neurociencia, memoria, diabetes, deterioro cognitivo, hiperglucemia
Históricamente, la diabetes tipo 2 se ha asociado a daños físicos en órganos como los riñones, los ojos o el corazón. Sin embargo, su impacto neurológico es igualmente crítico: los pacientes mayores de 60 años tienen casi el triple de probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo.
Los altos niveles de glucosa característicos de la diabetes pueden provocar un aumento del metabolismo de la glucosa mediante la glucólisis, lo que resulta en una mayor producción de lactato uno de los mecanismos moleculares subyacentes al deterioro cognitivo inducido por la hiperglucemia, una complicación frecuente de la diabetes.
15 abril 2026.- La diabetes suele considerarse una enfermedad del cuerpo, dado su efecto en los riñones, los ojos y el corazón. Pero también afecta al cerebro: los pacientes con diabetes tipo 2 tienen casi tres veces más probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo, y hasta uno de cada cinco pacientes mayores de 60 años desarrolla demencia. A pesar de ello, los mecanismos celulares que vinculan el nivel alto de azúcar en sangre con el deterioro cognitivo han sido difíciles de aislar.
Un nuevo estudio en Science Signaling combina datos de pacientes con experimentos en ratones para mapear una vía que conecta la glucosa elevada con la muerte de neuronas formadoras de memoria. En una cohorte de más de 2000 adultos mayores con diabetes tipo 2 que siguieron durante casi 5 años, se asociaron niveles más altos de lactato, un subproducto de cómo el cuerpo procesa la glucosa, con un mayor riesgo de deterioro cognitivo leve.
Para investigar la causalidad, los investigadores recurrieron a los ratones, centrándose en las neuronas del hipocampo, una región central para el aprendizaje y la memoria. En condiciones de alta glucosa, estas neuronas sobreestabilizaron una proteína llamada Creb3, lo que a su vez incrementó la producción de una enzima que genera lactato. El exceso se acumuló, abrumando los sistemas energéticos de la célula y alterando las mitocondrias, provocando finalmente la muerte neuronal. Estos cambios se reflejaron entonces en el comportamiento; en pruebas como el Laberinto de agua Morris, que mide el aprendizaje espacial y la memoria, los ratones diabéticos tuvieron peores resultados que los controles.
Interrumpir esta vía con un péptido especialmente diseñado revirtió el daño. En ratones diabéticos, el tratamiento redujo los niveles de lactato, protegió las neuronas del hipocampo y mejoró el rendimiento en pruebas de memoria. Dado que el péptido puede atravesar la barrera hematoencefálica, apunta a una posible estrategia para ralentizar o prevenir el deterioro cognitivo relacionado con la diabetes.
Resumen del avance científico
El origen del daño neurológico: La investigación demuestra que, en condiciones de alta glucosa, las neuronas del hipocampo (la región del cerebro central para el aprendizaje y la memoria) sobreestabilizan una proteína denominada Creb3.
La toxicidad del lactato: La alteración de la proteína Creb3 dispara la producción de una enzima que genera lactato, un subproducto del procesamiento de la glucosa. El estudio clínico sobre una cohorte de más de 2.000 pacientes adultos seguidos durante cinco años confirmó que la acumulación de lactato abruma los sistemas energéticos de las células, altera las mitocondrias y acaba provocando la muerte neuronal.
El avance terapéutico: Para investigar posibles soluciones, el equipo científico utilizó modelos de ratones diabéticos. Lograron interrumpir esta vía destructiva mediante un péptido especialmente diseñado capaz de cruzar la barrera hematoencefálica.
Reversión del daño: El tratamiento con este péptido experimental logró reducir drásticamente los niveles de lactato, protegió la integridad de las neuronas del hipocampo y mejoró notablemente el rendimiento de los animales en pruebas de memoria y aprendizaje espacial, revirtiendo el daño causado por la patología metabólica.
Aunque es necesario avanzar hacia los ensayos clínicos en humanos, este mapeo celular confirma que la demencia asociada a la diabetes tiene un origen metabólico específico que la ciencia médica ya está aprendiendo a bloquear.
