Los centros de datos usan el 1,5% de la electricidad mundial y la IA el 0,5%. El problema no es el total, sino dónde se concentra la demanda.
La IA consume menos electricidad de lo que se teme, pero la concentra donde más duele
20 julio 2026.- Los centros de datos representan alrededor del 1,5% de la electricidad mundial y la inteligencia artificial, apenas un 0,5%. El problema no es el total global, sino la extraordinaria concentración geográfica de esa demanda: en Irlanda supera el 20% del consumo eléctrico nacional y en el estado de Virginia (EE.UU.) rebasa el 25%.
El dato de partida: 485 TWh, el equivalente a Alemania
Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), los centros de datos de todo el mundo consumieron en 2025 unos 485 teravatios-hora (TWh), una cifra comparable a toda la generación eléctrica anual de Alemania. Sobre un total mundial estimado en unos 31.800 TWh, eso equivale a el 1,5% de la electricidad del planeta.
Conviene separar dos cosas que el debate público suele mezclar. Los centros de datos son la infraestructura de todos los servicios digitales: correo electrónico, navegación web, streaming, banca online, mapas o mensajería. Los centros dedicados específicamente a entrenar y ejecutar modelos de IA son un subconjunto. Según el desglose de la AIE, los centros no vinculados a la IA consumieron dos tercios del total (330 TWh) y los centros de IA, el tercio restante (155 TWh).
De ahí la conclusión que ordena el debate: la inteligencia artificial consumió en 2025 en torno al 0,5% de la electricidad mundial, lo que equivale a entre el 0,1% y el 0,2% de la energía primaria total, ya que la electricidad supone aproximadamente una quinta parte de esa energía primaria.
Por qué las cifras bailan según la fuente
No todas las estimaciones coinciden. El Energy Institute, que utiliza datos de S&P Global, sitúa la demanda de los centros de datos en unos 790 TWh en 2025 (un 2,5% de la electricidad mundial), alrededor de un 60% por encima del dato de la AIE.
Buena parte de la brecha tiene una explicación sencilla: los datos del Energy Institute/S&P incluyen la minería de criptomonedas y los de la AIE, no. Ese consumo se estima entre 150 y 200 TWh, es decir, cerca de dos tercios de la diferencia. El resto responde a metodologías distintas: S&P modeliza la demanda desde la capacidad instalada (con supuestos sobre su uso real), mientras que la AIE intenta estimar directamente el consumo de los equipos informáticos, la refrigeración y la infraestructura. Ninguna de las dos publica un desglose metodológico completo, de modo que ambas cifras conviven con una incertidumbre considerable.
El verdadero cuello de botella: la concentración territorial
Un 1,5% global puede parecer poco. La tensión aparece al bajar de escala, porque esa demanda mundial la sirven un puñado muy reducido de redes eléctricas.
- Estados Unidos: los centros de datos consumen en torno al 5% de la electricidad del país (alrededor del 2% corresponde a los de IA). La propia AIE señala que casi la mitad de la capacidad estadounidense se agrupa en cinco clústeres regionales.
- Virginia: los centros de datos superan una cuarta parte de la demanda eléctrica del estado.
- Irlanda: por debajo del promedio europeo del 1,6% se esconde un país donde estas instalaciones ya representan más del 20% del consumo eléctrico.
El riesgo, por tanto, no es que el mundo se quede sin electricidad, sino que redes locales concretas no puedan absorber el ritmo de crecimiento sin encarecer precios o comprometer objetivos de descarbonización.
España: superávit renovable, red saturada
El caso español ilustra bien esa tensión local. España figura entre los países con mayor inversión anunciada en centros de datos, pero su principal limitación no es la generación —dispone de un notable superávit renovable— sino el transporte y la distribución. Según análisis del sector, en torno al 85% de los nodos de transporte y distribución ya no admite nueva demanda de alta tensión, y la saturación se concentra precisamente en los tres polos donde se planifican las inversiones: Madrid, Aragón y Cataluña.
En Aragón, convertido en uno de los enclaves preferentes de los hiperescalares, las estimaciones sobre la cartera de proyectos apuntan a que el consumo eléctrico regional podría multiplicarse entre seis y quince veces entre 2026 y 2035, partiendo de un consumo medio anual en torno a los 10.068 GWh en 2025. El debate incluye además el uso del suelo y del agua para refrigeración, con posturas enfrentadas entre promotores y colectivos vecinales y ambientales.
¿Y cada consulta individual?
Es la pregunta que más inquieta al usuario particular. Las cifras disponibles —todavía escasas, porque pocas empresas publican análisis detallados— convergen en un orden de magnitud sorprendentemente pequeño:
| Tipo de petición | Consumo estimado |
|---|---|
| Consulta de texto mediana (Gemini, dato de Google) | 0,24 Wh |
| Consulta "media" en ChatGPT (Sam Altman) | 0,34 Wh |
| Consulta "típica" en ChatGPT (Epoch AI) | ~0,3 Wh |
| Consulta larga (7.500 palabras de entrada) | ~2,5 Wh |
| Consulta muy larga (75.000 palabras) | ~40 Wh |
| Petición estándar a un agente de IA (AIE) | ~1,2 Wh |
| Petición agéntica con razonamiento (AIE) | ~50 Wh |
Para dimensionarlo: 0,24 Wh es lo que consume un microondas en menos de un segundo, o un televisor en diez. En la Unión Europea, el consumo eléctrico medio por persona ronda los 17.000 Wh diarios, equivalentes a unas 6.800 consultas largas o 425 consultas de entrada máxima al día. En Estados Unidos, con un consumo por habitante aproximadamente doble, el peso relativo de la IA en la huella individual es aún menor.
La lectura es clara: para un usuario preocupado por su impacto ambiental, el coste energético de sus conversaciones con un chatbot es marginal frente a decisiones cotidianas como la calefacción, el transporte o el agua caliente.
Lo que viene: crecimiento rápido, proyecciones frágiles
La AIE proyecta en su escenario base que los centros de datos alcancen 945 TWh en 2030 —un 3% de la electricidad mundial—, con 465 TWh atribuibles a instalaciones de IA y 480 TWh al resto. Es decir, prácticamente todo el crecimiento vendrá de la IA, que hacia 2030 igualaría al resto de usos digitales.
Los datos de coyuntura confirman la aceleración: la demanda eléctrica de los centros de datos creció un 17% en 2025, frente a un 3% de la demanda eléctrica mundial, y la de los centros específicos de IA se disparó un 50%. El gasto de capital de las cinco grandes tecnológicas superó los 400.000 millones de dólares en 2025, con una previsión de aumento adicional del 75% en 2026, una cifra que ya supera la inversión mundial en producción de petróleo y gas.
Hay, sin embargo, un contrapeso poco citado: según la propia AIE, el consumo por tarea de IA está cayendo con rapidez, a un ritmo de eficiencia sin precedentes en la historia energética. También cambia el lado de la oferta: las tecnológicas firmaron alrededor del 40% de los acuerdos corporativos de compra de renovables de 2025, y la cartera de acuerdos condicionales con proyectos de reactores modulares pequeños (SMR) ha pasado de 25 GW a finales de 2024 a unos 45 GW.
La pregunta que realmente importa
Todas las cifras anteriores miden electricidad consumida, no emisiones. Y ahí está el matiz decisivo: para el clima importa más cómo se genera esa electricidad que cuánta se consume. Una consulta servida por un centro de datos conectado a una red dominada por el carbón tiene un impacto muy superior a la misma consulta ejecutada sobre una red renovable o nuclear.
Las proyecciones a 2030 son inciertas y las posteriores, mucho más: dependen del crecimiento de la demanda de usuarios, pero también de la mejora en la eficiencia de chips y hardware. Lo que sí parece robusto es el diagnóstico actual: el consumo individual es pequeño, el agregado mundial es moderado, y el auténtico examen consiste en si unas pocas redes eléctricas muy solicitadas podrán absorber la avalancha sin disparar emisiones ni precios locales.
Referencias consultadas
- Ritchie, Hannah (2026). How much energy do data centers and artificial intelligence use? — Our World in Data, 20 de julio de 2026. https://ourworldindata.org/how-much-energy-do-data-centers-and-artificial-intelligence-use
- IEA (2026). Key Questions on Energy and AI. Agencia Internacional de la Energía, París. https://www.iea.org/reports/key-questions-on-energy-and-ai
- IEA (2026). Data centre electricity use surged in 2025, even with tightening bottlenecks driving a scramble for solutions (nota de prensa). https://www.iea.org/news/data-centre-electricity-use-surged-in-2025-even-with-tightening-bottlenecks-driving-a-scramble-for-solutions
- IEA (2025). Energy and AI — Resumen ejecutivo. https://www.iea.org/reports/energy-and-ai/executive-summary
- Energy Institute (2026). Statistical Review of World Energy (estimaciones de S&P Global). https://www.energyinst.org/statistical-review
- Google Cloud (2025). Measuring the environmental impact of AI inference. https://cloud.google.com/blog/products/infrastructure/measuring-the-environmental-impact-of-ai-inference/
- Epoch AI (2025). How much energy does ChatGPT use? https://epoch.ai/gradient-updates/how-much-energy-does-chatgpt-use
- Central Statistics Office de Irlanda. Data Centres Metered Electricity Consumption. https://www.cso.ie/en/releasesandpublications/ep/p-dcmec/datacentresmeteredelectricityconsumption2023/keyfindings/
- EPRI. Powering Intelligence — Resumen ejecutivo. https://powering-intelligence.epri.com/executive-summary.html
- El Español / Invertia (16 de julio de 2026). España es el sexto país con más inversión en centros de datos aunque su capacidad energética limita futuras instalaciones. https://www.elespanol.com/invertia/empresas/energia/20260716/espana-sexto-pais-inversion-centros-datos-capacidad-energetica-limita-futuras-instalaciones/1003744322571_0.html
- elEconomista (julio de 2026). Los centros de datos multiplicarán por 12 el consumo de energía en Aragón. https://www.eleconomista.es/tecnologia/noticias/13998034/07/26/
- Ember Energy. Datos de generación eléctrica mundial y por habitante (vía Our World in Data). https://ourworldindata.org/electricity-mix
Nota metodológica: las cifras de consumo por consulta proceden de estimaciones de las propias compañías o de terceros independientes y no de mediciones auditadas; deben leerse como órdenes de magnitud. Los datos de la AIE excluyen la minería de criptomonedas.
