turismo, Cantabria, cañones del Ebro
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| Monte Hijedo en Cantabria |
Adentrarse en el sur de Cantabria, concretamente en las comarcas de Campoo y Valderredible, supone descubrir un territorio fascinante y diametralmente alejado de los tópicos costeros de la región. Esta ruta de tres días propone una inmersión profunda en un paisaje marcado por escarpados páramos, los profundos cañones esculpidos por la fuerza del río Ebro, densos bosques milenarios como el Monte Hijedo y un patrimonio monumental único en la Península Ibérica.
La travesía abarca desde la antigua presencia militar y civil romana en la ciudad de Julióbriga hasta el misticismo de las iglesias rupestres excavadas a mano en la roca arenisca durante la Alta Edad Media, todo ello complementado por una gastronomía contundente y de profundas raíces locales.
El turismo en la comunidad autónoma de Cantabria ha tendido históricamente a concentrarse en la franja litoral y en focos de gran afluencia como el Parque Nacional de los Picos de Europa o el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Sin embargo, el interior sur, que linda con las provincias castellanoleonesas de Burgos y Palencia, ofrece un potencial turístico y cultural de primer orden para aquellos viajeros que buscan descongestión, riqueza histórica y un contacto íntimo con la naturaleza inalterada.
Parque de CabárcenoEl valor principal de esta ruta radica en su asombrosa capacidad para aglutinar, en muy pocos kilómetros, un hilo temporal continuo que abarca desde la consolidación del Imperio Romano en el siglo I a.C. hasta el refinamiento del arte románico del siglo XII, siempre teniendo como telón de fondo el nacimiento y el curso inicial de uno de los ríos más importantes de España. La promoción y el disfrute responsable de este itinerario contribuyen directamente a la necesaria desestacionalización del sector turístico y a la dinamización socioeconómica de unas zonas rurales que, a menudo, se ven afectadas por la despoblación, poniendo en valor un entorno que exige un turismo pausado, consciente y respetuoso.
Día 1: Vestigios del Imperio y el rugir de las aguas
El punto de partida ideal para comprender la historia de esta región es la antigua ciudad romana de Julióbriga, situada muy cerca de la actual localidad de Retortillo. Fundada entre los años 15 y 13 a.C. por la Legio IV Macedonica al término de las cruentas Guerras Cántabras, esta urbe fue el principal núcleo romano de la zona, llegando a ser mencionada por Plinio el Viejo en su célebre obra Naturalis Historia (año 60 d.C.) y por el geógrafo Ptolomeo.
Caminar hoy por sus ruinas permite admirar los restos del foro, edificado en lo alto de una loma y bajo el cual se levantó posteriormente una iglesia románica.
A pocos kilómetros de este enclave histórico, la ruta se adentra en el terreno puramente natural al llegar a Fontibre, el pequeño pueblo que acoge el nacimiento oficial del río Ebro.
Muy cerca, es altamente recomendable acercarse al inmenso Embalse del Ebro, apodado cariñosamente el "mar de Campoo", y visitar la asombrosa iglesia sumergida de Villanueva de las Rozas, a cuya torre campanario se puede acceder mediante una pasarela de madera para obtener vistas privilegiadas de las aguas.
Para finalizar la primera jornada, la ciudad de Reinosa espera al viajero para reponer fuerzas. Como capital indiscutible de la comarca de Campoo, es el epicentro comercial y gastronómico del área. Aquí es imprescindible sentarse a la mesa para degustar un excelente chuletón de vaca o buey de la zona, carnes que cuentan con Indicación Geográfica Protegida y que reflejan la excelencia de los pastos de alta montaña cántabra. Para el postre, ninguna visita está completa sin adentrarse en alguna de sus históricas pastelerías tradicionales para adquirir las famosas "pantortillas", un dulce de hojaldre plano y fuertemente caramelizado que cruje en cada bocado.
Día 2: El misterio tallado en roca y el esplendor románico
La segunda jornada exige adentrarse en el Real Valle de Valderredible, un territorio extenso y silencioso que ostenta un récord arquitectónico fascinante: alberga la mayor concentración de arquitectura rupestre de toda España.
La parada absolutamente obligatoria es la Iglesia de Santa María de Valverde. Se trata de la construcción subterránea más grande de la zona y la única que todavía hoy conserva el culto religioso regular en su interior.
Siguiendo el sinuoso curso del Ebro por el valle, el territorio regala otra joya arquitectónica insustituible, pero esta vez edificada en la superficie: la Colegiata de San Martín de Elines. Declarada Monumento Nacional histórico-artístico en 1931, se levanta majestuosa sobre los restos de un antiguo monasterio mozárabe del siglo X.
Día 3: Profundidad forestal en el Monte Hijedo
Para aquellos que dispongan de un tercer día o deseen centrar sus esfuerzos en el senderismo y el ecoturismo, el sur de Cantabria reserva celosamente uno de sus tesoros naturales mejor guardados: el Monte Hijedo. Compartido con la vecina provincia de Burgos, este gigantesco macizo forestal está considerado como uno de los bosques de roble albar más extensos y mejor conservados de toda la península ibérica.
Las diferentes rutas de senderismo trazadas en su interior, destacando especialmente el sendero circular PRC-BU 30, permiten adentrarse con seguridad en un ecosistema que posee un altísimo valor biológico e interpretativo. Caminar bajo la densa y húmeda sombra de los viejos robles, cuyo manto arbóreo se ve interrumpido ocasionalmente por tejos milenarios de troncos retorcidos y grandes manchas de acebos, proporciona una experiencia de aislamiento y paz casi mística. El silencio profundo del bosque, lejos de cualquier núcleo urbano, solo se rompe por el crujir de las ramas mecidas por el viento y el canto de aves protegidas como el escaso picamaderos negro.
La riqueza de la fauna residente en este paraje es notable. Los caminantes madrugadores que avancen con sigilo tendrán altas probabilidades de avistar corzos, ágiles jabalíes, escurridizas martas y tejones cruzando los senderos. Como muestra de la excelente salud y calidad medioambiental del Monte Hijedo, en los últimos años se han incrementado de forma exponencial las observaciones y el registro de rastros del oso pardo cantábrico, una especie emblemática que encuentra aquí refugio seguro.
La despensa del sur: Una gastronomía con identidad propia
A lo largo de toda esta travesía, la gastronomía local se revela no solo como una deliciosa necesidad logística, sino como un elemento patrimonial y cultural imprescindible para entender la vida en estos valles. Sumado a las formidables carnes rojas certificadas de Campoo y a la delicada repostería hojaldrada de Reinosa mencionadas en la primera jornada, el paladar del viajero debe dejarse conquistar por la despensa rústica de Valderredible.
El producto estrella indiscutible del municipio es la patata. Cultivada con esmero en las fértiles vegas ribereñas que forma el río Ebro, la patata de Valderredible goza de fama nacional por su excepcional textura harinosa y su profundo sabor, virtudes que la convierten en la guarnición perfecta y en la base ineludible de los grandes potajes de la zona. Es el ingrediente vertebrador de contundentes guisos tradicionales elaborados con carnes de caza mayor, como el estofado de jabalí o las calderetas de venado, platos omnipresentes en los menús de los acogedores mesones durante los fríos meses de otoño e invierno.
De igual modo, la ruta invita a sumergirse en la historia probando la célebre "olla ferroviaria". Este guiso de lenta y cuidada cocción a base de legumbres, patatas y carnes (como tocino, morcilla y costilla adobada) nació de la inventiva de los antiguos maquinistas y fogoneros del histórico ferrocarril de La Robla, quienes diseñaron ollas metálicas que se acoplaban a los conductos de vapor de los trenes para cocinar durante los largos trayectos. Hoy en día, degustar una buena olla ferroviaria en tierras campurrianas es todo un ritual que reconforta el cuerpo y mantiene vivo el espíritu de una época.
Este breve vídeo ilustra perfectamente la singularidad y magnitud de las iglesias talladas en roca de la zona, permitiéndote apreciar visualmente el patrimonio histórico que visitarás durante la segunda jornada de la ruta.











