cultura, literatura, "Mujer al Viento", Certamen Literario, torrejón de ardoz
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| La concejala de Igualdad y Festejos, María Eugenia Gil, junto con Margarita García Pacios, de la editorial Maluma con la ganadora, María Codoñer y las finalistas, Eloisa Osta y Paloma Lumbreras |
25 mayo 2026.- El Certamen Literario de Narrativa Mujer al Viento nació con un propósito preciso y sin ambages: propiciar y favorecer la creación literaria de las mujeres, visibilizar a la mujer en ámbitos de producción cultural donde, como en tantos otros espacios sociales, tiene menos relevancia, y promover la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.
Once ediciones después, ese propósito fundacional no solo se mantiene intacto sino que ha ido adquiriendo músculo propio: la XI edición ha recibido 42 obras, la cifra de participación más alta de su historia, lo que convierte este certamen municipal en uno de los de mayor proyección en la región madrileña dentro de su categoría.
El certamen está organizado por el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz a través de sus concejalías de Mujer y Cultura, en colaboración con la editorial Maluma, una pequeña pero comprometida editorial madrileña especializada en narrativa femenina que acompaña el proyecto desde sus orígenes y que garantiza a las ganadoras algo que muchos premios literarios no ofrecen: publicación real y distribución efectiva, no solo un galardón simbólico. La ganadora recibe un premio económico de 1.000 euros, la publicación de la obra y 50 ejemplares de entre los 150 editados; las dos finalistas ven igualmente publicadas sus obras y reciben 25 ejemplares cada una.
La trayectoria de las ganadoras anteriores perfila la identidad literaria del certamen: Rosa Estefanía Díez ganó la quinta edición con ¡Silencio!; Magdalena Albero Andrés se alzó con el premio en la séptima edición con Pájaros de papel; María Ángeles Peyró ganó la décima edición con Un nombre bonito. Una galería de títulos que apunta a una escritura de lo cotidiano elevado, de lo doméstico convertido en materia literaria de primera magnitud, de voces femeninas que encuentran en la palabra un instrumento para nombrar lo que el canon tradicional ha preferido silenciar.
El jurado valora, de forma explícita y sin eufemismos, la calidad literaria, la coherencia narrativa, la promoción de valores de igualdad y no sexistas y de visibilización de las mujeres, así como la superación de estereotipos tradicionales masculinos y femeninos. Esos criterios no son ornamentales: determinan el tipo de escritura que el certamen cultiva y distingue. No se premia aquí la literatura de evasión ni la complacencia con lo establecido, sino la que incomoda, interpela y amplía el mapa de lo narrable.
La obra ganadora: Leandra o la marea
El título de la obra premiada en su XI edición merece ya una primera lectura antes de abrir la cubierta, porque los títulos bien construidos son programas poéticos en miniatura.
Leandra es un nombre de resonancias clásicas que evoca la tradición de la literatura pastoril española —la Leandra del Quijote cervantino, fugitiva y libre, que elige su propio destino frente a la expectativa social— pero también la raíz griega leandros, "el que tiene el pueblo a su lado". Una protagonista cuyo nombre ya porta en sí misma una tensión entre la identidad individual y el mundo que la rodea.
O la marea. La conjunción disyuntiva —ese "o"— construye una dualidad que no es necesariamente exclusión sino también equivalencia y alternativa: Leandra es la marea, o puede serlo, o se debate entre ser persona y ser fuerza natural. La marea como metáfora tiene una carga semántica densa: es lo que avanza y retrocede siguiendo leyes que no dependen de la voluntad individual, lo que transforma el paisaje sin que nadie pueda detenerlo, lo que arrastra y a la vez sostiene. Es también lo femenino en su dimensión más antigua y menos domesticada: el agua como principio de vida, de cambio, de resistencia a la forma fija.
Que el jurado haya reconocido esta obra entre 42 candidatas con los criterios descritos permite inferir, con razonable certeza, que Leandra o la marea propone una narrativa en la que el personaje central no es una figura pasiva ni un objeto del relato de otros, sino una conciencia activa que navega —o es navegada por— fuerzas que la exceden sin anularla. La naturaleza del título sugiere escritura de alta densidad simbólica, capaz de sostener tanto el peso de lo concreto como la apertura de lo interpretable.
Las finalistas: los títulos como programa
La lectura de los títulos finalistas completa el mapa literario de esta edición y revela la riqueza temática de las 42 obras presentadas.
Eloísa Osta llega a la final con una obra de título que es en sí mismo una declaración de intenciones: Sobrevivir al marchicismo. Vete llamando al camión de la mudanza. El neologismo "marchicismo" —que fusiona el verbo marcharse con el sufijo de doctrina -ismo— señala hacia una escritura que no se limita a narrar la experiencia de dejar atrás sino que la eleva a categoría conceptual, casi filosófica. El subtítulo, con su tono de humor negro y urgencia cotidiana, ancla esa abstracción en la vida real de quien tiene que irse. Es una escritura que combina la ironía con la lucidez, la comedia con la herida.
Paloma Lumbreras ofrece con La Bandada la apuesta más colectiva de las tres obras distinguidas. La bandada no es el individuo aislado sino el movimiento conjunto, la inteligencia distribuida, la forma de los cuerpos que solo tienen sentido como grupo en vuelo. En un certamen dedicado a la visibilización de las mujeres, La Bandada resuena con especial fuerza como metáfora de la sororidad, del movimiento feminista, de la manera en que las mujeres han encontrado en la comunidad la resistencia que el sistema individual no podía sostener.
Lectura de conjunto: lo que once ediciones han construido
El certamen Mujer al Viento de Torrejón de Ardoz ocupa un lugar específico y necesario en el ecosistema literario español. No es un premio de grandes dotaciones económicas ni de proyección mediática nacional, pero ha logrado algo más difícil: construir una identidad literaria reconocible, con una coherencia de criterios que permite a las escritoras saber exactamente a qué espacio están enviando su voz.
El récord de participación de esta XI edición —42 obras— no es un dato menor. Indica que el certamen ha ganado confianza entre las escritoras españolas y que el espacio que abre tiene demanda real. En un momento en que la literatura escrita por mujeres atraviesa un reconocimiento institucional creciente pero todavía desigual, iniciativas como esta, sostenidas con disciplina durante once años desde una institución municipal, tienen un valor que va más allá del acto de entrega de un sobre con un cheque.
Leandra o la marea se incorporará en los próximos meses al catálogo de la Editorial Maluma junto a las obras de Eloísa Osta y Paloma Lumbreras. Tres voces, tres maneras de entender lo que la literatura puede hacer con la experiencia de ser mujer en España hoy. Tres razones para seguir leyendo.
La entrega de premios tuvo lugar el viernes 22 de mayo de 2025 en el Centro Culturas Las Fronteras de Torrejón de Ardoz, con la presencia de la concejala de Igualdad y Festejos, María Eugenia Gil, y de Margarita García Pacios, de la Editorial Maluma
