cultura, libros, "Tipping out of trouble", Marten Scheffer
El arte de salir del atolladero
Reseña literaria de Tipping Out of Trouble: How Societies Transformed and How We Can Do So Again, de Marten Scheffer (Cambridge University Press, 2026)
08 junio 2026.- Hay libros que nacen de una pregunta y libros que nacen de una intuición. Tipping Out of Trouble, del científico holandés Marten Scheffer, pertenece a la segunda estirpe. Su intuición es a la vez sencilla y vertiginosa: que la misma matemática que describe cómo un lago limpio se vuelve turbio de un día para otro, o cómo una capa de hielo se desploma al cruzar un umbral, podría iluminar también los grandes vuelcos de la historia humana.
Abolir la trata de esclavos, abandonar el vendaje de pies en China, prohibir el tabaco en los espacios públicos, el desmoronamiento de civilizaciones enteras: ¿y si todos esos cambios, tan distintos en apariencia, obedecieran a una misma gramática profunda, la de los puntos de inflexión?
El propósito: convertir la esperanza en método
Conviene decir desde el principio qué clase de libro es este, porque su propósito lo define. No es un tratado académico ni un manual de catástrofes. Es, ante todo, un alegato contra el fatalismo. Scheffer escribe desde una convicción que repite como un estribillo: "la humanidad ha salido de problemas muchas veces antes". El libro existe para arrebatarle al pesimismo su aparente monopolio sobre el futuro y para sustituir el desánimo por algo más exigente: una esperanza informada, lo que uno de sus colegas llama "esperanza, no ilusión".
Su punto de partida es lo que Scheffer denomina, sin rodeos, "el problema" (the trouble): no solo la crisis ambiental del cambio climático acelerado y la pérdida de naturaleza, sino también el ascenso de la desigualdad y de la tensión social, que él vincula a las ideas de gobiernos mínimos y mercados desregulados extendidas por el mundo desde los años setenta. Frente a ese diagnóstico, el autor sostiene que hace falta "un cambio fundamental de escala" en los esfuerzos por afrontarlo, y que la historia, lejos de ser un cementerio de fracasos, es un archivo de transformaciones de las que podemos aprender.
El mensaje central, por tanto, no es que estemos condenados ni que estemos salvados, sino algo más sutil y más responsable: que un futuro oscuro es plausible pero todavía no inevitable. El porvenir está abierto, y la agencia humana —la acción colectiva deliberada— puede inclinar la balanza. El libro pretende ofrecer no un consuelo, sino un mapa: una "hoja de ruta esperanzada" para apartarnos del colapso y orientarnos hacia la renovación.
El método: la ciencia de los sistemas complejos como brújula
Lo que distingue a Scheffer de tantos ensayistas del declive es que no llega a la historia desde la historia, sino desde la ecología y la teoría de sistemas complejos, disciplina en la que es una autoridad. De ahí toma sus herramientas más valiosas. La idea de que, una vez rebasado cierto umbral, un cambio se vuelve "autosostenido" y arrastra al sistema entero hacia un estado nuevo. Y, sobre todo, el concepto de ralentización crítica (critical slowing down): el fenómeno por el cual la resiliencia de un sistema disminuye de forma medible antes de un gran vuelco, dejando una especie de huella, un "rastro delator" que anuncia la inminencia del cambio.
Scheffer pasea al lector por un amplio repertorio de casos —el colapso de las civilizaciones del Mediterráneo oriental hace tres mil años, las revoluciones y reformas modernas, los cambios recientes en las normas sociales, incluso el descenso de la fecundidad en el mundo actual— buscando en todos ellos la misma firma dinámica. Lo hace, además, con un tono conversacional y generoso, salpicado de episodios de su propia trayectoria científica, lo que convierte un tema árido en una lectura ágil. El reseñista de Nature, el geógrafo David Armstrong McKay, lo describe como un guía erudito, y subraya el verdadero corazón del libro: su retrato de la complejidad del cambio social, y de cómo este suele tomar a la gente por sorpresa pero puede desembocar en resultados positivos.
La tensión que el propio libro deja viva
Una reseña honesta no puede ocultar que el libro camina por una cuerda floja, y que su mayor virtud es también su mayor riesgo. La metáfora del punto de inflexión es poderosa precisamente porque promete previsibilidad: si supiéramos detectar la ralentización crítica, podríamos anticipar —y quizá provocar— el buen vuelco. Pero esa misma promesa puede engañarnos.
Aquí la lectura crítica de Armstrong McKay resulta esclarecedora y conviene incorporarla, porque ayuda a calibrar el alcance real de la propuesta. Hay una diferencia de fondo entre el deshielo de un casquete polar y una revolución social. El primero es, una vez cruzado el umbral, casi determinista e irreversible. El segundo está sometido al desorden de la libertad humana: las transformaciones se han frustrado muchas veces, y la evidencia que Scheffer reúne es a menudo circunstancial, con bucles de retroalimentación que siguen siendo hipotéticos. El riesgo, advierte el reseñista, es doble: que la metáfora arrastre un "equipaje conceptual" que nos haga ver inevitabilidad donde hubo contingencia, y que caigamos en un sesgo del superviviente, fijándonos solo en los cambios que sí ocurrieron y olvidando todos los futuros posibles que nunca llegaron a ser.
Lejos de invalidar el libro, esta objeción ilumina lo que Scheffer realmente nos quiere transmitir. Si los puntos de inflexión sociales fueran tan deterministas como los físicos, su mensaje sería pasivo: esperar el vuelco. Pero su tesis es la contraria. Que el futuro no esté escrito es justamente lo que da sentido a la acción. La indeterminación que el crítico señala como debilidad científica es, en el plano moral, la mejor noticia del libro: significa que aún hay margen, que las "manos invisibles" que nos frenan pueden soltarse, que el empujón colectivo en el momento oportuno puede bastar.
Qué nos pide Scheffer
Leído así, Tipping Out of Trouble es menos una profecía que una invitación. Scheffer no promete que saldremos del atolladero; nos recuerda que ya lo hemos hecho antes, y nos pide que comprendamos los mecanismos del cambio para no desperdiciar la ventana —"crucial y menguante", en sus palabras— que todavía tenemos abierta. Su propósito último es desmontar la falsa disyuntiva entre el optimismo ingenuo y el catastrofismo resignado, y proponer una tercera vía: la del realista que conoce la gravedad del problema y, precisamente por eso, se niega a darlo por perdido.
Es un libro escrito, en el fondo, contra la parálisis. Y su lección perdura más allá de la discusión técnica sobre si tal o cual colapso fue abrupto o gradual: las grandes transformaciones casi nunca se anuncian, suelen sorprender incluso a quienes las protagonizan, y pueden inclinarse hacia la luz tanto como hacia la sombra. De cuál de las dos direcciones tomen, sugiere Scheffer, todavía somos en parte responsables. Esa responsabilidad —incómoda, esperanzadora— es el verdadero regalo del libro.
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