El 13 % de los pensionistas de la UE sigue trabajando. La necesidad económica pesa, no es la única razón: datos de Eurostat sobre pensiones y salarios
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| Manifestación de pensionistas en Bilbao. Foto: MIGUEL TOÑA EFE |
Uno de cada ocho pensionistas europeos sigue trabajando: la necesidad económica pesa, pero no es la única razón
03 julio 2026.- El 13 % de los pensionistas de la Unión Europea continúa trabajando tras cobrar su primera pensión de jubilación. Aunque el motivo económico es determinante en buena parte del continente, los datos de Eurostat muestran un panorama más matizado, en el que también influyen la satisfacción personal, el envejecimiento de la población, la falta de mano de obra y unas normas de jubilación cada vez más flexibles.
Trabajar después de jubilarse es una realidad creciente en Europa. Según el módulo sobre pensiones de la Encuesta de Población Activa de la UE (EU-LFS), referido a 2023 y publicado por Eurostat, solo el 13 % de los pensionistas siguió trabajando en los seis meses posteriores a cobrar su primera pensión de jubilación. La mayoría dejó de trabajar (64,7 %) o ya no trabajaba antes de jubilarse (22,4 %).
Necesidad económica frente a decisión personal
El dato que suele generar más atención es el peso de la necesidad. Sin embargo, la fotografía completa obliga a matizar: en el conjunto de la UE, el motivo más citado para seguir trabajando no es económico, sino la satisfacción de trabajar y sentirse productivo (36,3 %), por delante de la necesidad económica, que señala el 28,6 %. El resto lo hace por mantener la integración social (11,2 %), por el atractivo financiero de un ingreso extra no imprescindible (9,1 %) o porque su pareja seguía empleada (3,4 %).
La brecha de género es clara: los hombres alegan con más frecuencia que disfrutan trabajando (37,9 % frente a 34,3 % de las mujeres), mientras que ellas continúan más por necesidad económica (30,4 % frente a 27,2 % de ellos).
Una Europa partida en dos
El promedio comunitario esconde diferencias profundas entre países. En 11 Estados miembros el motivo predominante para seguir trabajando es la necesidad económica; en otros 14, la satisfacción personal. El contraste es máximo en el este y el sur: en Chipre, Rumanía, Bulgaria, Croacia y Letonia, más de la mitad de los jubilados que siguen trabajando lo hacen por razones estrictamente económicas.
También varía enormemente cuánta gente prolonga su vida laboral. En Estonia, Letonia, Lituania y Suecia, más del 40 % de los pensionistas continúa trabajando, mientras que en países como Francia e Italia la cifra no llega al 5 %. La edad media de jubilación en la UE se situó en 61,3 años, desde los 58,3 de Eslovenia hasta los 65,7 del país donde más se retrasa.
El fondo del problema: las pensiones valen menos que el último sueldo
Detrás de esta tendencia hay un hecho estructural que Eurostat mide con el llamado tasa de sustitución agregada, que compara la pensión de quienes tienen entre 65 y 74 años con el salario de quienes tienen entre 50 y 59. En 2023 esa tasa fue del 58 % en la UE: quien ingresaba 100 € al final de su carrera pasa a percibir unos 58 € de pensión. En ningún país europeo la pensión iguala al salario previo.
Aquí las diferencias vuelven a ser notables. La cobertura es mayor en el sur: Grecia encabeza la lista (78 %), seguida de España (77 %), Italia (75 %) y Portugal (61 %), todas por encima de la media. En el extremo opuesto, Croacia (35 %), Lituania (36 %) e Irlanda (39 %) ofrecen las pensiones que menos compensan el salario anterior.
Conviene interpretar estas cifras con cautela: una tasa alta no significa necesariamente pensiones altas en términos absolutos. Refleja la relación entre pensión y salario, y en países con sueldos bajos ambos importes pueden ser modestos. En España, por ejemplo, el sindicato UGT calcula que más del 37 % de los pensionistas —unos 3,3 millones de personas— cobra menos de 750 € al mes.
Qué está empujando esta tendencia
Más allá de las economías domésticas, hay factores de fondo que explican por qué Europa mira cada vez más hacia el trabajo tras la jubilación. El envejecimiento de la población y la escasez de mano de obra presionan a los sistemas de pensiones, sanidad y cuidados, ante una fuerza laboral que se reduce frente a un número creciente de personas mayores.
En paralelo, las normas están cambiando: la Comisión Europea impulsa el "envejecimiento activo" para prolongar voluntariamente la vida laboral, y varios gobiernos han introducido incentivos —como exenciones fiscales para quienes trabajan estando jubilados— con resultados y aceptación social desiguales, en un debate que en países como Francia y Alemania ha derivado en protestas.
Una lectura realista
Los datos permiten sostener dos ideas a la vez, y ambas son ciertas. Para una minoría significativa de europeos, seguir trabajando es una necesidad, no una elección, especialmente entre las mujeres y en los países con menor protección social.
Pero, en el conjunto de la UE, la motivación mayoritaria sigue siendo el deseo de mantenerse activo. Reducir el fenómeno a una sola causa —la penuria o, al contrario, la vocación— simplifica una realidad que cambia mucho según el país, el género y el nivel de las pensiones.
Fuente y metodología: Eurostat, módulo sobre pensiones de la Encuesta de Población Activa de la UE (EU-LFS), datos de 2023, e indicador de tasa de sustitución agregada. Las cifras nacionales y las razones para seguir trabajando proceden de esa misma explotación estadística. Los datos sobre España citados corresponden a estimaciones del sindicato UGT. Cifras sujetas a revisión por parte de las fuentes originales.


