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23 abril 2026.- La tarde del miércoles 22 de abril quedará marcada en la memoria reciente del PSOE de Alcalá de Henares. Más de un centenar de militantes protagonizaron una movilización inédita en la ciudad, reclamando con una sola voz la convocatoria urgente de una asamblea para elegir nueva dirección y la celebración de primarias que devuelvan la participación a las bases.
El contexto: una agrupación en crisis
La movilización no surgió de la nada. El conflicto interno del PSOE de Alcalá ha ido escalando en las últimas semanas, coincidiendo con la creación de una comisión gestora que dirige actualmente la agrupación tras la dimisión del anterior secretario general, Javier Rodríguez Palacios. La situación refleja una división entre distintos sectores del partido, con tensiones entre el denominado sector crítico y el entorno del exalcalde, y tiene su punto de inflexión en febrero de 2026.
En ese clima, una representación mayoritaria de la militancia hizo público un comunicado bajo el título "Sin voz no hay partido: abramos el debate, decidamos el futuro", en el que reclamaba la convocatoria urgente de una asamblea y llamaba a la participación en el debate colectivo del 22 de abril en la Casa del Pueblo de Río Miño.
La "avería" que cerró la sede
La jornada arrancó con una maniobra que encendió aún más los ánimos. La Comisión Gestora comunicó el cierre de la Casa del Pueblo "por una avería" a pocas horas de la reunión prevista, mediante un correo electrónico remitido a las 17:57 horas del martes 21 de abril, en el que se informaba de que la sede permanecería clausurada "hasta nuevo aviso" sin ofrecer más detalles ni plazos.
Ante la solicitud formal de uso del salón de actos, la Gestora respondió que es el único órgano legitimado para convocar encuentros de militantes, sin hacer referencia en ese momento a problemas técnicos. Los convocantes consideraron ambos mensajes contradictorios y los interpretaron como un intento deliberado de impedir la reunión.
La respuesta: sin sede, pero con convicción
Pese al cierre, la militancia no se disolvió. A las 19:00 horas, tal y como estaba previsto, más de un centenar de afiliados se concentraron puntualmente ante las puertas de la Casa del Pueblo. Al comprobar que el acceso les era vetado, tomaron una decisión colectiva: trasladar la reunión a un espacio alternativo cercano, donde volvieron a reagruparse de forma masiva en cuestión de minutos.
Lo que comenzó como una convocatoria marcada por la incertidumbre logística se transformó en un acto cargado de simbolismo. La propia imagen de la militancia reorganizándose en la calle se convirtió en el mensaje más poderoso de la jornada: la Casa del Pueblo no es solo un edificio, sino un concepto político que cobra vida allí donde los militantes se reúnen para debatir y decidir.
Una base plural y comprometida
Uno de los aspectos más destacados fue la diversidad de los asistentes. Acudieron veteranos concejales con décadas de contribución a la construcción de la ciudad, junto a referentes del movimiento feminista, del sindicalismo y del tejido asociativo alcalaíno. La presencia de jóvenes militantes fue igualmente significativa, aportando energía y una mirada hacia el futuro.
Pese a la diversidad generacional y de trayectorias, el objetivo fue común: recuperar Alcalá de Henares en las elecciones municipales de 2027, no solo en términos electorales, sino como proyecto político capaz de mejorar la vida de los vecinos. La idea de que un partido fuerte es aquel donde la militancia decide centró gran parte de las intervenciones.
Las exigencias y el horizonte de 2027
El mensaje de la concentración fue nítido: convocatoria inmediata de una asamblea para elegir nueva dirección y celebración de primarias que restituyan los cauces democráticos internos. Los participantes no plantearon esta exigencia como un mero trámite orgánico, sino como un paso imprescindible para recuperar la confianza, la cohesión y la credibilidad del partido de cara al ciclo electoral.
La movilización concluyó con un compromiso colectivo de sostener esta dinámica en el tiempo. Lo ocurrido el 22 de abril en Alcalá de Henares no es una anécdota organizativa aislada, sino la expresión de una demanda profunda: participación, democracia interna y un proyecto compartido que vuelva a situar al socialismo complutense como referencia política y social en la ciudad.

