Electra jonda llega a Teatros del Canal (5-18 sept). La tragedia de los Atridas en un cortijo andaluz, con flamenco, cante y danza. ¡Entradas ya!
Electra jonda: cuando la tragedia griega aprende a llorar por soleá
Teatros del Canal · Sala Roja Concha Velasco · Del 5 al 18 de septiembre de 2026
Hay obras que llegan al escenario con una deuda pendiente. Electra jonda es una de ellas. Su autor, Juan Guerrero Zamora (1927–2002), murió sin ver representado un texto que ahora, casi un cuarto de siglo después, sube por fin a las tablas. Que ese regreso se produzca por todo lo alto —primero como uno de los estrenos absolutos del 72º Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y ahora en la Sala Roja de los Teatros del Canal— tiene algo de justicia poética. Y de acontecimiento que no conviene perderse.
Un texto rescatado del olvido
Guerrero Zamora no fue un dramaturgo cualquiera. Escritor, director de escena, realizador de televisión en los años fundacionales de TVE (suyo fue el mítico Estudio 1), autor de la primera biografía de Miguel Hernández y de una monumental Historia del teatro contemporáneo en siete volúmenes, fue uno de los grandes hombres de teatro españoles del siglo XX. Electra jonda era, sin embargo, una obra prácticamente desconocida, silenciada durante décadas —quizá, en parte, por el largo brazo de la censura que condenó al ostracismo a tantas voces de nuestra dramaturgia.
La recuperación tiene, además, un componente íntimo y conmovedor: la adaptación del texto es obra de su hija, la actriz Alejandra Torray, que se sube al escenario para dar vida a Clitemnestra. El padre escribió; la hija completa y encarna. Pocas veces la continuidad de un legado teatral resulta tan literal.
El mito de los Atridas, en un cortijo andaluz
La gran apuesta de Guerrero Zamora consiste en trasladar el linaje maldito de Electra y la espiral de venganza de los Atridas a un cortijo andaluz. No adapta servilmente ninguna de las tres grandes Electra de la Antigüedad, sino que navega entre Esquilo, Sófocles y Eurípides para destilar un planteamiento que resulta a la vez intemporal y rabiosamente actual, sin renunciar a ninguno de los elementos esenciales de la tragedia.
El acierto está en la cercanía: los personajes dejan de ser figuras marmóreas de un friso griego para convertirse en seres de pasiones reconocibles, de esas que arden igual hoy que hace veinticinco siglos. El odio, el duelo, la sed de justicia y el peso asfixiante de la sangre familiar encuentran en el sur español un espejo natural. No es casual que más de un espectador del estreno percibiera resonancias del universo de Lorca y de La casa de Bernarda Alba: el mismo aire cerrado, el mismo luto, la misma tensión soterrada.
Tragedia, flamenco, cante y baile
Lo que distingue a este montaje de cualquier otra revisión de un clásico es su condición multidisciplinar. Bajo la dirección del veterano Manuel Canseco —más de un centenar de montajes a sus espaldas—, Electra jonda funde la palabra trágica con el flamenco, la música en directo y la danza hasta formar un espectáculo completo.
La idea más brillante es teatral y musical a un tiempo: el coro griego renace convertido en cuadro flamenco. Los doce bailaores y bailaoras de la Compañía Ibérica de Danza, con coreografía de Manuel Segovia, no se limitan a ilustrar la acción; la sienten, la padecen y la impulsan desde el lenguaje del baile. A ellos se suman la figura de Casandra —una cantaora que irrumpe con sus cantes en los momentos clave—, el peso trágico y simbólico del Ciego, y el contrapunto socarrón del pueblo, encarnado en el Aya. La guitarra y la composición musical corren a cargo de José Luis Montón, cuyo instrumento respira al mismo compás que el drama.
Un reparto cohesionado
Del estreno en el Teatro Romano de Mérida salió una valoración unánime sobre la cohesión del elenco, siempre al servicio de la obra. Carolina Lapausa asume una Electra desgarrada; Alejandra Torray, la Clitemnestra que hereda de su padre; y Juan Gea compone un Ciego memorable, capaz de arrojar luz precisamente desde la oscuridad con una economía de recursos admirable. Completan el reparto Paula Colorado (Crisótemis), Daniel Migueláñez (Orestes), César Lucendo (Egisto), Natalia Jara y María Garralón (Aya), Jaime Puente y la joven Ainhoa Molina, con Teresa Hernández y Gabriela Giménez al cante. Si algo se llevó los mayores elogios en Mérida, fue precisamente ese triángulo de coro, cante y guitarra que sostiene y eleva toda la función.
Por qué ir a verla
Electra jonda reúne varios motivos poco frecuentes para acudir al teatro: el rescate de un texto valioso e injustamente olvidado, la mirada renovada sobre uno de los grandes mitos de la literatura universal, y una puesta en escena que demuestra que la tragedia clásica no agota jamás su mensaje cuando se reinterpreta con sensibilidad. Es teatro y es flamenco; es palabra y es cuerpo; es memoria y es presente. Y llega a Madrid tras arrasar en Mérida, en una única temporada de apenas dos semanas.
Difícilmente encontrará el espectador una forma más hermosa de comprobar que los clásicos siguen vivos —y que, a veces, hablan con acento andaluz.
Información práctica
- Lugar: Teatros del Canal, Sala Roja Concha Velasco (c/ Cea Bermúdez, 1, Madrid)
- Fechas: del 5 al 18 de septiembre de 2026
- Horarios: de martes a sábado, 20:00 h; domingos, 18:30 h
- Duración: 1 h 45 min (sin intermedio). Aviso: efectos de humo
- Precios: desde 9 € (platea 30 €/25 €; anfiteatro 20 €/9 €)
- Descuentos: 20 % de venta anticipada para las 100 primeras localidades los días 5, 6, 8 y 10 de septiembre; miércoles día del espectador; tarifas reducidas para jóvenes, mayores de 65, desempleados, familias numerosas y diversidad funcional
- Entradas: taquilla y web oficial de Teatros del Canal · Tel. 91 308 99 99
Ficha artística: texto de Juan Guerrero Zamora · dirección de Manuel Canseco · coreografía de Manuel Segovia · composición y dirección musical de José Luis Montón · escenografía y figurines de Anselmo Gervolés · iluminación de Ion Aníbal López. Una coproducción de la Comunidad de Madrid (Teatros del Canal) y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, con la colaboración de Ibérica de Danza.
