Un estudio en Science analiza el ADN de dos momias del norte de Chile y aporta la prueba genética de que la viruela americana era de origen europeo.
El ADN de dos momias del norte de Chile confirma que la viruela llegó a América con la colonización europea
Un estudio publicado en la revista Science recupera el genoma de viruela más antiguo hallado en el continente y demuestra, por primera vez a nivel genético, que las cepas americanas descendían de las que circulaban en Europa. Lo que la ciencia todavía no puede precisar es quién fue exactamente el "paciente cero".
31 julio 2026.- Que la viruela llegó a América con los europeos era, desde hace siglos, un consenso histórico sostenido por crónicas, fechas y testimonios. Ahora, por primera vez, esa certeza tiene respaldo molecular. Un equipo del Trinity College Dublin, con participación de la Universidad de Chile, ha recuperado y secuenciado el ADN del virus de la viruela a partir de restos humanos hallados en el norte de Chile, y ha comprobado que aquellas cepas eran de linaje europeo. El trabajo se publica en la revista Science.
Los investigadores analizaron trece muestras óseas procedentes de un yacimiento arqueológico en Camarones, en la costa del norte de Chile. En los huesos de las piernas de dos individuos adultos —un hombre y una mujer de entre 18 y 35 años— encontraron rastros del virus de la viruela, que probablemente fue la causa de su muerte.
Al datar los restos y estudiar el material genético del virus, el equipo situó la muerte de estas dos personas en algún momento entre 1492 y 1631. Y, al comparar esa versión del virus con otras cepas conocidas, comprobó que ocupaba una posición intermedia entre las variantes europeas medievales y las posteriores. Esa "huella" genética es la clave del hallazgo: indica que la viruela que mataba en América procedía, en efecto, de las cepas que circulaban en el Viejo Mundo. Se trata, además, del genoma de viruela más antiguo recuperado hasta ahora en el continente americano.
La coautora Constanza de la Fuente Castro, antropóloga biológica de la Universidad de Chile, ha subrayado que el impacto de la enfermedad no fue solo un fenómeno cultural o demográfico, sino algo que, en sus palabras, "está literalmente escrito en pruebas biológicas que aún podemos recuperar y leer hoy".
Los europeos introdujeron el mortal virus de la viruela, visto aquí bajo microscopía electrónica, a los indígenas sudamericanos. Chris Bjornberg/Science Source
El "paciente cero" sigue sin nombre
El estudio cierra una pregunta y deja otra abierta. Confirma el origen europeo de las cepas, pero no identifica quién introdujo el virus ni por qué vía exacta. Y aquí conviene ser prudente, porque es el punto donde más se ha especulado.
La versión clásica sitúa el primer brote documentado en América en 1518, en el Caribe, durante la conquista española, y su llegada al centro de México en 1520 con la expedición de Pánfilo de Narváez. La tradición señala como primer contagiado a un africano esclavizado —a menudo identificado como Francisco de Eguía, aunque el nombre varía según la fuente—, pero ese detalle es más relato historiográfico que dato firme: los historiadores coinciden en la fecha y la vía, no en la identidad concreta del primer enfermo.
El nuevo trabajo añade complejidad a ese cuadro en lugar de simplificarlo. Los propios autores reconocen que no está claro qué población llevó la viruela al continente: los colonos llegaron en distintas oleadas tras los viajes de Colón (1492) y de Américo Vespucio una década después, y la enfermedad también pudo propagarse a través de África en el marco del comercio transatlántico de esclavos.
A ello se suma un dato llamativo: las infecciones aparecieron en una zona remota sin registros previos de viruela, lo que sugiere que el virus pudo viajar por redes comerciales indígenas ya existentes, adelantándose incluso a los propios colonizadores. En otras palabras, la genética confirma el "de dónde", pero el "quién" y el "cómo exacto" siguen siendo terreno de investigación.
Diferencia de las epidemias de Australia del siglo XVIII
El caso americano contrasta de forma muy instructiva con lo ocurrido en Australia, donde el origen de la primera gran epidemia sigue genuinamente sin resolver.
En 1789, unos dieciséis meses después de la llegada de la Primera Flota británica, un brote de lo que las autoridades coloniales llamaron "viruela" arrasó a la población aborigen de la zona de Sídney, con una mortalidad que pudo alcanzar la mitad de los habitantes locales. La diferencia decisiva es que nadie llegó a bordo enfermo: la travesía duraba unos ocho meses, demasiado tiempo para que una persona infectada sobreviviera contagiosa hasta el destino, y ningún británico enfermó, por ser inmunes o estar inoculados.
Por eso, en Australia, ni siquiera está claro que fueran los europeos quienes introdujeron la enfermedad. Coexisten dos hipótesis principales: que el brote surgiera de la "materia variólica" que un cirujano de la flota transportaba en frascos para inocular —liberada de forma accidental o deliberada— o que la viruela hubiera entrado antes por el norte del continente, con los pescadores macasar procedentes de las actuales Indonesia, y hubiera viajado por tierra hasta Sídney. Hay incluso quien ha discutido si aquel brote fue viruela o varicela. Ninguna de esas preguntas está zanjada, y no existe una prueba genética como la de Chile que permita cerrarlas.
La comparación resume bien el valor del nuevo estudio. En América, el hallazgo endurece el lado firme de la historia: la introducción europea, hasta ahora sostenida por documentos, queda también escrita en el ADN. En Australia, en cambio, permanece abierta una incógnita más básica y anterior —quién llevó la enfermedad—, precisamente porque allí falta el tipo de evidencia molecular que en Camarones ha permitido leer, siglos después, la firma del virus.
Datos clave
- Publicación: revista Science
- Equipo: Trinity College Dublin, con participación de la Universidad de Chile
- Yacimiento: Camarones (costa del norte de Chile)
- Material analizado: 13 muestras óseas; dos individuos con rastros de viruela (hombre y mujer, 18-35 años)
- Datación de los restos: muerte situada entre 1492 y 1631
- Hallazgo principal: las cepas americanas descienden genéticamente de las europeas; es el genoma de viruela más antiguo recuperado en América
- Incógnita abierta: qué población y qué vía concreta introdujeron el virus en el continente

