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| Una sola dosis de psilocibina, el componente psicodélico de los hongos alucinógenos, redujo el consumo de cocaína en comparación con un placebo. JAMES MACDONALD/BLOOMBERG VÍA GETTY IMAGES |
El problema sanitario: una adicción sin tratamiento farmacológico aprobado
08 mayo 2026.- La adicción a la cocaína —o trastorno por consumo de cocaína (TCC)— representa uno de los mayores retos sin resolver de la medicina moderna. A pesar de los miles de millones de dólares invertidos en posibles tratamientos farmacológicos, ninguno ha demostrado ser eficaz, y el consumo de cocaína está aumentando tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.
A diferencia de lo que ocurre con el alcohol, la nicotina o los opioides, para los que existen medicamentos aprobados que ayudan a reducir el consumo o a manejar la abstinencia, no se ha probado efectiva ninguna medicación para el TCC, lo que lo convierte en un problema "escurridizo" para la farmacología. Las intervenciones psicosociales disponibles son limitadas, y las tasas de recaída siguen siendo devastadoramente altas.
Frente a este callejón sin salida, una clase de sustancias había permanecido prácticamente sin explorar para este fin concreto: los psicodélicos. Estas sustancias han mostrado resultados prometedores en el tratamiento del trastorno por estrés postraumático, la depresión, la ansiedad, el trastorno por consumo de alcohol y el tabaquismo, entre otros.
El ensayo: una década en construcción
El psicólogo clínico Peter Hendricks, de la Universidad de Alabama en Birmingham (UAB), pasó casi una década dirigiendo un ensayo que él mismo temía que pudiera resultar un fracaso profesional. Iniciado en 2015 y concluido en 2023, el estudio acaba de publicarse en JAMA Network Open, la revista de la Asociación Médica Americana. Science
Diseño y participantes
Se trata de un ensayo clínico aleatorizado, cuádruple ciego y controlado con placebo: 36 participantes que cumplían los criterios diagnósticos del TCC recibieron psicoterapia basada en terapia cognitivo-conductual durante un mes antes y un mes después de una sesión de tratamiento de día completo con el fármaco en investigación. JAMA Network
Un elemento especialmente destacado del ensayo es su composición demográfica. Hendricks se propuso desde el principio reclutar una muestra representativa de personas con adicción a la cocaína en Birmingham. Las personas de comunidades de bajos ingresos soportan la mayor carga de la crisis de salud mental, pero suelen quedar excluidas de la investigación sobre psicodélicos. Una revisión que él mismo realizó de 98 artículos de ensayos con psicodélicos encontró que el 93% de los participantes estadounidenses tenía estudios universitarios y la mayoría ingresos muy por encima de la mediana nacional. Así, de los 40 participantes del estudio completo, más del 80% eran afroamericanos y el 65% ganaba menos de 20.000 dólares al año.
Tratamiento
Durante la sesión con el fármaco, los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir 25 mg de psilocibina por kilogramo de peso corporal o un placebo activo. El placebo utilizado fue difenhidramina, un antihistamínico que en dosis altas produce algunos efectos psicoactivos leves, lo que permitía mantener el cegamiento de los participantes con mayor rigor que con un placebo inerte.
Los resultados: una diferencia notable
Los investigadores realizaron el seguimiento de los participantes a los 90 y 180 días del tratamiento. A los 180 días, seis personas declararon haber abandonado completamente la cocaína y no tenían rastros de la droga en la orina; todas habían recibido psilocibina.
Comparados con el grupo placebo, los participantes tratados con psilocibina mostraron porcentajes significativamente mayores de días de abstinencia, tasas más altas de abstinencia completa y un riesgo menor de recaída a lo largo del tiempo. La abstinencia fue verificada mediante análisis de orina.
Incluso entre quienes no lograron la abstinencia total, los datos son reveladores. Los del grupo psilocibina declararon consumir cocaína una media de 1,5 veces al mes, frente a 12 veces al mes en el grupo placebo. "Aunque no consideremos la abstinencia completa, seguimos observando un consumo mucho menor", señaló Hendricks.
Relevancia científica y sus límites
Los autores del estudio afirman que es el primero, hasta donde tienen conocimiento, en demostrar que la psilocibina combinada con psicoterapia puede ser segura y eficaz en el tratamiento del TCC, y que los hallazgos representan "un avance potencialmente importante para una condición para la que no existen farmacoterapias aprobadas".
Sin embargo, los propios investigadores y expertos externos llaman a la cautela. Kathleen Brady, psiquiatra de la Universidad Médica de Carolina del Sur que no participó en el ensayo, señaló que "estos resultados preliminares tan prometedores deberían replicarse en ensayos más amplios y multicéntricos". El tamaño muestral de 40 personas es pequeño, lo que limita la potencia estadística de las conclusiones.
Perspectivas de uso clínico
El camino hacia una aplicación clínica normalizada es largo pero se percibe por primera vez como transitable. Hendricks confirmó que está solicitando financiación y buscando un socio industrial para iniciar ensayos más amplios que puedan replicar y ampliar estos resultados.
El contexto regulatorio y científico es cada vez más favorable. Apenas dos meses antes de publicarse este estudio, la AMA dio a conocer otro que concluía que una dosis de psilocibina combinada con terapia se asocia con una mayor abstinencia a largo plazo del tabaco comparada con los parches de nicotina. Por su parte, un análisis de RAND Corporation encontró que casi 10 millones de adultos estadounidenses tomaron microdosis de psicodélicos como la psilocibina en 2025.
En definitiva, este ensayo pionero no ofrece todavía una solución definitiva, pero sí algo que la farmacología de las adicciones llevaba décadas sin conseguir para la cocaína: una señal de eficacia real, reproducible y medible, obtenida además en una población representativa de quienes más sufren esta enfermedad.
Fuente: Science
