Villalbilla excava por quinta vez el cerro de San Juan del Viso, la primera Complutum: orígenes carpetanos y romanos, el teatro y las puertas abiertas
La ciudad que se mudó al valle: San Juan del Viso afronta su quinta excavación en busca del origen de Complutum
Entre el 24 de agosto y el 4 de septiembre, la Asociación Primitiva Complutum vuelve a excavar en Villalbilla el cerro donde nació la primera ciudad romana de la región —la que después se trasladó a la vega y dio lugar a Alcalá de Henares—. Esta campaña busca resolver un enigma concreto: si el camino de entrada al asentamiento era carpetano, romano o ambos.
Villalbilla, 28 de julio de 2026.— Hay ciudades que desaparecen bajo otras ciudades. La primitiva Complutum hizo algo más raro: se mudó. A mediados del siglo I d. C., sus habitantes bajaron del cerro de San Juan del Viso a la vega del Henares y levantaron allí la Complutum que hoy se visita en Alcalá de Henares. El lugar que dejaron atrás quedó bajo campos de cereal, y con él, intacto, el plano completo de una ciudad romana. A ese enclave excepcional regresa este verano la Asociación Primitiva Complutum para su quinta campaña de excavaciones.
La campaña de 2026
Los trabajos se desarrollarán entre el 24 de agosto y el 4 de septiembre de 2026, dando continuidad a algunos de los sondeos abiertos el verano anterior. El equipo lo forman estudiantes de la Universidad de Alcalá (UAH), la Complutense de Madrid (UCM) y la de Burgos (UBU), y la excavación está codirigida por la arqueóloga Sandra Azcárraga Cámara, impulsora del proyecto.
Esta edición persigue un objetivo muy definido: resolver la incógnita del camino de entrada al asentamiento, es decir, esclarecer si esa vía de acceso es de origen carpetano, romano o si combina ambas fases. No es un detalle menor, porque el acceso a la ciudad se sitúa justo en la costura entre las dos culturas que se superponen en el cerro.
La campaña cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Villalbilla y de un grupo de patrocinadores fieles al proyecto: Arturo Gonzalo Aizpiri, Secundino Hernández Muñoz, la Institución de Estudios Complutenses (IEECC), Alumni UAH y Amigos de Clares. Como es tradición, habrá una jornada de puertas abiertas —fijada para el sábado 5 de septiembre, con salida a las 9:30 h desde el consultorio médico de Zulema— en la que el equipo explicará sobre el terreno los hallazgos y el proceso de investigación.
Un cerro con casi 5.000 años de historia
El cerro de San Juan del Viso es un auténtico palimpsesto. En sus casi 70 hectáreas puede seguirse el rastro del poblamiento desde finales de la Edad del Bronce, con distintas áreas de frecuentación, un asentamiento carpetano y un pequeño campamento romano justo enfrente, germen de la gran ciudad.
La secuencia es la clave de todo. Primero existió un oppidum carpetano —los carpetanos eran el pueblo prerromano de la meseta central, en plena Segunda Edad del Hierro—, de unas siete hectáreas y probablemente uno de los enclaves más relevantes del entorno a la llegada de Roma. Después, los romanos instalaron un campamento frente a ese poblado, posiblemente de época de César, hacia el 40 a. C. De ese campamento nació la ciudad, levantada entre finales de la República e inicios del Imperio: la primitiva Complutum, la primera ciudad romana de la región.
El giro decisivo llegó a mediados del siglo I d. C. Unas condiciones más favorables en la vega —mejor acceso al agua y control de las vías que cruzaban el valle— empujaron el traslado paulatino de la población del alto al llano, a la margen derecha del Henares. La nueva ciudad se planificó con la misma orientación que la del cerro y alcanzó el rango de municipium en época Flavia, con Vespasiano. Dicho de otro modo: la Complutum de Alcalá, y con ella la propia Alcalá de Henares, es heredera directa de la ciudad del Viso. Tras la mudanza, el cerro no quedó del todo desierto: mantuvo una ocupación residual incluso en época visigoda.
Una ciudad dibujada sobre el trigo
El "redescubrimiento" moderno tiene una historia casi cinematográfica. La planta de la ciudad apareció dibujada sobre el cereal en lo alto del cerro cuando Azcárraga consultaba una imagen aérea del Instituto Geográfico Nacional para su tesis doctoral: las estructuras enterradas hacen que el cereal crezca de forma diferencial y delatan, desde el aire, el trazado urbano. Antes de eso, el yacimiento solo había recibido unas catas en 1975 y 1978, a cargo de Dimas Fernández-Galiano, que sacaron a la luz parte de unas termas ya desmontadas, con materiales listos para ser transportados y reutilizados en la ciudad del llano. Después, casi cuarenta años de olvido, hasta que el Proyecto Primitiva Complutum retomó los trabajos en 2017.
La fotointerpretación reveló una trama urbana de más de treinta hectáreas con calles paralelas y perpendiculares, y permitió identificar el campamento, un templo, unas termas, una domus, una posible puerta monumental, las manzanas o areae y los ejes del kardo y el decumanus máximos. La joya es un teatro de unos cuarenta metros de diámetro, el único localizado hasta la fecha en el área central de la Carpetania, en una urbe que pudo rondar los 10.000 habitantes.
Por qué importa esta excavación
El valor de San Juan del Viso se explica en pocas ideas, pero de peso.
Es, ante todo, una ciudad romana "fosilizada". A diferencia de casi todas las urbes romanas, que quedaron sepultadas bajo ciudades modernas, esta se abandonó al trasladarse y nunca se construyó encima: reposa bajo campos de labor. Eso convierte su plano completo en un laboratorio extraordinario para estudiar el urbanismo romano, algo casi imposible de encontrar en otros yacimientos.
Es, además, la cuna de Complutum y, por extensión, de Alcalá de Henares, ciudad Patrimonio de la Humanidad: excavar el cerro es excavar el origen mismo de ese linaje urbano. Y es una pieza esencial para comprender la romanización de la meseta, que las investigaciones describen en dos fases: primero los romanos controlan poblados carpetanos que se convierten en oppida, y después fundan ciudades nuevas, como la Complutum original. El yacimiento documenta así el tránsito del mundo carpetano al romano y el poco frecuente fenómeno del traslado de una ciudad de la altura al llano. La pregunta de esta campaña —de quién es el camino de acceso— apunta justo a esa transición.
A todo ello se suma un valor social y patrimonial propio. El proyecto se sostiene en buena medida gracias al micromecenazgo, con convenio universitario para las prácticas del alumnado y respaldo municipal, y combina la investigación con una divulgación muy activa: rutas guiadas, recreación histórica y jornadas de puertas abiertas que han acercado el yacimiento a cientos de vecinos.
Queda, eso sí, un condicionante. El asentamiento prerromano se ubica en terrenos del Ministerio de Defensa, que ha autorizado las excavaciones, mientras que el grueso de la Complutum original se asienta sobre suelo privado para el que aún no se han obtenido permisos. Por eso una parte importante de lo que hoy sabemos procede de la teledetección y el georradar más que de la pala, y por eso cada campaña —esta ya es la quinta— suma una pieza más a un rompecabezas todavía en gran parte enterrado.
