economía, inflación, IPC
El IPC general se mantiene estable en el 3,2%, pero el núcleo de la inflación —el indicador que excluye la energía y los alimentos frescos— sube dos décimas respecto a abril, impulsado casi en exclusiva por los servicios: hostelería, alojamiento, ocio y turismo.
13 junio 2026. — El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado que la tasa anual del Índice de Precios de Consumo (IPC) se situó en mayo en el 3,2%, la misma cifra que en abril. El dato general, en apariencia tranquilizador, esconde una señal más inquietante: la inflación subyacente escaló hasta el 3,0%, una décima por encima del avance publicado a finales de mayo y dos décimas más que en abril, encadenando una tendencia al alza que se prolonga durante buena parte del año.
La inflación subyacente es el indicador que los economistas y los bancos centrales vigilan con mayor atención, porque excluye los componentes más volátiles —los productos energéticos y los alimentos no elaborados— para reflejar la presión de precios que de verdad perdura. Que la tasa general se mantenga plana mientras el núcleo se acelera significa que la estabilidad del titular se apoya en factores pasajeros, mientras el encarecimiento se enquista en la parte más difícil de corregir.
Un repunte concentrado en los servicios
El análisis del dato revela que la subida no es homogénea, sino que está muy concentrada. El principal motor es el sector de los servicios, que además gana peso en la cesta de la compra hasta representar en torno a la mitad del gasto de los hogares. Dentro de los servicios, la presión procede de forma persistente de la hostelería y los servicios de alojamiento —que han sido el grupo de mayor repercusión mes tras mes— y de las actividades recreativas, deportivas y culturales vinculadas al turismo, cuyos precios descienden menos que un año atrás.
A este empuje se suma, en menor medida, el de los alimentos elaborados, con el aceite de oliva como protagonista: tras un periodo de fuertes caídas que arrastró a la baja toda la cesta alimentaria durante 2025, su precio ha dejado de bajar y vuelve a tensionar el conjunto.
En el lado contrario, los bienes industriales no energéticos permanecen estables, e incluso moderan su comportamiento, lo que confirma que el foco del problema está en los servicios y no en una subida generalizada de los precios.
Por qué es una señal preocupante
La concentración del repunte en los servicios es precisamente lo que lo hace más relevante. A diferencia de un encarecimiento de la energía, que suele ser un golpe transitorio que acaba revirtiendo, la inflación de los servicios depende sobre todo de los costes laborales y de la demanda interna, factores de carácter doméstico y estructural. Es, por tanto, la más "pegajosa" y la más difícil de domar, y la que puede dar lugar a los temidos efectos de segunda ronda entre precios y salarios.
Esta dinámica condiciona además la política monetaria: un núcleo que se resiste a bajar reduce el margen del Banco Central Europeo para relajar los tipos de interés, lo que mantiene encarecida la financiación de hogares y empresas, desde las hipotecas hasta el crédito al consumo. Y mientras los precios de los servicios y los alquileres siguen apretando, los salarios avanzan a un ritmo inferior, de modo que el poder adquisitivo de las familias continúa erosionándose.
Los próximos meses no invitan al optimismo a corto plazo. La previsible normalización del IVA de la electricidad y el gas, que vuelven a sus tipos habituales, podría presionar de nuevo al alza el IPC en junio, sumándose a la tensión ya existente en los servicios. La corrección de la inflación hacia el objetivo del 2% se perfila, en consecuencia, lenta y desigual.
Análisis de la inflación en la Comunidad de Madrid
Los madrileños siguen soportando la inflación más alta de España, pese al nulo crecimiento de los precios respecto a abril. La variación anual (3,8) sigue instalada muy cerca del 4 % y es 8 décimas superior a la media nacional. Los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística son asimétricos, con notables diferencias de comportamiento entre los distintos apartados.
Así, el transporte (+9,1 anual) es el que más sigue tensionando los precios pese a bajar una décima en mayo. El transporte personal (+10,9) y el de pasajeros (+15,3), sobre todo el público urbano (+20,5) acusan la fuerte subida de los carburantes y combustibles en el último año (+10,8), sobre todo en lo que va del 2026 (+8,0). Y eso a pesar de que las medidas fiscales para paliar los efectos del conflicto bélico en el Golfo Pérsico permitieron una importante bajada (-1,9) respecto a abril.
Al contrario, los alimentos (+2,8), siguen 1 punto por debajo del índice general, aunque con notables diferencias: huevos (+16,4), carne de vacuno (+11,8) y ovino (+4,6), o el pescado (+11,1), productos de consumo básicos, castigan los bolsillos de los ciudadanos. La fruta experimentó una fuerte subida del 4,6 % en mayo, aunque sigue siendo más barata que hace un año (-1,2).
Los gastos asociados a la vivienda (+3,1) también están 7 décimas por debajo del índice general, aunque capítulos como el suministro de agua (+12,9) o los gastos de conservación (+11,6) disparan los gastos de las familias. Eso sí, la depreciación de los suministros de electricidad y gas (-0,6 mensual y -4,3 anual) alivian las facturas.
Del resto de capítulos, destacan las fuertes alzas en los efectos personales (+12,7), los seguros (+8,6), la educación secundaria, la restauración y los servicios de protección social (+4,3 todas ellas) o los servicios ambulatorios (+4,2).
Pero lo más preocupante es que la inflación subyacente subió dos décimas este último mes y se mantiene en un 3,5 % anual, cinco puntos por encima de la del resto de España. Un estancamiento consolidado a lo largo de todo el 2026 que será muy difícil de rebajar (por su carácter estructural) y que seguirá provocando la pérdida de poder adquisitivo de las personas trabajadoras. Como referencia, la subida media salarial pactada por convenio (+2,7) también sigue estancada en lo que va de año, 8 décimas por debajo.
Gráfico de líneas comparando la tasa anual del IPC general y de la inflación subyacente en España, mes a mes, desde enero de 2025 hasta mayo de 2026, con la línea de referencia del objetivo del 2% del BCE.
Nota metodológica: las cifras corresponden a los datos del IPC publicados por el INE para el mes de mayo de 2026. El desglose definitivo por grupos de gasto se recoge en la nota de prensa oficial del INE. Los datos de la Comunidad de Madrid han sido aportados por la Unión Sindical Obrera de Madrid
