El IPC escala al 3,5% en julio por la electricidad y los combustibles; la subyacente sube al 3%. Los analistas prevén más tensión en otoño.
El IPC repunta al 3,5% en julio por la electricidad y los combustibles y aleja la meta de estabilidad de precios
La inflación general sube tres décimas y encadena su nivel más alto de 2026; la subyacente avanza una décima, hasta el 3%. Los analistas anticipan más tensión en otoño con la retirada de las rebajas fiscales a la energía.
Madrid, 30 de julio de 2026.- El Índice de Precios de Consumo (IPC) escaló en julio hasta el 3,5% interanual, tres décimas por encima del 3,2% de junio, según el indicador adelantado publicado este 30 de julio por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata de la tasa más elevada en lo que va de año y de una de las mayores de los dos últimos ejercicios. El INE atribuye el repunte al encarecimiento de la electricidad y de los combustibles, cuyos precios suben más de lo que lo hicieron en el mismo mes del año pasado.
La inflación subyacente —el índice general que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos, y que refleja el componente más estable de los precios— aumentó una décima, hasta el 3,0%. Su acercamiento a la tasa general indica que las presiones ya no proceden solo de la energía, sino que empiezan a percolar hacia bienes y servicios de consumo habitual.
Conviene recordar que el dato difundido es un avance: confirma la tendencia y los grandes titulares, pero el desglose completo por grupos de gasto y por comunidades autónomas se publicará con los datos definitivos el próximo 14 de agosto.
El repunte de julio marca un cambio de composición respecto a los meses anteriores. Durante buena parte de 2026, la energía tiraba en dos direcciones opuestas: la electricidad y el gas empujaban al alza, mientras los carburantes restaban presión porque se comparaban con unos precios muy altos un año atrás. En julio, ese efecto de base se agota y los combustibles vuelven a sumar, de modo que ambos frentes energéticos empujan a la vez. El resultado es el salto de tres décimas en la tasa general.
Análisis por sectores
El desglose por grupos de gasto disponible corresponde a los datos definitivos de junio (el de julio llegará el 14 de agosto), pero permite identificar dónde se concentra la tensión:
- Vivienda (+4,7% interanual en junio): fue el principal grupo inflacionista, con una tasa más de tres puntos por encima de la del mes anterior. El motivo es el fuerte encarecimiento de la electricidad y, en menor medida, del gas, que subieron con más intensidad que un año antes.
- Transporte (+5,1% en junio): siguió siendo un grupo caro en términos absolutos, aunque su tasa se moderó más de dos puntos gracias a la comparación favorable de los carburantes frente al verano de 2025. El avance de julio sugiere que esta contención se está deshaciendo.
- Subyacente (2,9% en junio, 3,0% en el avance de julio): el repunte del componente estable apunta a que servicios y alimentos elaborados mantienen una inercia alcista, un factor que los analistas vigilan por ser más persistente y difícil de revertir que un choque energético puntual.
Valoración: la foto de fondo es la de una inflación cada vez menos "energética" y más "estructural". Que la subyacente escale mientras la energía golpea es la peor combinación posible para el bolsillo, porque anticipa efectos de segunda ronda —traslado de costes a precios y a salarios— más difíciles de domar.
Análisis por comunidades autónomas
Con los últimos datos regionales disponibles (junio, definitivos), la inflación mostró una dispersión notable, de 1,4 puntos entre la comunidad más cara y la más barata:
- Por arriba de la media nacional (3,2%): Comunidad de Madrid (3,8%), Cantabria (3,5%), Illes Balears y Canarias (3,4%) y Galicia (3,3%).
- Por debajo: Extremadura marcó la tasa más baja (2,4%), seguida de Ceuta (2,6%) y de Navarra y Asturias (2,7%).
Las diferencias responden en buena medida a la estructura del consumo de cada territorio —peso de la vivienda, de los servicios y del turismo— y a la evolución de la demanda local. Los archipiélagos y las regiones con fuerte tirón turístico tienden a registrar más presión en verano.
Análisis Comunidad de Madrid
La Comunidad de Madrid volvió a situarse como el territorio con la inflación más alta de España, con una tasa del 3,8% en junio, seis décimas por encima de la media nacional y repitiendo el registro de mayo. Madrid encabeza de forma recurrente el ranking autonómico de precios.
Detrás de esta posición pesan varios factores: una economía muy dinámica y con fuerte demanda interna, un mayor peso de los servicios y de la vivienda en la cesta de consumo madrileña —precisamente los componentes más tensionados—, y un mercado laboral y residencial con presión de precios sostenida.
Que la región se mantenga de forma persistente a la cabeza, y no de forma puntual, refuerza la idea de que su diferencial no es un episodio aislado, sino un rasgo estructural que conviene seguir de cerca de cara al otoño, cuando la retirada de las ayudas a la energía se dejará notar con especial intensidad en las zonas de mayor gasto energético y residencial.
Perspectiva: ¿qué cabe esperar en otoño?
El consenso de los analistas apunta a que la inflación seguirá tensionada e incluso repuntará algo más en los próximos meses, antes de moderarse hacia el cierre del año:
- Bankinter prevé un pico en torno al 3,6%–3,7% al final del tercer trimestre (septiembre) y una moderación posterior hasta cerrar diciembre alrededor del 3,3%; sitúa la media anual de 2026 en el 3,2%.
- Funcas advierte de que la reversión de las rebajas fiscales sobre carburantes, gas y electricidad —previstas para el otoño— añadirá por sí sola entre ocho y nueve décimas a la tasa de inflación. Su panel de previsiones sitúa la media anual en el entorno del 3,1% en la general y del 2,7% en la subyacente.
- CaixaBank Research eleva su previsión media para 2026 al 3,5%, lastrada por el encarecimiento del petróleo y el gas ligado a la tensión geopolítica.
Los tres grandes vientos de cara al otoño son:
- La retirada de los alivios fiscales a la energía, que mecánicamente elevará el IPC cuando expiren.
- El precio del petróleo y del gas, condicionado por la incertidumbre geopolítica; los escenarios centrales asumen una relajación gradual del crudo hacia final de año, pero con riesgo de nuevos episodios de volatilidad.
- Los efectos de segunda ronda sobre servicios y alimentos, que mantienen la subyacente pegada al 3% y podrían prolongar la inflación más de lo previsto.
Valoración de tendencia: el balance de riesgos está inclinado al alza a corto plazo. Lo más probable es un otoño con la inflación instalada por encima del 3,5%, un máximo hacia septiembre y una moderación lenta al cierre de 2026. La vuelta a tasas cercanas al 2% —objetivo de referencia del BCE— se antoja un proceso de medio plazo, no inmediato, y dependerá tanto de que se enfríen la energía y la geopolítica como de que no se afiancen los efectos de segunda ronda.
Ficha de datos
| Indicador | Julio 2026 (avance) | Junio 2026 (definitivo) |
|---|---|---|
| IPC general (interanual) | 3,5% | 3,2% |
| Inflación subyacente | 3,0% | 2,9% |
| CCAA más alta | — (pendiente 14 ago.) | Madrid (3,8%) |
| CCAA más baja | — (pendiente 14 ago.) | Extremadura (2,4%) |
Fuentes: INE (indicador adelantado de julio de 2026 y datos definitivos de junio de 2026), Funcas, CaixaBank Research y Bankinter. Los datos por grupos de gasto y por comunidades autónomas corresponden a junio; el desglose de julio se publicará el 14 de agosto de 2026.
