arqueología, BIC, villa romana de Valdetorres del Jarama, Comunidad de Madrid
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| Yacimiento de la villa romana de Valdetorres de Jarama. Comunidad de Madrid |
La Comunidad de Madrid otorga la máxima protección patrimonial a uno de los yacimientos romanos más singulares de la Península: la única villa de planta octogonal conocida en España.
01 junio 2026.- El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha declarado Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Zona Arqueológica, la villa romana de Valdetorres de Jarama. Se trata de la figura de protección más alta del patrimonio madrileño, la máxima distinción que el ordenamiento jurídico español otorga a los bienes del patrimonio histórico. Con esta declaración, el enclave queda blindado frente a cualquier amenaza de deterioro, alteración o desaparición, y se consolida dentro del Plan de Yacimientos Visitables de la región.
El reconocimiento llega tras un largo recorrido administrativo: la declaración se produce más de cuatro décadas después del descubrimiento del yacimiento, impulsada por el trabajo continuado del Ayuntamiento de Valdetorres.
Un edificio único en la Península
El rasgo que hace excepcional a esta villa es su arquitectura. El edificio principal, de planta octogonal, reúne en bloque todas las estancias de la vivienda, al contrario de lo que ocurre en el resto de villas romanas hispanas, en las que las dependencias se añaden en cuerpos independientes. El conjunto adopta la forma de un anillo de patios y habitaciones en torno a un peristilo central, con las salas cuadrangulares comunicadas mediante pequeñas salitas triangulares situadas en los ángulos del edificio.
El emplazamiento tampoco es casual. La villa se levantó en un lugar dominante sobre el valle, en la ruta que unía Complutum (Alcalá de Henares) y Talamanca del Jarama. Por su disposición y características, algunas hipótesis apuntan a que pudo funcionar como pabellón secundario de una villa o, más probablemente, como una hospedería o albergue junto a la vega del Jarama, en el camino entre esos dos grandes asentamientos romanos.
En cuanto a su cronología, los estudios la sitúan en el Bajo Imperio. La datación por carbono-14 fecha la construcción del edificio en época del emperador Constancio II (337-361 d.C.), y la villa permaneció en funcionamiento durante aproximadamente un siglo, hasta su destrucción. El asentamiento se asienta sobre la segunda terraza del río Jarama, en el norte de la región madrileña.
Cuatro décadas de excavaciones
El yacimiento fue descubierto en 1977, y las primeras excavaciones comenzaron al año siguiente. El hallazgo tiene un origen casi novelesco: a finales de los años 70, un agricultor halló en sus tierras una escultura en mármol negro del dios Tritón, un descubrimiento casual que alertó a los arqueólogos sobre el potencial del lugar; aunque existe también la versión de que el yacimiento salió a la luz por la apertura de un camino con maquinaria pesada hacia el río.
A partir de ahí se sucedieron campañas durante varias décadas. La intervención más reciente y ambiciosa es la realizada en tiempos recientes: entre 2018 y 2022 se acometió una actuación integral que incluyó la excavación completa de la villa, la limpieza y consolidación de las estructuras y la reconstrucción parcial de algunos muros para facilitar la comprensión del espacio por parte de los visitantes. Se instalaron además paneles y elementos expositivos, junto a recreaciones de pinturas murales, pavimentos y estatuas. Estas campañas más recientes han estado dirigidas por el arqueólogo y restaurador Miguel Ángel López Marcos.
Hallazgos de relieve
Lo que sitúa a Valdetorres en un lugar privilegiado del patrimonio arqueológico regional es la riqueza y rareza de su material. Las monedas recuperadas abarcan una cronología que va desde época preconstantina hasta finales del siglo IV, lo que permite trazar con precisión las distintas fases de ocupación. También se han recuperado objetos metálicos —herramientas y armas—, abundante cerámica y piezas decorativas de hueso y marfil que formaban parte del mobiliario de la vivienda. A ello se suma un dato de notable interés técnico: el descubrimiento de un horno de vidrio en el patio de la villa, junto a restos de sus producciones, como botellas y fragmentos de ventanas.
Pero el conjunto más destacado es el escultórico. Se trata de figuras que representan animales, divinidades y héroes de la mitología clásica, realizadas en distintos tipos de mármol y con alturas que oscilan entre los 15 y los 75 centímetros, un conjunto excepcional en el contexto de las villas romanas madrileñas. La pieza más emblemática, el Tritón de mármol negro que dio origen al hallazgo, se conserva en los fondos del Museo Arqueológico Nacional, mientras que una réplica puede verse ya en el propio yacimiento de Valdetorres.
Valor patrimonial y turístico
Más allá de la protección legal, la declaración persigue un objetivo de divulgación. Con la figura de BIC, la Comunidad de Madrid no solo reconoce el valor patrimonial e histórico del yacimiento, sino que impulsa su preservación, divulgación y apertura al público, integrándolo en la red regional de espacios culturales de interés arqueológico, y contribuye al conocimiento de la historia tardo-romana en el centro peninsular. El enclave, accesible a pie desde el municipio, se ha convertido también en reclamo para el turismo arqueológico y el senderismo en la comarca del norte de Madrid

