Greenpeace señala 194 puntos críticos en el litoral español y cifra en 246 millones el gasto en regenerar playas. Pide dunas en vez de hormigón.
Greenpeace sitúa el litoral español en "fragilidad sin precedentes" y señala 194 puntos críticos
La organización cifra en 246 millones de euros el gasto de este año en regenerar playas arrasadas por los temporales y reclama sustituir el hormigón por dunas, marismas y una retirada planificada de la primera línea de costa.
Madrid, 24 de julio de 2026.- El litoral español —más de 7.900 kilómetros de costa— atraviesa el peor momento de su historia reciente por la suma de dos presiones que se retroalimentan: una urbanización que ha duplicado la superficie construida en la franja costera en tres décadas y unos impactos climáticos cada vez más severos. Es la conclusión central de Destrucción a Toda Costa 2026, el informe anual que Greenpeace presentó el pasado 23 de julio y que localiza sobre un mapa 194 puntos en estado crítico, cerca de 200 según el propio recuento del documento.
El diagnóstico se apoya en una cifra que la organización considera reveladora: el 13,1 % del litoral está ya urbanizado, frente al 2 % del interior peninsular. La presión, sin embargo, es muy desigual. La Comunidad Valenciana tiene el 51 % de su costa artificializada; Cataluña, el 44 %; Andalucía, el 36 %; Murcia y Euskadi, el 28 %, y Baleares, el 27 %. Hay municipios donde ya no queda margen: Finestrat (Alicante) tiene urbanizado el 100 % de sus primeros 500 metros de costa, y Fuengirola y Marbella (Málaga) alcanzan el 95 % y el 90 % en primera línea.
Ocho borrascas como "examen final"
Greenpeace describe el invierno pasado como la prueba que ha suspendido el modelo actual de gestión costera. Entre el 16 de enero y el 17 de febrero, ocho borrascas con nombre —Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils y Oriana— barrieron prácticamente todo el litoral. El grupo World Weather Attribution atribuye al cambio climático un aumento del 11 % en la intensidad de esos temporales.
El balance que recoge el informe incluye desalojos por riesgo estructural en Tavernes de la Valldigna (Valencia), donde las olas dejaron terrazas de viviendas suspendidas en el vacío; el hundimiento parcial del paseo del Muro de San Lorenzo, en Gijón; más de 11.000 desalojados en Andalucía tras las lluvias de la borrasca Marta; y ocho millones de euros en daños en Canarias por el paso de Therese. La tesis técnica de la organización es que muros y paseos marítimos no protegen, sino que amplifican el problema: al chocar contra el hormigón, la energía del oleaje rebota y arranca más arena.
Las zonas más amenazadas
De ese casi centenar doble de puntos críticos, el informe destaca una decena de emergencias:
- Delta del Ebro (Tarragona), considerado el punto más vulnerable de la península: los embalses retienen más del 95 % de los sedimentos y el terreno se hunde; los modelos apuntan a que cerca de la mitad del delta podría quedar sumergida o gravemente erosionada durante este siglo.
- Playas de la Restinga de la Albufera (Valencia) —L'Arbre del Gos, El Saler y La Garrofera—, que retroceden una media de siete metros al año por el efecto sombra del dique norte del Puerto de Valencia.
- Costa de Doñana (Huelva), cuya barrera dunar exterior ha perdido una media de 80 metros en varios tramos. El paseo de Matalascañas se da ya por perdido.
- La Manga del Mar Menor (Murcia), con masificación extrema y pérdida sostenida de playa.
- Camposoto, en San Fernando (Cádiz), sometido a inyecciones de arena superiores a los 200.000 metros cúbicos.
- Maspalomas (Gran Canaria), con déficit crónico de arena tras la alteración de los pasillos de viento que alimentaban sus dunas móviles.
- Norte de Tenerife (Acentejo y Adeje), con desprendimientos en acantilados.
- Almenara y La Llosa (Castellón), donde el mar avanza hasta 7,5 metros al año.
- Somo y el Puntal de Laredo (Cantabria): Somo está en categoría de riesgo extremo, con proyecciones de pérdida de entre el 90 % y el 100 % de su arenal, y el Puntal podría convertirse en isla en dos décadas.
- El malecón de Zarautz (Gipuzkoa), señalado como uno de los paseos con mayor riesgo estructural del Cantábrico.
A escala autonómica, el reparto de puntos críticos sitúa a Andalucía a la cabeza (46), seguida de Canarias (18), Euskadi (15) y Asturias (11).
"Tirar el dinero público al mar"
El eje económico del informe es el coste de las regeneraciones artificiales. Más de un centenar de playas han necesitado aportes de arena o reparaciones este año, por 246 millones de euros —una cifra que Greenpeace recopiló por su cuenta tras no obtener los datos de la Dirección General de la Costa y el Mar—. El 70 % (170,7 millones) se destinó a la Comunidad Valenciana y casi el 20 % (48,3 millones) a Andalucía; el resto se repartió entre las otras ocho comunidades costeras. Esa cantidad, sostiene la organización, triplica la inversión anual del Estado en protección del litoral.
El argumento se refuerza con casos concretos: la regeneración de las playas del norte de Valencia costó más de 18 millones y se erosionó semanas después; el espigón de Playa Granada, en Motril, se dañó meses después de construirse por 5,8 millones. Un informe técnico ministerial de junio admite que buena parte de los perfiles de arena de 2025 quedaron <q>prácticamente anulados o barridos</q> por los nuevos temporales.
También hay una dimensión laboral. El 62 % del empleo turístico español depende de destinos de sol y playa, y los modelos de vulnerabilidad citados calculan que cada metro de playa seca perdido pone en riesgo entre 300 y 500 puestos de trabajo en provincias como Málaga o Cádiz.
Biodiversidad: tropicalización y peces que encogen
El deterioro no es solo geográfico. El Mediterráneo se calienta un 20 % más rápido que la media global, con pérdida de praderas de posidonia y del 35 % de los corales del mar de Alborán, dos escudos naturales frente a la erosión. Unas 3.000 especies —merluza, rape o boquerón entre ellas— están reduciendo su tamaño corporal por el calentamiento y la pérdida de oxígeno. En el Atlántico y el Cantábrico, las bajadas bruscas de salinidad tras las lluvias torrenciales han provocado mortalidades masivas de bivalvos: hasta el 95 % en algunas zonas de la ría de Noia. En Canarias, una pandemia ha diezmado el 99,7 % de las poblaciones de erizo diadema.
El pulso por la Ley de Costas
El informe dedica un apartado a lo que califica de paradoja normativa: mientras se aprueban planes de emergencia, se multiplican los intentos de rebajar la protección legal del litoral, con propuestas para excluir edificaciones del dominio público marítimo-terrestre y para paralizar deslindes y demoliciones. Greenpeace recuerda que España afronta a la vez un procedimiento de infracción de la Comisión Europea por el régimen automático de prórroga de concesiones.
"La verdadera sentencia se firmó el día que decidimos, erróneamente, que el cemento era más fuerte que el oleaje", afirma María José Caballero, responsable de la campaña de Costas de Greenpeace y coautora del informe.
Qué propone la organización
Greenpeace plantea abandonar la ingeniería rígida y sustituirla por una gestión costera adaptativa sobre dos pilares: las Soluciones basadas en la Naturaleza (restauración de dunas vivas con vegetación autóctona y recuperación de marismas) y el retranqueo o retirada estratégica de infraestructuras expuestas. Sus cinco demandas concretas son:
- Priorizar la restauración natural frente a espigones y diques.
- Frenar la construcción en zonas inundables y en los últimos tramos libres de costa.
- Planificar la retirada de viviendas e infraestructuras expuestas.
- Gestionar ríos y embalses para que la arena vuelva a llegar a las playas.
- Diseñar el futuro del litoral con criterios científicos y participación social.
El documento recopila cerca de 50 actuaciones que ya van en esa dirección. Entre las destacadas: la playa de Berria (Santoña), donde el desmantelamiento de un antiguo camping devolvió elasticidad al sistema dunar, que absorbió los temporales de este invierno sin coste en arena artificial; Calafell y La Pineda (Tarragona), pioneros en retirar tramos de paseo marítimo y carretera para ganar metros de arena; la renaturalización de 24 hectáreas en la playa de l'Auir (Gandía); y La Cícer, en Las Canteras (Las Palmas), donde el Ayuntamiento evitó verter arena tras comprobarse que la propia dinámica marina la devuelve en primavera.
Ficha del informe. Destrucción a Toda Costa 2026. Informe sobre la situación del litoral español. Greenpeace España, julio de 2026. Autoría: María José Caballero de la Vega y Elvira Jiménez Navarro. Disponible en la sala de prensa de Greenpeace España, con mapa interactivo de los puntos críticos.
