El Ministerio aprueba la variante de la N-320. Analizamos el proyecto de Cuatro Caminos en Guadalajara, su historia y las posturas de PP y PSOE.
La variante de la N-320 y el nudo de Cuatro Caminos: claves de un proyecto que reactiva el debate en Guadalajara
Guadalajara, 9 de julio de 2026.- El Ministerio de Transportes ha aprobado provisionalmente el estudio informativo de la variante de Guadalajara y el acondicionamiento de la N-320, valorado en unos 103,7 millones de euros. El anuncio ha reabierto la controversia política sobre una infraestructura demandada desde hace más de dos décadas y sobre cómo resolver el congestionado nudo de Cuatro Caminos. Esta nota resume en qué consiste el proyecto, cuál es su historia, qué defiende cada administración y qué pasos quedan por delante.
Qué se ha aprobado esta semana
El 7 de julio de 2026, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible aprobó de forma provisional el estudio informativo de la variante de Guadalajara y el acondicionamiento de la carretera N-320, con un presupuesto base de licitación estimado en 103,7 millones de euros (IVA incluido).
Se trata de un paso administrativo intermedio, no del inicio de las obras. El siguiente trámite es la publicación del anuncio en el Boletín Oficial del Estado para abrir el periodo de información pública. Después, y si el procedimiento avanza sin incidencias, deberán completarse la aprobación definitiva del estudio, la declaración de impacto ambiental, la redacción del proyecto y su licitación antes de que pueda ejecutarse. No existe todavía un calendario de obra.
Por qué es relevante el nudo de Cuatro Caminos
Cuatro Caminos es uno de los puntos de mayor intensidad de tráfico de la ciudad. Por su entorno circulan alrededor de 45.000 vehículos diarios, con retenciones frecuentes en horas punta, al concentrarse allí los accesos a la A-2 y la N-320 y los desplazamientos hacia el Hospital y varios centros educativos. Al problema de circulación se suma el de seguridad peatonal, ya que peatones y vehículos coinciden al mismo nivel en una zona muy transitada.
Conviene distinguir dos cuestiones que a menudo se mezclan:
- La descongestión del tráfico, que persigue la variante y el acondicionamiento de la N-320 (competencia del Estado).
- La seguridad del cruce peatonal dentro del propio nudo, que es una actuación específica y sobre la que existe discrepancia entre administraciones.
Un proyecto con más de veinte años de historia
La variante de la N-320 es una demanda histórica que ha figurado en las promesas de sucesivos gobiernos, de distinto signo político. Según ha recordado el diputado nacional del PP Antonio Román, el proyecto llegó a contar con un estudio informativo y una declaración de impacto ambiental originales aprobados durante un Gobierno del PP, que posteriormente caducaron. En 2018, con el PP en el Gobierno central, el Ministerio de Fomento trasladó su compromiso de priorizar la variante en el entorno de Cuatro Caminos.
Ya bajo el Gobierno central del PSOE, se formalizó el contrato para redactar el estudio informativo, cuyas conclusiones presentó en marzo de 2023 el entonces alcalde socialista, Alberto Rojo, junto al secretario general de Infraestructuras. El estudio se sometió a información pública en febrero de 2023, con la previsión de aprobarlo ese mismo año. Esa aprobación —en su fase provisional— ha llegado en julio de 2026, con tres años de retraso sobre lo anunciado y con un coste que ha pasado de una estimación en torno a 90 millones a casi 104.
En qué consiste el proyecto
El estudio informativo contempla tres actuaciones principales:
- La variante propiamente dicha: una nueva carretera que saque el tráfico de la N-320 del nudo de Cuatro Caminos, de forma que los vehículos que se dirigen a localidades como Yebes, Horche o Sacedón no tengan que atravesar la capital. Se analizaron cuatro alternativas y se ha seleccionado la número 2, con una longitud aproximada de 6.626 metros.
- El desdoblamiento de la N-320 en el tramo próximo al enlace con la A-2 y la R-2, dotándolo de características de autovía.
- Una nueva conexión Este, que enlazaría el viaducto del Sotillo con la glorieta de la A-2 a la altura de la Fuente de la Niña.
De forma paralela figura la mejora de la seguridad peatonal en el propio nudo de Cuatro Caminos, que es el punto donde las administraciones mantienen posturas distintas.
Los dos relatos sobre la autoría
El PSOE vincula el impulso decisivo del proyecto al mandato de Alberto Rojo y a la colaboración entre el Ayuntamiento, el Gobierno central y la Junta de Comunidades. Reivindica de manera especial la Ronda Este como una apuesta de su gobierno municipal y presenta la aprobación provisional como la culminación de un trabajo propio.
El PP recuerda que los estudios originales de la variante nacieron con gobiernos populares y caducaron después, y sostiene que la actual tramitación acumula al menos tres años de retraso bajo un Ministerio socialista. Considera que la aprobación provisional no puede presentarse como un gran logro, porque aún restan trámites relevantes antes de la obra.
En términos objetivos, se trata de un proyecto de Estado prometido por gobiernos de ambos signos a lo largo de los años, cuya tramitación más reciente se ha desarrollado principalmente bajo administraciones socialistas, pero que arrastra antecedentes anteriores de distinto color político.
El punto de discrepancia: cómo resolver el nudo
La diferencia de fondo se concentra en la solución para el cruce peatonal de Cuatro Caminos:
- En la etapa socialista se optó por unas pasarelas peatonales con sistema de ascensores, presentadas en 2023 con una inversión cercana a tres millones de euros y previsión de iniciarse en 2024.
- El actual gobierno municipal (PP y Vox) defiende el soterramiento, total o parcial, del tráfico rodado como solución definitiva. El Ayuntamiento fijó esa posición por escrito en noviembre de 2024 ante la Demarcación de Carreteras del Estado, y considera que cualquier otra medida tendría carácter provisional.
Sobre las pasarelas, el gobierno municipal sostiene que no lograron el consenso de las instituciones por problemas de accesibilidad, seguridad y funcionalidad, y que la Dirección General de Tráfico planteó después medidas alternativas, como la semaforización de los pasos, consideradas más adecuadas de forma provisional.
El PSOE, por su parte, afirma que las pasarelas estaban planificadas y que su tramitación dependía del visto bueno municipal para que el Ministerio pudiera licitarlas, un paso que, a su juicio, no se dio, lo que habría retrasado la actuación. El gobierno municipal no niega haber descartado esa opción: la reivindica como una decisión propia en favor de una solución que considera más ambiciosa.
Diálogo institucional y contexto político
El clima entre administraciones combina cooperación en algunos frentes y confrontación en el relato. El presidente de las Cortes regionales, Pablo Bellido (PSOE), reclamó un pacto para defender el proyecto "gobierne quien gobierne". En un acto celebrado el 8 de julio con presencia de la Junta y de la alcaldesa Ana Guarinos, el consejero de Fomento, Nacho Hernando (PSOE), reconoció el trabajo de la anterior corporación en el enlace de Cuatro Caminos.
El debate se produce, además, en un contexto preelectoral: el actual mandato arrancó en junio de 2023, tras el pacto de gobierno entre PP y Vox, y las próximas elecciones municipales están previstas para mayo de 2027. Ambas formaciones reivindican la paternidad y la gestión de una infraestructura considerada estratégica para la ciudad.
Luces y sombras del proceso
Entre los avances cabe señalar que la tramitación ha dado un paso real, con un estudio aprobado provisionalmente y un presupuesto definido, y que existe coincidencia de fondo entre las principales fuerzas en que tanto la variante como una solución para Cuatro Caminos son necesarias y prioritarias.
Entre las cautelas: es un proyecto con más de dos décadas de promesas incumplidas por gobiernos de distinto color; la aprobación provisional no garantiza plazos ni ejecución inmediata; y, en el punto concreto del cruce peatonal, la discrepancia entre pasarelas y soterramiento ha dejado sin avanzar, por ahora, la única medida a corto plazo que estaba sobre la mesa.
En resumen, conviven dos realidades simultáneas: un proyecto estatal —la variante— que progresa con lentitud pero avanza, y una decisión municipal —apostar por el soterramiento en lugar de las pasarelas— que es legítima pero que ha aparcado, de momento, la actuación peatonal más inmediata. De esa doble lectura se nutren los relatos contrapuestos de las distintas administraciones.
