La Tribuna, geopolítica, Trump vs Irán, La Crónica del Henares
11 junio 2026.- La lectura más extendida de la política de Donald Trump hacia Irán es la de la presión máxima: escalar de forma simultánea por la vía militar y económica —ataques, bloqueo del estrecho de Ormuz, amenazas a la infraestructura petrolera— para forzar a Teherán a aceptar un acuerdo en los términos de Washington (renuncia al enriquecimiento nuclear, límites a los misiles y fin del apoyo a sus aliados regionales). Es la estrategia que el propio presidente proclama.
El problema es que esa descripción, tomada como explicación, es analíticamente pobre. Una estrategia de coerción solo funciona si la resistencia del adversario tiene un punto de quiebre situado por debajo de su supervivencia. Y la doctrina iraní —lo que cabría llamar resistencia máxima— está diseñada precisamente para que ese punto no exista. La presión máxima presupone un umbral de capitulación que la resistencia máxima, por construcción, no ofrece. Ahí es donde el análisis superficial se queda corto: confunde la intención declarada de la estrategia con su viabilidad real.
La crítica desde la teoría de la coerción
Lo relevante es que esta objeción no es una mera intuición: es el resultado clásico de la teoría de la coerción. La literatura académica de referencia —Daniel Byman y Matthew Waxman en The Dynamics of Coercion (2002) y Robert Pape en Bombing to Win (1996)— sostiene que las estrategias coercitivas tienden a fracasar cuando lo que está en juego es la supervivencia del régimen, y que las campañas aéreas rara vez producen sumisión política frente a Estados de alta determinación.
El mecanismo es una asimetría de apuestas. Para Washington, el objetivo es una concesión de política exterior; para Teherán, ceder bajo coerción se percibe como una amenaza existencial al propio régimen. Cuando un bando arriesga su supervivencia y el otro solo una preferencia política, la resolución del primero es, a efectos prácticos, ilimitada. No hay cantidad de presión que iguale una apuesta infinita. Peor aún: la presión, lejos de doblegar, suele reforzar la cohesión interna del régimen, que encuentra en la agresión exterior su mejor argumento legitimador.
Varios análisis solventes desarrollan exactamente esta lógica. El Small Wars Journal, en "Why Coercion Failed in Iran", sostiene que Irán no es un gobierno al que pueda presionarse hasta la rendición, sino un orden político construido en torno a narrativas de resistencia y supervivencia, de modo que las estrategias diseñadas para coaccionarlo a menudo fortalecen las fuerzas que pretenden debilitar —el clásico efecto blowback—. El Middle East Council on Global Affairs lo formula en términos casi idénticos a la objeción: Teherán interpreta la presión máxima como un intento de cambio de régimen, y esa percepción de inseguridad no le inclina a negociar, sino que le empuja a una postura más agresiva para sobrevivir. Es la profecía autocumplida de toda coerción mal calibrada.
El matiz que hace la nota redonda: constreñir, no transformar
Una crítica rigurosa, sin embargo, debe incorporar la respuesta más fina, porque existe un contraargumento que no conviene ignorar.
El primero es la distinción entre constreñir y transformar. Modern Diplomacy argumenta que la presión máxima puede reducir el riesgo nuclear inmediato y demostrar que la coerción produce constreñimiento, pero no transformación. De hecho, observa que la negociación real ha ido derivando desde el dilema "supervivencia del régimen frente a su transformación" hacia una cuestión mucho más acotada: cuánto y durante cuánto tiempo se limitarán las actividades nucleares iraníes —un objetivo modesto, parecido al del acuerdo de 2015 y, por ello, alcanzable—. La conclusión analítica es importante: la presión máxima fracasa si el fin es la capitulación o el cambio de régimen, pero puede arrancar un resultado limitado si el fin se rebaja a un techo nuclear verificable.
De ahí se sigue el diagnóstico que comparten casi todos los observadores competentes: el problema de Trump no es solo enfrentarse a la resistencia máxima, sino oscilar entre dos objetivos incompatibles. Cuando exige la rendición total, choca con el muro estructural; cuando insinúa un pacto acotado, contradice su propia retórica maximalista. Esa oscilación es la que explica que análisis como los de CNN lo describan como un presidente "atrapado por su propia estrategia", sin un endgame definido, mientras el bloqueo de Ormuz mantiene el petróleo disparado y la inflación importada presionando a Europa.
El segundo matiz es que la resistencia máxima tampoco está intacta. Como subrayan el TRT World Research Centre y el dossier de The Economist sobre la guerra, el "eje de la resistencia" iraní ha sufrido un golpe severo con la pérdida de aliados clave —la caída del régimen de Asad, la merma de Hezbolá—, a lo que se suman la crisis económica y el malestar interno. Esto no anula el argumento central, porque la supervivencia del régimen sigue siendo innegociable, pero introduce una variable de doble filo: un Irán más debilitado puede resistir aún más por desesperación, o verse empujado a aceptar un acuerdo limitado para ganar oxígeno.
Conclusión
El análisis que se queda en "presión máxima para forzar un acuerdo" es, en efecto, poco riguroso, porque ignora que frente a una apuesta de supervivencia la coerción topa con un límite estructural y no con un mero problema de dosis. El análisis competente, apoyado en la teoría de la coerción, predice lo contrario de lo que la estrategia promete: adaptación y resiliencia, no rendición. Y el análisis más afinado añade la única salida coherente —y la trampa en la que está Trump—: la coerción puede entregar un resultado mínimo (un techo nuclear acotado y verificable), nunca el máximo (capitulación o cambio de régimen). La incoherencia visible de la política estadounidense —ultimátums un día, anuncios de paz inminente al siguiente, y la amenaza, lanzada de nuevo este mismo 11 de junio, de tomar la isla de Kharg y asumir el control del petróleo iraní— no es un accidente táctico: es el síntoma de perseguir el objetivo máximo con herramientas que, en el mejor de los casos, solo entregan el mínimo.
Fuentes consultadas
Marco teórico
- Byman, D. L. & Waxman, M. C. (2002). The Dynamics of Coercion: American Foreign Policy and the Limits of Military Might. Cambridge University Press.
- Pape, R. A. (1996). Bombing to Win: Air Power and Coercion in War. Cornell University Press.
Análisis sobre los límites de la coerción frente a Irán
- "Why Coercion Failed in Iran" — Small Wars Journal (12/03/2026): https://smallwarsjournal.com/2026/03/12/why-coercion-failed-in-iran/
- "Maximum Pressure on Iran, Minimal Results" — Middle East Council on Global Affairs: https://mecouncil.org/blog_posts/diplomacy-not-coercion-is-the-path-to-sustainable-u-s-iran-relations/
- "Iran and the Limits of Maximum Pressure" — Modern Diplomacy (28/02/2026): https://moderndiplomacy.eu/2026/02/28/iran-and-the-limits-of-maximum-pressure/
- "Regime Resilience and the Limits of Coercion: Three Scenarios for the Iran War" — The New Global Order (15/04/2026): https://thenewglobalorder.com/world-news/regime-resilience-and-the-limits-of-coercion-three-scenarios-for-the-iran-war/
- "Iran at the Crossroads: War, Maximum Pressure, and the Fight for Regime Survival" — TRT World Research Centre: https://researchcentre.trtworld.com/analysis-2/iran-at-the-crossroads-war-maximum-pressure-and-the-fight-for-regime-survival/
Sobre la falta de estrategia de salida y los escenarios
- "Trump is trapped by his own strategy as he grapples for an exit in Iran" — CNN (07/05/2026): https://www.cnn.com/2026/05/07/politics/trump-iran-war-exit-strategy-analysis
- "How Trump got Iran wrong" — Lowy Institute (07/05/2026): https://www.lowyinstitute.org/the-interpreter/how-trump-got-iran-wrong
- "Trump's Iran War Is a Dilemma, Not a Debacle" — RAND / Foreign Policy (01/04/2026): https://www.rand.org/pubs/commentary/2026/04/trumps-iran-war-is-a-dilemma-not-a-debacle.html
- "If Trump Strikes Iran: Mapping the Oil Disruption Scenarios" — CSIS (02/03/2026): https://www.csis.org/analysis/if-trump-strikes-iran-mapping-oil-disruption-scenarios
