Alcalá, Villalbilla, Meco o San Fernando concentran centros de datos. Te contamos qué consumen, qué proyectos hay y por qué preocupa a los vecinos
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| Imagen del proyecto Amazon Web Services en Aragón |
Centros de datos en el Corredor del Henares: La Asociación Henares en Verde alerta del impacto territorial, ambiental y energético derivado de la expansión de los centros de datos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial
Alcalá de Henares, 06 julio 2026.- La asociación ecologista Henares en Verde ha difundido una nota de prensa y un anexo técnico en los que alerta de una "concentración significativa" de centros de datos y de infraestructuras energéticas asociadas en el este de la Comunidad de Madrid, y reclama a las administraciones que estos proyectos se analicen de forma conjunta y con transparencia, atendiendo a su efecto acumulado sobre energía, agua, suelo, paisaje y biodiversidad.
Esta nota tiene como objetivo ofrecer a la ciudadanía del Corredor del Henares una lectura contrastada de esas afirmaciones: verificar los datos aportados frente a fuentes oficiales y corporativas, situar el fenómeno en su contexto real y presentar tanto los argumentos de la asociación como los de la industria y las administraciones, para que cada vecino pueda formarse su propio criterio.
Los proyectos existen y las cifras son, en su mayoría, verificables
La primera conclusión de la verificación es relevante: la mayor parte de los proyectos y potencias que cita la asociación se corresponden con documentación pública real, lo que otorga credibilidad a su base de datos. El resumen es el siguiente:
| Proyecto | Municipio | Potencia anunciada | Estado de verificación |
|---|---|---|---|
| Ignis Data Beta II | Villalbilla | 181,62 MW | Confirmado en el BOE (subestación SET Beta II 220 kV + 7 plantas fotovoltaicas + línea de evacuación) |
| Iron Mountain (MAD-1) | San Fernando de Henares | hasta 79 MW | Confirmado (MAD-1 abrió con 3 MW; ampliación por fases) |
| Pure DC / MAD01 | Meco | 70 MW (30+40) | Confirmado (licencia municipal; refrigeración en circuito cerrado sin agua) |
| Nabiax – Alcalá Campus | Alcalá de Henares | ~22,3 MW → hasta 100 MW | Confirmado |
| Templus | Alcalá de Henares | hasta 20 MW | Confirmado (desde 10 MW; diseño Tier III) |
| Iridium / Grupo ACS | Alcalá de Henares | ~50 MW | Confirmado (zona de El Encín) |
| Microsoft – Campus Las Matillas | Alcalá de Henares | ~57,6 MW TI / ~86,25 MW total | Proyecto confirmado en fase administrativa; cifras de potencia procedentes de documentación técnica, no contrastadas de forma independiente |
| Henares Digital Campus (Ignis Data Tria) | Torres de la Alameda / Loeches | ~372 MW potenciales | No verificable con fuentes públicas independientes a día de hoy |
A ello se suma una pieza clave de infraestructura que la propia red eléctrica reconoce como habilitadora del sector: la nueva subestación San Fernando (400/220 kV) de Red Eléctrica, culminada con una inversión de 44 millones de euros, concebida expresamente para reforzar el suministro del este de la región y facilitar el desarrollo de centros de datos.
Matizaciones honestas. Dos advertencias son necesarias para no sobredimensionar el diagnóstico. Primera: el mayor de los campus citados —el "Henares Digital Campus" de Torres de la Alameda y Loeches, con hasta 372 MW— no ha podido confirmarse en fuentes oficiales ni periodísticas, por lo que sus cifras deben tomarse con cautela. Segunda: el anexo de la asociación duplica por error la ficha de Iron Mountain (San Fernando), de modo que el número real de proyectos distintos es menor que el que sugiere una lectura rápida.
El argumento central de la Asociación es sólido: no son proyectos aislados
El planteamiento de fondo de Henares en Verde —que los centros de datos no deben evaluarse uno a uno, sino junto con las infraestructuras energéticas que necesitan— está bien fundamentado. El caso de Villalbilla lo ilustra con documentación oficial: el centro de datos de Ignis no es solo un edificio, sino que lleva aparejada una nueva subestación de 220 kV, una línea de evacuación soterrada y siete plantas fotovoltaicas que lo alimentan bajo un modelo de autoconsumo con excedentes. Es, literalmente, el tipo de "red de instalaciones" que la asociación describe.
Este efecto acumulativo tiene además un correlato regional verificado: la Comunidad de Madrid concentra ya en torno al 55 % de la capacidad nacional de centros de datos, con inversiones previstas que rondan los 23.400 millones de euros hasta 2028 y proyecciones que apuntan a superar 1 GW de potencia instalada hacia 2030. El Corredor del Henares y Alcobendas se han convertido en las zonas de expansión preferentes por su fibra óptica y su acceso a renovables.
Energía: la preocupación es real, pero el problema principal es la red
El consumo eléctrico de los centros de datos es objeto de debate en todo el mundo. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), a escala global estas instalaciones representan hoy alrededor del 1,5 % de la electricidad y podrían duplicar su consumo hasta cerca del 3 % en 2030, con la inteligencia artificial como principal motor de ese crecimiento. Es un aumento rápido, pero conviene la perspectiva: seguirá siendo una fracción minoritaria de la demanda total.
En el caso madrileño, el cuello de botella no es tanto la generación como la capacidad de la red de distribución, que registra niveles de saturación muy elevados. De hecho, buena parte del despliegue de subestaciones y líneas de alta tensión que la asociación observa en el territorio responde precisamente a la necesidad de evacuar renovables y dar servicio a esta nueva demanda. España, con más del 60 % de su electricidad ya de origen renovable y un objetivo del 74 % para 2030, parte de una posición favorable, y operadores como Iron Mountain o Nabiax declaran alimentar sus campus con energía 100 % renovable.
La cuestión de fondo que plantea la asociación —¿está el territorio absorbiendo esta transformación de forma planificada o improvisada?— es, por tanto, legítima y compartida por buena parte del propio sector eléctrico, que reclama un plan urgente de modernización de la red.
Agua: un debate legítimo que exige matices técnicos
El consumo de agua es probablemente el punto donde más cautela conviene aplicar, porque depende críticamente de la tecnología de refrigeración de cada instalación:
- Algunos proyectos del propio Corredor, como Pure DC en Meco, emplean sistemas de circuito cerrado que apenas consumen agua.
- Otros, con refrigeración evaporativa, sí requieren volúmenes significativos.
El ejemplo que cita la asociación —el complejo de Amazon Web Services en Aragón— es el más ilustrativo del conflicto, aunque conviene precisar que se encuentra fuera del Corredor del Henares. AWS solicitó en 2025 una ampliación del 48 % en su disponibilidad de agua (de unos 36,4 a 53,9 millones de litros anuales por centro), con un consumo global previsto en torno a 755.000 metros cúbicos al año, lo que generó críticas por falta de transparencia. La empresa, por su parte, sostiene que debe hablarse de "uso" y no de "consumo" —porque devuelve gran parte del agua—, afirma refrigerar por aire libre alrededor del 90 % del año y declara una eficiencia hídrica muy superior a la media del sector, además de comprometerse a "devolver más agua de la que usa" en 2030.
Ambas lecturas conviven: es cierto que el agua es un recurso sensible y que la industria ha adolecido de opacidad, y es cierto también que la eficiencia hídrica ha mejorado y que no todos los centros de datos consumen agua por igual. Informes recientes —como el Google Environmental Report 2026, que reconoce máximos históricos de consumo de energía y agua a la vez que proyectos de reposición hídrica, o los estudios de organismos de Naciones Unidas sobre la huella de la IA— avalan que la transparencia es la pieza que falta, que es exactamente lo que reclama la asociación.
El contexto regulatorio da la razón, en parte, a la demanda de transparencia
La reivindicación central de Henares en Verde —conocer con detalle el consumo de energía y agua, el impacto acumulado y la planificación global— coincide con la dirección que ya está tomando la normativa. El Gobierno ha tramitado un real decreto que obligará a los centros de datos a reportar su huella ambiental, su consumo energético y su uso de agua. La Comunidad de Madrid ha presentado alegaciones por considerar que podría restar competitividad al sector, lo que sitúa a la asociación en un debate político y económico vivo, no en una posición marginal.
La otra cara: empleo, inversión y desarrollo tecnológico
Para que esta nota sea un espejo fiel, debe recoger también los argumentos de quienes defienden estos proyectos. Las administraciones y las empresas subrayan que el Corredor del Henares se está consolidando como uno de los principales polos digitales del sur de Europa, con miles de empleos directos e indirectos previstos, inversiones multimillonarias, mejora de infraestructuras y un efecto de atracción de otras empresas tecnológicas. El sector se presenta como una infraestructura estratégica para la competitividad y la soberanía digital del país, y algunos promotores incluyen planes de regeneración de suelo industrial y zonas verdes en sus desarrollos.
La propia asociación, conviene remarcarlo, no se opone ni a las renovables ni a la innovación: pide "una planificación equilibrada". Ese matiz es importante, porque desactiva la caricatura de un ecologismo de rechazo frontal y sitúa el debate donde corresponde: en el cómo y no en el si.
Conclusión para el ciudadano del Corredor
De la verificación se desprende un balance sereno:
- Los hechos, en lo esencial, son ciertos. El este de Madrid vive una concentración real de centros de datos y de infraestructuras eléctricas y fotovoltaicas asociadas, con cifras en su mayoría respaldadas por documentación oficial.
- El diagnóstico de fondo es razonable. Analizar estos proyectos de forma acumulada, y no aislada, es una petición técnicamente justificada y compartida por reguladores y por parte del sector.
- Conviene evitar los extremos. Ni el territorio está condenado a un colapso hídrico o energético inevitable —la eficiencia mejora, las renovables crecen, algunos centros no consumen agua—, ni la expansión está exenta de tensiones reales sobre la red eléctrica, el paisaje y unos recursos naturales limitados.
- La transparencia es la clave. El punto en el que coinciden asociación, normativa estatal y evidencia internacional es que faltan datos públicos, verificables y homogéneos. Sobre esa base, y no sobre percepciones, debería construirse el debate.
En definitiva, la alerta de Henares en Verde cumple una función pública útil: obliga a mirar el conjunto en lugar de las piezas sueltas. Corresponde ahora a las administraciones aportar la planificación y la información que permitan a los vecinos del Corredor del Henares participar con criterio en decisiones que transformarán su entorno durante décadas.
Esta nota informativa se ha elaborado a partir de fuentes públicas: el Boletín Oficial del Estado (expediente SET 02/25, Villalbilla), documentación municipal de Alcalá de Henares, San Fernando de Henares y Meco, comunicaciones corporativas de las empresas promotoras, informes de la Agencia Internacional de la Energía (Energy and AI; Electricity 2026), el Google Environmental Report 2026 y la cobertura de medios especializados. Las cifras corresponden a potencias y consumos anunciados por promotores o recogidos en tramitación administrativa; la potencia instalada no equivale al consumo permanente. El proyecto "Henares Digital Campus" (Torres de la Alameda/Loeches) no ha podido contrastarse con fuentes independientes en el momento de redactar esta nota.
