más precisa posible.
El grupo había identificado previamente que solo tres factores de transcripción, que son proteínas que actúan como interruptores maestros del genoma, son suficientes para convertir cualquier célula en una cDC1 funcional: PU.1, IRF8 y BATF3, abreviados como PIB. PU.1 muestra una actuación dominante e independiente sobre la cromatina en las fases tempranas de la reprogramación, reclutando a IRF8 y BATF3 hacia sitios de unión compartidos. Esta unión cooperativa en potenciadores y promotores activos conduce al silenciamiento de los genes de la célula original y a la activación de un programa cDC1.
Cómo funciona la técnica paso a paso
Empaquetado en un vector viral. Los tres genes (PU.1, IRF8 y BATF3) se introducen en un vector adenoviral, un virus modificado que no puede reproducirse ni causar enfermedad pero sí actuar como vehículo de entrega génica. El adenovirus es inyectado directamente en el tumor (administración intratumoral) o en células tumorales antes de su implantación en modelos animales.
Reprogramación dentro del tumor. Una vez que el vector entra en las células tumorales, los tres factores de transcripción comienzan a reescribir el programa genético de la célula. En 3 a 9 días, las células van adquiriendo marcadores de cDC1: expresan CD45, HLA-DR (MHC clase II), XCR1, CLEC9A y moléculas coestimuladoras como CD40. Dejan de dividirse, pierden su capacidad tumorigénica y empiezan a comportarse como células presentadoras de antígeno.
Remodelación del microentorno tumoral. Las células cDC1-like inducidas provocaron una remodelación rápida del microentorno tumoral, reclutando células inmunitarias del huésped en los primeros 3 días y conduciendo a la formación de estructuras linfáticas terciarias en el día 9. Estas estructuras son gan glios linfáticos temporales que se forman dentro del propio tumor y funcionan como centros de actividad inmunológica local.
Activación de una respuesta T polyclonal. Las cDC1-like presentan los antígenos tumorales (que conocen perfectamente, porque las células de partida eran tumor) a los linfocitos T CD8+ y CD4+ que ahora acuden al tumor. Se genera una respuesta políclona, es decir, contra múltiples antígenos distintos del tumor a la vez, lo que dificulta que el cáncer escape mediante mutación de un solo antígeno.
Inmunidad sistémica y memoria. La reprogramación cDC1 in vivo mediada por PU.1, IRF8 y BATF3 es suficiente para desencadenar inmunidad antitumoral, protege frente al crecimiento de tumores distales (efecto abscopal) y frente al crecimiento tumoral tras un nuevo desafío (memoria inmunológica), y sus efectos son independientes de las cDC1 endógenas del organismo. En modelos animales supervivientes, la re-exposición al mismo tumor no provocó enfermedad.
Resultados en modelos animales: qué dice la evidencia
Los resultados publicados en Science en octubre de 2024 (Ascic et al.) son llamativos por su contundencia:
| Modelo tumoral | Tipo de cáncer | Tratamiento | Resultado |
|---|---|---|---|
| YUMM1.7 (ratón) | Melanoma (resistente a ICB) | PIB solo (monoterapia) | 100% regresión completa |
| B2905 (ratón) | Melanoma | PIB solo | 80% regresión completa |
| B16F10 (ratón) | Melanoma (pobremente inmunogénico) | PIB + anti-PD-1 + anti-CTLA-4 | 100% regresión tumoral |
| B16F10 bilateral | Melanoma (tumor distal sin tratar) | PIB + ICB doble | Regresión en ambos tumores (efecto abscopal) |
| A375, A2058 (humano) | Melanoma humano (xenoinjerto) | PIB in vivo | Células reprogramadas detectadas con marcadores XCR1, CLEC9A |
| T98G (humano) | Glioblastoma humano (xenoinjerto) | PIB in vivo | Reprogramación confirmada a cDC1-like funcionales |
Todos los resultados de regresión tumoral completa son datos preclínicos obtenidos en modelos de ratón y en xenoinjertos (modelos humanizados). Ningún ensayo clínico en humanos ha completado sus fases de evaluación todavía, aunque los investigadores han señalado que los resultados abren la vía a primeros ensayos en humanos. Los resultados preclínicos no garantizan el mismo éxito en pacientes humanos, y la traducción clínica requiere aún estudios de seguridad, dosificación y eficacia en fases I, II y III.
El avance paralelo de Mount Sinai: cDC1 a escala industrial
Mientras el grupo de Lund trabaja en la conversión de células tumorales en cDC1, un equipo de la Icahn School of Medicine at Mount Sinai (Nueva York) publicó en julio de 2025 un hallazgo complementario: un protocolo libre de suero para producir cDC1 a gran escala desde células madre hematopoyéticas de sangre de cordón umbilical.
«Este método no solo expande cDC1 en grandes números, sino que también conserva su capacidad de estimular una fuerte inmunidad antitumoral en modelos preclínicos. Esto abre la puerta a diseñar vacunas celulares listas para usar que podrían ser ampliamente aplicables en muchos tipos de cáncer.»
Sreekumar Balan, PhD, Icahn School of Medicine at Mount Sinai, julio de 2025.El nuevo sistema de cultivo libre de suero permite la producción de casi 3.000 millones de cDC1 funcionales a partir de tan solo 1 millón de células madre hematopoyéticas derivadas de sangre de cordón umbilical, una proeza nunca antes lograda. La relevancia de este descubrimiento es doble: por un lado, permite crear bancos de cDC1 lista para usar en cualquier paciente (vacunas off-the-shelf); por otro, proporciona una herramienta de investigación sin precedentes para estudiar la biología de estas células.
Qué diferencia esta técnica de las vacunas de células dendríticas clásicas
| Característica | Vacuna DC clásica (ex vivo) | Reprogramación PIB in vivo |
|---|---|---|
| Tipo de célula usada | Monócitos del paciente convertidos a moDC en laboratorio | Las propias células tumorales del paciente |
| Lugar de la conversión | Ex vivo (fuera del cuerpo, en laboratorio) | In vivo (dentro del tumor, en el organismo) |
| Antígenos presentados | Solo los que se cargan manualmente en el laboratorio | Todos los antígenos del tumor (auto-personalización) |
| Tipo de DC resultante | moDC (menos potente en presentación cruzada) | cDC1-like (máxima capacidad de presentación cruzada) |
| Ventaja principal | Técnica más establecida; ensayos clínicos en marcha | No requiere fabricación ex vivo; se adapta a cualquier mutación tumoral |
| Estado clínico | Varios ensayos en fases I-II (HCC, melanoma, páncreas) | Resultados preclínicos publicados; ensayos en humanos por venir |
El camino hacia la clínica: qué falta por resolver
La traducción de estos resultados a la medicina humana enfrenta retos todavía abiertos. El primero es la eficiencia de entrega: los vectores adenovirales son potentes pero pueden desencadenar respuestas inflamatorias en algunos pacientes, y conseguir que el vector llegue a suficientes células tumorales in vivo en humanos es más complejo que en modelos animales. El segundo es la escala: en los experimentos, solo una fracción de las células del tumor (entre el 12% y el 88% en distintos diseños) son reprogramadas, y el resto sigue siendo tumoral. La inmunidad generada por las reprogramadas debe ser lo bastante potente para eliminar las no reprogramadas.
El tercero, y quizá el más relevante para la seguridad, es garantizar que el proceso de reprogramación no genera células híbridas con funciones imprevisibles. Los experimentos realizados hasta la fecha muestran que las células reprogramadas pierden su capacidad de proliferar y son indetectables en el tumor a partir del día 15, lo que sugiere un buen perfil de seguridad. Sin embargo, la confirmación en humanos requerirá ensayos clínicos diseñados específicamente para evaluar ese aspecto.
«La reprogramación cDC1 in vivo es una estrategia robusta y lista para usar que permite superar las barreras de resistencia a la inmunoterapia del cáncer y aprovechar plenamente las características funcionales de las cDC1. Este estudio recorre el primer carril para ser evaluado posteriormente en pacientes, cambiando emocionantemente el panorama actual de los tumores 'intratables' en el campo de la inmunoterapia.»
Laboratorio Pereira, Universidad de Lund / Asgard Therapeutics, septiembre de 2024.Por qué importa: el tumor frío como desafío pendiente de la oncología
Aproximadamente la mitad de los tumores sólidos son «fríos» inmunológicamente: carecen de infiltración linfocitaria significativa y no responden a los inhibidores de puntos de control. Para esos pacientes, hoy no existe ninguna inmunoterapia eficaz. La conversión de células tumorales en cDC1-like abordaría directamente ese problema: crear desde dentro del tumor la señal de alarma que el sistema inmunitario necesita para reconocerlo y atacarlo.
Además, como las células reprogramadas presentan todos los antígenos tumorales, incluidas las mutaciones únicas de cada paciente (neoantigénicos), la respuesta generada es inherentemente personalizada sin necesidad de secuenciar el tumor, identificar neo antígenos y fabricar una vacuna a medida, que es el proceso costoso y lento de las vacunas de neo-antígenos clásicas.
La investigación en células cDC1 y reprogramación celular in vivo representa, en resumen, una de las líneas más prometedoras de la oncología de los próximos años. No reemplaza a las terapias existentes, sino que promete complementarlas y ampliar su alcance a los tumores hoy considerados intratables con inmunoterapia.
