Madrid estrena la cita única en el CRECOVI para valorar atención temprana, discapacidad y dependencia en menores de 6 años. Claves, pros y contras.
Madrid estrena la cita única para valorar a los menores de 6 años con necesidades de atención temprana, discapacidad o dependencia
La medida, en vigor desde este 14 de julio, unifica en una sola visita al CRECOVI tres procedimientos que hasta ahora exigían solicitudes y desplazamientos separados. Las familias la reciben con alivio, pero el sector recuerda que el verdadero cuello de botella sigue estando en las plazas de tratamiento.
Madrid, 14 de julio de 2026.- La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha este martes la cita única de valoración para los menores de hasta seis años que necesiten atención temprana o el reconocimiento de discapacidad o dependencia. La medida, anunciada por la consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, desarrolla el Decreto 76/2025, de 1 de octubre, de atención temprana, cuya solicitud única para la valoración conjunta de los tres procedimientos entraba en vigor precisamente hoy.
Hasta ahora, una familia con un niño con retraso en el desarrollo debía tramitar hasta tres expedientes distintos —necesidad de atención temprana, grado de discapacidad y situación de dependencia—, con formularios separados, documentación duplicada y varias visitas presenciales. Con el nuevo modelo, bastará con acudir una vez al Centro Regional de Coordinación y Valoración Infantil (CRECOVI), donde un equipo multiprofesional —integrado, como mínimo, por médico, psicólogo y trabajador social— evaluará al menor y determinará los apoyos que corresponden en cada uno de los tres ámbitos.
Menos papeles para las familias
La cita única no llega sola. El decreto establece que el expediente será íntegramente digital y que la derivación al CRECOVI se realizará a través del Registro Único de Atención Temprana desde el sistema sanitario o educativo, de modo que las familias dejarán de tener que recopilar y aportar por su cuenta los informes médicos. Además, los dictámenes se revisarán de oficio: mientras el menor reciba tratamiento en un centro de la red pública, su reconocimiento mantiene la validez sin que los padres deban solicitar renovaciones periódicas.
El Ejecutivo regional enmarca la reforma en su estrategia de simplificación administrativa en discapacidad, que incluye también la renovación automática del grado de discapacidad comunicada por SMS y la apertura de nuevos centros base de valoración. En paralelo, la Comunidad asegura haber incrementado un 85% las plazas públicas de atención temprana en los últimos tres años, de 3.800 a más de 7.000.
Lo que la medida es... y lo que no es
Conviene despejar un malentendido frecuente: la cita única no suprime citas médicas asistenciales ni sustituye la atención sanitaria del menor. Los procedimientos que se unifican son valoraciones administrativas cuya finalidad es reconocer derechos y prestaciones, no diagnosticar ni tratar. El pediatra, los especialistas y las terapias siguen su curso al margen de este trámite; de hecho, la puerta de entrada al sistema continúa siendo la derivación de un profesional sanitario o de la red de orientación educativa.
Dicho esto, la reforma sí incorpora un elemento que merece seguimiento: la posibilidad de que el equipo de valoración prescinda de la cita presencial cuando la documentación disponible en los sistemas públicos de salud, educación y servicios sociales se considere suficiente. Concebida para evitar traslados innecesarios, esta vía podría convertirse en un atajo problemático si la presión de las listas de espera empujara a resolver expedientes "sobre papel" sin observación directa del niño, algo especialmente delicado en la primera infancia, donde la exploración presencial aporta información difícilmente sustituible.
El cuello de botella está después de la valoración
El segundo interrogante es de fondo: agilizar el reconocimiento del derecho no garantiza el acceso al tratamiento. A 30 de junio de 2026, 908 menores figuraban en lista de espera para una plaza de atención temprana, según los datos oficiales de la propia Comunidad. Profesionales del sector vienen denunciando, además, que las sesiones asignadas resultan a menudo insuficientes y que muchas familias completan la intervención en la sanidad privada cuando pueden costearla. Las asociaciones de madres y padres, aun reconociendo los avances de los últimos años, reclaman más recursos, financiación estable y la reducción de unas esperas que retrasan apoyos decisivos en la etapa más sensible del desarrollo.
A ello se suma un contexto sanitario que condiciona todo el circuito: los sindicatos médicos cifraban en unos 139.000 los menores sin pediatra asignado en la región en 2025. Como la derivación al CRECOVI depende de esos mismos profesionales, la escasez de pediatras puede seguir retrasando la detección y el inicio del proceso, un problema que la cita única, por sí sola, no resuelve.
Conclusión
La cita única es una medida razonable y bienvenida de reducción de cargas burocráticas: acorta el camino entre la detección de un problema de desarrollo y el reconocimiento de los apoyos, en una etapa en la que cada mes cuenta. No recorta asistencia sanitaria ni elimina perfiles profesionales de la valoración.
Pero su éxito real se medirá en dos frentes que quedan fuera del titular: que la valoración no presencial se aplique con criterio clínico y no como válvula de escape de las listas de espera, y que detrás de cada dictamen haya, sin demoras, una plaza de tratamiento y profesionales suficientes. Simplificar el trámite era necesario; garantizar el recurso sigue siendo la asignatura pendiente.
Fuentes: Comunidad de Madrid (Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales; portal de listas de espera; sede electrónica), Decreto 76/2025 de atención temprana, declaraciones de la consejera Ana Dávila (Servimedia), Defensor del Pueblo, FAMPA, Amyts/eldiario.es.
